David Green, el pelotero de más potencial en la historia del beisbol nacional, pero quien no pudo alcanzar las espectaculares expectativas que se le presumían, se encuentra en delicado estado de salud en San Luis, Misuri, de acuerdo a informaciones de personas cercanas a él.
“Green ha estado afectado por el COVID-19 y además ha sufrido un par de infartos. Ahora mismo sigue en cuidados intensivos y su condición es delicada”, indicó la fuente que habló bajo condición de anonimato, mientras sus familiares señalaron no disponer de detalles.
David tiene 61 años y reside en San Luis desde la década de los años ochenta. Precisamente la mayor parte de su carrera en las Grandes Ligas la jugó para los Cardenales, con quienes debutó en septiembre de 1981, tras ser adquirido desde los Cerveceros de Milwaukee.
Considerado a inicios de los años ochenta el mejor prospecto del beisbol, Green aterrizó en las Mayores rodeado de grandes proyecciones, tanto que se le consideró el nuevo Roberto Clemente. Incluso, San Luis entregó a Ted Simmons y Rollie Fingers para obtenerlo.
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Sin embargo, sus dificultades de orden disciplinario y sus problemas con el alcohol fueron mermando sus oportunidades de convertirse en la estrella que muchos pensaron sería, entre ellos el mánager y gerente general de los Cardenales en aquellos días, Whitey Herzog.
“He estado dedicado a enseñar beisbol a niños y jóvenes en San Luis y tengo también mi pensión como exjugador”, señaló Green durante su última visita a Nicaragua en el 2016, donde compartió con excompañeros de su época como jugador de la Selección Nacional.
De tal modo que, por ahora, solo que solo queda esperar su recuperación de salud y regreso a sus actividades cotidianas. Hace dos años, Green fue anunciado para ingresar al Salón de la Fama de los Yaquis de Obregón, pero no pudo asistir a la ceremonia en aquel instante.