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Desde que las instalaciones de LA PRENSA fueron tomadas y nuestro gerente general, Juan Lorenzo Holmann, fue detenido. ¡LA DICTADURA NO PUEDE OCULTAR LA VERDAD!

En memoria de Memorial

El historiador italiano Enzo Traverse, asegura en una entrevista con la revista Nueva Sociedad publicada en enero de 2019, que “a los verdugos no les gusta exhibir o recordar sus crímenes y prefieren ocultarlos…”

Esta reflexión parece confirmarla el autócrata de Rusia, Vladímir Putin, que ha liquidado este 29 de diciembre mediante una sentencia judicial  a la institución civil de investigación histórica, Memorial, que desde hace unos veinte años venía investigando los crímenes masivos que se cometieron durante la época soviética comunista. 

Pero también investigaba y revelaba las atrocidades que ocurren ahora, bajo el régimen autoritario y represivo que preside Vladímir Putin, un nostálgico del estalinismo. Memorial había denunciado recientemente que en Rusia hay actualmente unos 400 presos políticos, injustamente y en condiciones que ofenden la dignidad humana.

 Al respecto el director de Memorial, Alexandr Cherkásov, dijo a una agencia de prensa internacional que los rusos tienen “un pasado muy complicado, pero el presente no lo es menos. En el pasado de Rusia no hay menos secretos horribles que en los países latinoamericanos que vivieron (y viven) bajo una dictadura. Es decir, terror, desaparición de gente y ejecuciones sumarias.” 

Precisamente, la justificación del tribunal supremo de Rusia para liquidar a Memorial es que con sus investigaciones y revelaciones de los crímenes masivos de la era estalinista, “mancha el glorioso pasado de la Unión Soviética.” Y para liquidarla, a Memorial le fue aplicada una ley que obliga a los organismos de la sociedad civil que reciben apoyo externo, a registrarse como “agentes extranjeros”.

Putin promulgó esta ley represiva en diciembre de 2020. Para seguir funcionando Memorial se sometió a dicha ley bajo protesta, pero entonces fue acusada de que en algunos de sus documentos no declaraba ser un agente extranjero. 

Memorial creó un archivo que incluye a todos los soldados y oficiales del Ejército Soviético que desaparecieron  combatiendo contra el Ejército alemán, pero las autoridades nunca informaron sobre ellos. El objetivo del archivo es que las familias de los caídos y desaparecidos en combate conozcan lo que les pasó.

También Memorial logró, cuando aún no se había disuelto la Unión Soviética, que se aprobara una ley sobre la rehabilitación de las víctimas de las grandes represiones políticas estalinistas. Gracias a esta ley, centenares de miles de familiares de las víctimas han recibido indemnizaciones económicas.

En recuerdo de las víctimas de la represión comunista, Memorial trasladó hasta Moscú una gran piedra monumental, desde el lugar donde fue instalado el primer campo de concentración de la Unión Soviética. La enorme piedra simbólica fue puesta frente al edificio donde funcionaba la tenebrosa policía política KGB, al lado de la estatua de su fundador, Félix Dzerzhinski, que finalmente fue retirada.

Dzerzhinski puso de manifiesto la compulsión represiva del régimen comunista, cuando en julio de 1918 dijo en un discurso dirigido a los partidarios del poder soviético, pero también a sus adversarios: “Defendemos el terror organizado; esto debe admitirse con franqueza. El terror es una necesidad absoluta en tiempos de revolución. Nuestro objetivo es luchar contra los enemigos del gobierno soviético y del nuevo orden de vida”.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos y la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, han protestado por la liquidación de Memorial y piden la revocación de la sentencia. Pero eso tiene sin cuidado a un déspota autoritario como Vladímir Putin.

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