Opositores nicaragüenses de diferentes organizaciones en conferencia de prensa en Costa Rica en octubre de 2021. Foto cortesía

Oposición volverá a intentar la unidad en el 2022, mientras estrategia de Ortega le rinde frutos por cuarto año consecutivo

La unidad sigue siendo la deuda pendiente de los opositores con los nicaragüenses, admiten líderes en el exilio, que hablan sobre los desafíos del sector de cara a un 2022 más represivo

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Divide y vencerás. La estrategia de Daniel Ortega contra la oposición sigue dándole frutos al régimen. Pese al aumento de la represión y mayor deterioro de la institucionalidad, todos los sectores opositores, tanto interno como externo, cerrarán el cuarto año consecutivo sin conseguir la añorada unidad, lo que ha permitido que la dictadura se consolide.

Pese a ello, las corrientes que luchan contra Ortega se han propuesto como meta el próximo año concretar un frente común, que los haga ver fortalecidos ante el orteguismo, aunque muchos estén en el exilio por la persecución y amenazas de los sandinistas.

También, la esperanza de los opositores seguirá sostenidas en las acciones de la comunidad internacional, para lograr finalmente forzar a Ortega y a su esposa y cogobernante, Rosario Murillo, a un cambio democrático.

Otros organismos civiles se preparan para recibir una nueva ola de emigrantes nicaragüenses, porque avizoran que la represión del régimen y la crisis económica se profundizará en 2022.

Lea además: Doble exilio: nicas refugiados en Costa Rica huyen a otros destinos por persecución del régimen

En abril de 2018, en medio de la represión armada contra protestas civiles que dejó más de 300 muertos, surgieron iniciativas serias de unir a todas las fuerzas opositoras, originalmente en la Alianza Cívica, que fue el grupo que nació en la mesa del fallido diálogo nacional con Ortega, donde confluyeron los sectores políticos, económicos, estudiantiles, civiles, entre otros.

Pero los diferentes sectores adversarios al régimen llegaron al año electoral 2021 sin acuerdos formales de unidad, divididos en dos plataformas electorales: la Alianza Ciudadana (AC), encabezada por el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), donde se funcionó la Alianza Cívica; y la Coalición Nacional (CN), integrada por la mayoría de las organizaciones civiles nacidas en abril de 2018 y otras organizaciones políticas.

Ambas plataformas crearon sus propios sistemas de selección de un candidato presidencial y se proyectaron para competir en las votaciones del 7 de noviembre. En total eran 10 aspirantes presidenciales, de los cuales siete ahora se encuentran encarcelados por la dictadura.

La multiplicación de candidatos generó críticas entre la opinión pública que cuestionaba la falta de unidad en el bloque para enfrentar a Ortega, lo que fortalecía a la dictadura, que sin embargo terminó de aplastar las aspiraciones electorales de todos los opositores, encarcelando a sus líderes u obligándolos al exilio, mientras que las bases territoriales se quedaron funcionando de manera clandestinas.

Lea además: Oposición política de Nicaragua sin un líder claro 

Búsqueda de acuerdo nacional

Haydee Castillo, opositora en el exilio desde 2019 y defensora de derechos humanos, reconoció que la mayoría de los liderazgos de la lucha de abril se encuentran en el exilio, pero para ella eso no significa que su trabajo como opositores haya terminado, sino que implica mayor responsabilidad.

«El principal desafío de la oposición en el exilio político es avanzar hacia un gran acuerdo nacional que conduzca a una oposición vigorosa, con capacidad de resistencia, pero también de propuesta. Una oposición seria, que goce de prestigio por quienes la integran y la conducen y tengan la capacidad de devolver la esperanza al pueblo de Nicaragua de que es posible salir de la dictadura y que al mismo tiempo proponga una salida viable de la dictadura (no una cohabitación con ella) a la comunidad internacional», expresó la opositora.

Castillo propone una estrategia que denomina «Nicaragua sin Dictaduras», que incluya definir una propuesta política basada en un acuerdo nacional suscrito por todas las partes, con base en los puntos en común y un alto al fuego amigo y a la descalificación.

En base a ese acuerdo nacional, definir un plan nacional de acciones de resistencia y de presión que tendría como objetivo debilitar al régimen desde todos los ángulos (políticos, económicos y de su base social).

También rearticular y reorganizar las fuerzas para un actuar complementario entre quienes están afuera y los que se encuentran dentro de Nicaragua y que disminuya los riesgos para estos últimos.

Otro aspecto es estructurar una conducción colectiva de personas que lideren todo este proceso, pues por temor al caudillismo se pasó al otro extremo y ninguna estrategia sin cabeza y sin dirección será efectiva.

Haydee Castillo, líder opositora en el exilio. LA PRENSA/Archivo

No es tiempo de elecciones

Para Castillo, este no es momento ni de elecciones ni de candidaturas, sino de configurar una estrategia con una dirección con capacidad de liderar el objetivo del «acuerdo nacional», que «lo que implica es trabajo y compromiso para salir de la dictadura».

«Ninguna dictadura saldrá con acciones mediáticas dispersas, ni solo con pronunciamientos y expresando solo los deseos de lo que se quiere», apuntó la opositora.

Castillo valoró que obligar a los opositores al exilio ha sido una de las estrategias del régimen para destruir a las organización opositoras.

«Es un estrategia cruel que lleva varias etapas y es ya un éxodo que expone a la sociedad nicaragüense a uno de los mayores traumas colectivos y del cual no será tan fácil recuperarse», aseveró Castillo, quien ha participado en varios foros internacionales, para denunciar la situación de Nicaragua.

UNAB se plantea metas realistas

Por su parte, María Laura Alvarado, abogada y miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) –una de las organizaciones que surgieron en abril, integrante de la Coalición Nacional–, reconoció que ha sido un error querer que todos los grupos se integren en un mismo vehículo o plataforma, por eso explicó que desde la UNAB están trabajando alrededor de objetivos, metas y propuestas realistas.

Lea también: De cómo la unidad se volvió una “mala palabra”

Alvarado destacó la importancia de coordinar las demandas, acciones y mensajes que unan las causas en común de todas las organizaciones opositoras, entre estas, la liberación de los más de 160 presos políticos.

«Se necesita un cambio en la dinámica que nos ayude a conseguir resultados distintos a los que ya hemos tenido. Y uno de esos es sin lugar a dudas seguir apuntando por el objetivo a la unidad, pero aplicarlo desde otra perspectiva, en donde podamos estar todos compartiendo un mensajes, todos confluyendo en acciones, pero respetando la individualidad y la heterogeneidad de cada una de las estructuras que conforman a la oposición diversas», manifestó la abogada.

María Laura Alvarado con el micrófono, antes de su exilio. LA PRENSA/Archivo

La opositora adelantó que en 2022 se promoverán acciones como la desarrollada el pasado 7 de noviembre, cuando se coordinaron movilizaciones de nicaragüenses que viven en diferentes ciudades del mundo, para rechazar los comicios que se estaban realizando ese día en Nicaragua.

Al menos cinco miembros destacados de la UNAB están presos, entre ellos Félix Maradiaga, a quien había propuesto como precandidatos presidencial ante la Coalición Nacional.

Incidencia para la libertad de los presos políticos

Luis Blandón, miembro de la Unión Democrática Renovadora (Unamos) –antes MRS–, planteó como principal desafío para el próximo año lograr la liberación de todos los presos políticos, a través de acciones articuladas a nivel nacional y desde el exilio, por lo cual también apuntó a la unidad opositora.

«Creemos que la unidad de la oposición sigue siendo vital y urgente para seguir enfrentando este sistema que reprime y mata. Todas las organizaciones que realmente quieren salir de la dictadura debemos seguir uniendo esfuerzo», expresó Blandón.

La denuncia internacional también es un elemento que destacó como prioritario Blandón, como una forma de incentivar las acciones de la Unión Europea y de los países de Latinoamérica.

Luis Alfredo Blandón, miembro de Unamos. LA PRENSA/ Cortesía

El opositor aseguró que han tenido acercamientos con movimientos y asociaciones de nicaragüenses organizados, para tener una línea acción en la denuncia internacional.

«Estamos trabajando con partidos políticos, gobiernos, OEA (Organización de Estados Americanos) y UE (Unión Europea) que presionen de manera más fuerte», agregó el integrante de Unamos, que también es una de las organizaciones de la CN. Unamos tiene a seis de sus dirigentes presos.

Alianza Cívica por la incidencia internacional

Daisy George, miembro de la Alianza Cívica, manifestó que esta organización mantiene sus objetivos originales de llevar a Nicaragua a un cambio por la vía democrática y en el futuro seguirán trabajando por eso.

La opositora recordó que cuatro de los miembros de la Alianza están detenidos, entre ellos Juan Sebastián Chamorro, que era su precandidato presidencial propuesto ante la Alianza Ciudadana, pero aseguró que su estructura territorial a nivel nacional está intacta.

Daisy George West, representante de la Costa Caribe en el Consejo Ejecutivo de la Alianza Cívica, en una conferencia pasada. LA PRENSA/Archivo

George reiteró la posición de la Alianza Cívica de no reanudar un diálogo con Ortega sin que antes cumpla los acuerdos firmados en el segundo intento de diálogo a inicios de 2019, cuando se comprometió a liberar a todos los presos políticos, reestablecer los derechos civiles, entre otros derechos anulados por el régimen.

«Si acaso hay un diálogo también tiene que cumplir con la voluntad política antes de creerle», aseveró.

La opositora dijo que la Alianza Cívica seguirá con los trabajos de incidencia internacional a través de la OEA y otras organizaciones, para presionar al orteguismo a un salida cívica.

Se deben abandonar los egos

Luis Fley, miembro de la organización política Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) y exaspirante presidencial, también habló del fortalecimiento de la unidad de los opositores aún en el exilio, para lo cual reconoció que hay que hacer cambios a nivel personal.

«Tenemos que ir deponiendo actitudes personales, partidarias, abandonar el ego que todavía existe de una organización tratando de imponer su agenda sobre otro, y ser más consciente de la realidad que estamos viviendo», expresó.

Luis Fley, presidente de Fuerza Democrática Nicaragüense. LA PRENSA/Archivo

El opositor igualmente señaló la importancia de mantener la comunicación clandestina con los opositores que quedan en Nicaragua, cuidando no afectarlos, para no seguir contando personas presas.

«La Coalición está en Nicaragua, tenemos estructura a nivel de departamentos y municipios, lo que pasa que la represión nos obliga a mantenernos en el silencio y trabajar de una manera clandestina», agregó.

Fley destacó que las demandas de FDN siguen siendo elecciones libres y transparentes, y la liberación de presos políticos, como prioridad.

También cree que el apoyo de la comunidad internacional obligará a Ortega a cumplir esos objetivos. Espera que la OEA le aplique al régimen la Carda Democrática, para expulsarlo del sistema interamericano, y hace causar más presión y aislamieto.

Le además: ¿Cómo se aplica el artículo 21 de la Carta Democrática que pide Luis Almagro para el régimen Ortega-Murillo?

Fley además dijo que un diálogo con Ortega no puede hacerse sin la liberación de los presos políticos.

En 2022 se empeora la crisis

Luciano García, presidente de la organización civil Hagamos Democracia (HD), proyectó mayor represión el próximo año, debido a las medidas de la comunidad internacional, lo que para él generará otra ola de exilio nicaragüense.

«Nosotros creemos que el próximo año Ortega la tiene complicada, por el tema de los reconocimientos internacionales, que también eso va a conllevar a repercusiones económicas, vamos a ver mayores migraciones y creo que desde el exilio vamos a tener que prepararnos, para albergar a esa cantidad de nicaragüenses que van a venir próximamente», valoró García, quien vive su segundo exilio en Costa Rica.

Luciano García, director de Hagamos Democracia. Captura de pantalla de la reunión virtual pasada.

El presidente de HD dijo que esta organización seguirá visibilizando la crisis y denunciándola ante las organizaciones internacionales.

«A partir del 10 de enero lo que viene es un régimen ilegítimo ya legalmente, vemos que la comunidad internacional no va a reconocer al régimen y más bien aún va a haber mayores presiones, para que se logre encausar hacia la democracia», señaló el opositor.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí