Otro año está por finalizar y las demandas por libertad y el restablecimiento de nuestros derechos humanos y ciudadanos, siguen sin resolverse en el contexto de un estado de excepción fáctico, policial y violento. Se han estrellado ante un régimen sordo, ciego y mudo, que en su desesperación y aislamiento, ha respondido con más represión y apresamientos, mediante la aplicación de espurias y condenables leyes.
Hoy, Ortega está más solo que nunca, deslegitimado por el concierto de las naciones y desconocido por la gran mayoría del pueblo, al haber desarrollado un falso y fraudulento proceso electoral.
La mayor parte de los nicaragüenses seguimos demandando una patria libre, donde los ciudadanos podamos vivir y trabajar en paz y libertad, con oportunidades para todos e igualdad ante la ley; donde no se criminalicen ni repriman las ideas, ni la libre expresión y difusión del pensamiento. Queremos una Nicaragua en libertad, con justicia, sin presos políticos.
Solo nos resta confiar en las palabras de nuestro inmortal Darío, cuando dice en Los Cisnes:
«¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!»
¡Que así sea, que el próximo año todo sea mejor!
El autor es ingeniero civil.