Corrupción, pobreza, ilegitimidad, descontento popular y migración, son algunos de los aspectos que unen la actualidad de los mandatarios de la región. Ninguno de ellos anda bien. El peor es el nicaragüense. No se salva ni el costarricense, acosado por problemas económicos agravados con la pandemia. Este es un repaso sobre cómo está la situación de cada uno de los cinco presidentes centroamericanos.

Guatemala: Alejandro Giammattei
El principal desafío de Giammattei es el manejo de la pandemia, principalmente el tema de vacunación, pues lo han calificado como lento y la compra de las vacunas Sputnik V a Rusia no ha sido claro. Según una encuesta de CID Gallup, Giammattei está señalado por corrupción. Solo un 27 por ciento de los guatemaltecos aprueba su gestión. En este momento tiene pendiente la renovación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de Salas de Apelaciones, pues, aunque este es un tema que le compete al Congreso, este es de mayoría oficialista.

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El Salvador: Nayib Bukele
Desde que su partido tomó el control de la Asamblea en febrero pasado, Bukele es motivo de preocupación a nivel internacional, especialmente porque inmediatamente después el presidente salvadoreño utilizó esa mayoría para destituir al fiscal general de la República y a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia para reemplazarlos por otros. Diversos sectores están señalando que hay retroceso en la separación de poderes y el poder se va concentrando cada vez más en manos de Bukele. Los periodistas y las oenegés están denunciando acoso, persecución y violación de derechos humanos. Por su parte, Bukele ha convencido a la mayoría de los salvadoreños de que su gobierno trabaja contra la pobreza y la violencia de las pandillas.

Honduras: Juan Orlando Hernández
La corrupción y el narcotráfico salpican la gestión de Hernández que está a punto de finalizar con la reciente elección de Xiomara Castro. Hernández fue señalado en un tribunal en Estados Unidos, donde su hermano cumple cadena perpetua por narcotráfico, de ser cómplice de ese delito, cargo que rechaza. A eso se le suman las acusaciones de fraude e inconstitucionalidad de su segundo mandato. Más de la mitad de los 10 millones que habitan Honduras están en pobreza y los jóvenes están migrando a Estados Unidos en busca de empleo. Hernández también ha hecho un pésimo manejo de la pandemia.

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Nicaragua: Daniel Ortega
Está calificado como dictador y señalado por crímenes de lesa humanidad. Es un presidente ilegítimo desde el año 2011, cuando se presentó como candidato a pesar de que se lo prohibía la Constitución Política. Sobre la base de fraudes electorales se ha mantenido en el poder y en 2018 mató a más de 300 nicaragüenses utilizando paramilitares y armas de guerra, crímenes que están en la impunidad. Su gobierno ha recibido las más diversos reproches de la comunidad internacional, incluyendo sanciones económicas de Estados Unidos y la Unión Europea. Actualmente tiene más de 170 reos políticos, entre ellos líderes opositores, periodistas, empresarios y hasta a un banquero. Unas 200 mil personas han tenido que irse al exilio, huyendo de la persecución orteguista. La OEA declaró ilegítimas las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre y Ortega reaccionó iniciando el proceso de salida de Nicaragua de ese organismo americano.

Costa Rica: Carlos Alvarado
Débil. Incapaz. Esos son los calificativos que se le atribuyen al presidente costarricense, de quien consideran que no estaba preparado para gobernar, además de que su gobierno no tiene “músculo político” porque solo tiene apoyo de 10 diputados en la Asamblea. Los analistas explican que con Alvarado Costa Rica ha llegado al máximo nivel de desempleo de su historia reciente, casi 26 por ciento, y la economía está muy debilitada. Solo un 25 por ciento de los costarricenses aprueba al presidente.