En sesión solemne celebrada en Tola, Rivas, la Asamblea Nacional controlada por Daniel Ortega, nombró este sábado al sacerdote y guerrillero sandinista, Gaspar García Laviana como Héroe Nacional. La designación se hace este once de diciembre en homenaje al 43 aniversario de su fallecimiento a manos de la Guardia Nacional de Anastasio Somoza Debayle.
Gaspar García Laviana fue un cura español que dejó el sacerdocio y se integró a la guerrilla del Frente Sandinista. Cayó en combate en el municipio de Cárdenas el once de diciembre de 1978.
La designación fue propuesta por Daniel Ortega a través de un decreto presidencial el pasado 10 de diciembre y aprobada este sábado por votación unánime de todos los parlamentarios presentes. La Asamblea Nacional está conformada por 91 diputados, 70 de ellos del partido dirigido por Ortega.
En Tola se encuentran los restos de García Laviana, donde fue enterrado en octubre de 1979.
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Bajo la administración de Daniel Ortega, varios personajes de la historia nicaragüense han sido nombrados como Héroes Nacionales. El poeta Félix Rubén García, conocido como Rubén Darío, el periodista Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Augusto C. Sandino, Benjamín Zeledón, Andrés Castro, Juan Santamaría, Santos López, José Santos Zelaya, Blanca Stella Aráuz, Rigoberto López Pérez, los indios flecheros de Matagalpa, y Enmanuel Mongalo y Rubio son algunos de los designados en los últimos años.
Por otro lado, personajes del Frente Sandinista como Germán Pomares Ordoñez y Carlos Fonseca Amador también han sido nombrados como Héroes Nacionales
En 2015, el comandante del Frente Sandinista Carlos Núñez Téllez fue nombrado “Padre de la Constitución Política”, y en 2016 el cardenal Miguel Obando y Bravo fue investido como “Prócer de la paz y la reconciliación”
Porras arremete contra opositores y Estados Unidos
El presidente de la Asamblea, Gustavo Porras, aprovechó la ocasión para arremeter contra Estados Unidos. “De qué santo va a venir un yanqui a decirnos qué hacer. De qué santo van a venir a proclamarse presidente”, dijo Porras
“Hay nicaragüenses que piensan como yanqui, que sienten como yanqui, pero que ya no son nicaragüenses”, dijo el presidente de la Asamblea refiriéndose a quiénes se oponen al régimen de Daniel Ortega.

“Ellos (opositores) no son capaces de agarrar un fusil, solo son capaces de tirar el dinero que les mandan los gringos y que los nicaragüenses nos matemos”, vociferó el presidente de la Asamblea Nacional.
También, Porras envió un mensaje a “los sandinistas y no sandinistas”, a quienes les dijo que “la lucha del Frente Sandinista es la lucha por la liberación nacional” y que “los problemas internos los resolvemos los nicaragüenses”.
¿Quién fue Gaspar García Laviana?
Fue conocido en la guerrilla del Frente Sandinista como “comandante Martín”. Hijo de don Silverio García Antuña y doña Enriqueta Laviana Fenández. Nació en Asturias, España, el ocho de noviembre de 1941.
Sus padres lo enviaron al seminario para que no tuviera que trabajar en una mina como su padre, y así empezó sus estudios sacerdotales de Filosofía y Teología en Logroño. En 1966, Gaspar García Laviana ofició su primera misa en una capilla de Tuilla, y pertenecía a la congregación de Los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús.
Después fue en enviado a Madrid, a la parroquia San Federico, ubicada en un barrio pobre en donde tuvo que trabajar como carpintero para poder ganarse la vida, pues su oficio como sacerdote no le era suficiente.
En 1969, su congregación envió misioneros a Guatemala, El Salvador y Nicaragua. García Laviana se ofreció para venir a Centroamérica y fue enviado a una parroquia del municipio de Tola, en Rivas.
“Yo hice escuelas, traté de estimular a la gente para que aprendiera, pero me di cuenta de que no apreciaban la cultura, de que les importaba un comino la alfabetización. Yo traté de enseñarles técnicas agrarias, pero era inútil, no tenían tierras donde aplicar los nuevos conocimientos. Así, durante cuatro años”, dijo Laviana en una entrevista a la revista Interviú, meses antes de morir.
En Tola se encontró con que miembros de la Guardia Nacional y terratenientes cercanos a los Somoza controlaban negocios donde prostituían a niñas menores de edad. En sus homilías, García Laviana los denunció y más de una vez él mismo llegó a sacar a niñas de burdeles y casonas.

De cura a guerrillero
García Laviana estaba influenciado con la teología de la liberación al igual que otros sacerdotes como los hermanos Ernesto y Fernando Cardenal, o Miguel D´Escoto, pero ellos asumieron un papel más político ideológico. García Laviana prefirió la guerrilla.
Se presume que el cura hizo su primer acercamiento con el Frente Sandinista en 1973. Empezó con pequeños trabajos de propaganda y enviando y recibiendo mensajes. Estuvo un par de años combinando su trabajo sacerdotal con la denuncia contra el régimen de Somoza. Decía que el somocismo “era pecado”, y que había que liberarse de la opresión con los fusiles.
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En 1977, García Laviana y el sacerdote Pedro Regalado fueron al consulado español en Managua para hacer unas diligencias de rutina y el embajador llegó y le dijo a Gaspar que afuera estaba un vehículo esperándolo para que se fuera de regreso a España porque su vida corría peligro en Nicaragua. La anécdota la contó Regalado en un documental por el 30 aniversario del fallecimiento del cura.
Semanas después, el sacerdote decidió regresar a su Nicaragua por su cuenta para integrarse a la guerrilla del Frente Sandinista. Habló con los superiores de su congregación y les informó su decisión.
Recibió instrucción militar en Cuba y de vuelta en Nicaragua, estuvo en la clandestinidad varios meses. Enseñaba a los más jóvenes a usar el lanzamortero en el campamento del Frente Sur.
Muchas veces le tocó refugiarse en El Ostional, en la frontera con Costa Rica en San Juan del Sur. Fue en febrero de 1978 cuando entró en combate por primera vez en Rivas.

En la entrevista con Interviú, confesó que no sabría decir si había matado a alguien alguna vez. “Cuando uno está en combate, dispara contra el enemigo para derrotarlo. Claro que alguno habrá caído. Yo tiro a matar, desde luego. Y cuando se dispara un rocket son varios los que saltan por los aires”, dijo.
El 11 de diciembre de 1978, el “comandante Martín” viajaba con un grupo de guerrilleros de Costa Rica a Nicaragua. Era de madrugada y se encontraron de frente con un grupo de guardias somocistas. El enfrentamiento se dio en un lugar conocido como “El Infierno”, en el municipio de Cárdenas.
En el intercambio de balas, García Laviana recibió un impacto de bala en la mandíbula y en otras partes del cuerpo que lo dejaron mal herido. Los guerrilleros decidieron retirarse y llevaban al cura cargado, pero la Guardia los alcanzó. Ahí murió Gaspar García Laviana junto a otros dos guerrilleros.
“Hermanos, les quiero comunicar una noticia dolorosa, el comandante Martín, Gaspar García Laviana, el cura sandinista, cayó en combate hace unas pocas horas. Sin embargo, no es el momento de llorarlo, hoy más que nunca tenemos que seguir el ejemplo heroico de nuestros mártires. Adelante compañeros”, informó la radio clandestina del Frente Sandinista el día siguiente.
El diario Novedades, el periódico de Somoza, publicó la foto de Gaspar García Laviana con el rostro desfigurado por las balas, y el titular decía: “Sacerdote comunista muerto en El Infierno”.
Su entierro oficial fue hasta octubre de 1979, cuando el régimen somocista contra el que combatió García Laviana había caído. Su cuerpo fue enterrado en Tola, donde una vez llegó como misionero.