La calidad de nuestra vida es proporcional a la calidad de nuestras relaciones interpersonales. Muchos estudios indican que las personas más felices son aquellas que sostienen relaciones estables y sanas con sus seres queridos. Las relaciones sanas son aquellas basadas en:
✓ Respeto mutuo
✓ Confianza
✓ Honestidad
✓ Compromiso
✓ Individualidad/ espacios
✓ Comunicación asertiva
✓ Resolución de conflictos
Lo cierto es que las relaciones fluyen mejor cuando encontramos personas afines a nosotros mismos, aquellas que están en tu misma sintonía y nivel de consciencia. No obstante, la vida siempre nos pondrá de frente una gran diversidad y nos tocará poner de nuestra parte para que las relaciones caminen mejor.
Te comparto algunas pautas de cómo cultivar relaciones sanas ya sea entre parejas, familiares, laborales o sociales; al final la base siempre será a la misma:
• Trabajá a papá y mamá. Saná los conflictos no resueltos que podás haber tenido con ellos a lo largo de tu vida. No importa si tus padres viven o no, incluso si no conocés a uno de ellos. Los padres son los referentes de vida y si este vínculo no está sano, estarás viéndolos a ellos inconscientemente en diferentes figuras masculinas y femeninas.
• Trabajá tu niño interior y autoestima. Todo empieza con uno mismo. Estar cómodo con vos mismo te hace una persona más plena y por ende ese mismo bienestar se verá reflejado en cada una de tus relaciones.
• Compartí tu felicidad en lugar de esperar que la otra persona te haga feliz. Cuando ponemos la felicidad en manos de otros, la relación se vuelve exigente y las expectativas personales no siempre son colmadas. Si ponés todas tus expectativas en otros, corrés el riesgo de ser decepcionado. Cuando nada esperás, nada perdés.
• Aceptá a todos sin juicios. Cada quien mira el mundo de una manera diferente según su percepción, sistema de creencias e historia de vida.
• Responsabilizate de tus propias emociones. Evitá buscar culpables al sentirte incómodo. Cuando nos hacemos cargo de nosotros mismos somos más libres y plenos.
• Prestá mucha atención a la comunicación. Expresarte asertivamente sin guardar nada y escuchar activamente a los demás, te permitirá tener relaciones más sólidas.
• Sé siempre honesto. Las mentiras generan desconfianza y hace que las relaciones no profundicen. Procurá guardar confidencialidad cuando se te pida.
• Solucioná los conflictos. No dejés los asuntos de forma inconclusa: hablá, aclará, negociá… Si en algún momento corresponde, perdoná y pedí perdón.
• Sé leal e incondicional. Acompañá y apoyá a los demás cuando te necesiten. Celebrá junto a ellos sus logros.
Trabajá en tus relaciones de adentro hacia afuera. Primero debés estar sano para luego tener relaciones sanas y estables.
Autora y conferencista
www.nadiavado.com