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Y después de Daniel Ortega, ¿quién?: el dilema dentro del Frente Sandinista

A pesar que no se ve un relevo claro, Rosario Murillo, Fidel Moreno y Gustavo Porras, son algunos de los nombres que se mencionan como sucesores del caudillo sandinista una vez pase “a otro plano de vida”

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Daniel Ortega se va a morir. Tal vez no hoy, ni mañana ni la siguiente semana, pero la vida del comandante llegará a su fin. “Si se murió Jesucristo, cómo no va a morir Daniel Ortega”, dijo en una ocasión Edén Pastora al Diario LA PRENSA.

El mismo Ortega se sabe en sus últimos años de vida. “Hoy estamos aquí conversando, pero qué sabemos de la vida. Si la vida, así como viene, así se va”, dijo el caudillo sandinista en una entrevista a France 24, en septiembre de 2018. Y cuando el periodista le consultó si sería el candidato de su partido en las próximas elecciones, respondió: “Vamos a ver primero si llego con vida al 2021”, respondió.

Y llegó con vida al 2021. Ortega está buscando este 7 de noviembre su cuarto periodo presidencial consecutivo a las puertas de sus 76 años de edad, que los cumple el 11 de este mes. Si continúa en el poder hasta 2027, tendría 81 años, la misma edad en que Fidel Castro se retiró de la Presidencia en Cuba.

La diferencia entre Castro y Ortega es que el cubano pudo delegar en su hermano Raúl la sucesión del poder, pero el nicaragüense no tiene en este momento a una figura visible para darle la estafeta cuando decida salir de la pista o si se queda sin aire en medio de la carrera.

 “Me parece que ellos no tienen bien resuelto el tema de la sucesión”, dice uno de los nueve comandantes que gobernó junto con Daniel Ortega en los años ochenta y que solicita el anonimato.

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El mismo Edén Pastora, en los últimos meses de vida, le recomendó a Daniel Ortega que restableciera el congreso sandinista y que fuese el partido quien decidiera a su sucesor.

“Yo recomendaría a nuestro comandante Daniel Ortega estructurar ese gran partido científico, y que sea el que nos diga cuál va a ser el próximo candidato, nuestro próximo dirigente”, dijo el comandante Cero en noviembre de 2019 a un medio oficialista.

Distintos nombres suenan vox populi. Fidel Moreno, Rosario Murillo, Gustavo Porras, Juan Carlos o Laureano Ortega. También rondan las teorías de por qué ninguno de ellos podría asumir el espacio de Daniel Ortega al frente del partido rojinegro, y mucho menos, al frente del país.

Daniel Ortega durante su toma de posesión el 10 de enero 2006. Hay quienes creen que su esposa Rosario Murillo podría ser su sucesora. Foto La PRENSA/Guillermo Flores

Títere

Moisés Hassan es combatiente histórico del Frente Sandinista. Fue cuñado de Rosario Murillo y estuvo con Daniel Ortega en la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en los ochenta. Presume conocer algo del partido y de la familia presidencial. “Ortega necesita un sucesor que sea títere de él y de su familia”, considera.

Pero ese “títere” debe cumplir con cuatro requisitos, dice Hassan. El primero es “que le sea un perrito fiel a él, personalmente a Ortega”, no al país, ni al Frente Sandinista ni a Rosario Murillo, sino fiel única y exclusivamente a Ortega.

El segundo, “para evitarle tentaciones al títere de querer volar con sus propias alas, tiene que ser alguien que no tenga peso dentro del Frente Sandinista”, sobre todo para evitar un caso como el de Rafael Correa y Lenín Moreno en Ecuador, argumenta Hassan.

El “títere” también debe tener buena relación con la familia Ortega Murillo para que no despierte malestar entre la pareja presidencial o los hijos, y como cuarto requisito, debe ser alguien que no tenga buena imagen ante la población, para que tampoco quiera “irse arriba” con grupos que estén fuera del Frente Sandinista, explica Hassan.

El excompañero de armas de Daniel Ortega ve todos esos requisitos en un hombre. “El títere ideal sería Fidel Moreno. Él es un perrito fiel”, valora.

A Fidel Moreno se le ha visto dirigiendo turbas sandinistas y es reconocido como lugarteniente de Rosario Murillo. LA PRENSA/ Óscar Navarrete

A Fidel Moreno se le conoce como el “todopoderoso” de la Alcaldía de Managua. Es el secretario general de la municipalidad. Su palabra es orden y pesa más que la de la alcaldesa Reyna Rueda o del vicealcalde Enrique Armas. Sobre Moreno, también se rumora que es una especie de lugarteniente de Rosario Murillo.

Desde antes del estallido social de abril 2018, y hasta la fecha, a Fidel Moreno fácilmente se le ve en los canales oficialistas con una camiseta de la Juventud Sandinista, o bien bajo un torrencial aguacero con su capote amarillo, y de vez en cuando con un casco de arquitecto presentando una nueva obra en la capital.

Aunque Moreno está entre las consideraciones, a criterio de la comandante guerrillera Mónica Baltodano, “no cumple con el perfil” y el antiguo comandante del Frente Sandinista que habla en anonimato dice que Moreno nunca va a ser candidato ni a alcalde “porque temen que pueda agarrar cierta visibilidad política y ellos no quieren a nadie que les haga sombra”.

Baltodano más bien considera que Ortega realmente no tiene a nadie en quién delegar una sucesión. “No se logra identificar dentro del orteguismo a figuras que sean capaces de romper, pero a la vez que tengan fuerza o respaldo dentro del mismo Frente Sandinista”, analiza.

El mismo Daniel Ortega, al igual que descabezó a la oposición que podía disputarle el poder en las urnas este 2021, también descabezó a quienes se atrevieron a disputarle el liderazgo dentro del partido. Herty Lewites, Alejandro Martínez Cuenca y Dionisio Marenco son algunos casos.

En su intento por encontrar personajes que puedan tomar la batuta que dejaría Ortega, Baltodano menciona otros tres nombres: Edwin Castro, Gustavo Porras o Wálmaro Gutiérrez. Y aunque no los descarta por completo, tampoco se atreve a asegurar que tendrán la capacidad de cohesionar al Frente Sandinista una vez que Daniel Ortega ya no esté.

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Edwin Castro es quien actualmente da la cara por el partido. Es el jefe de la bancada sandinista en la Asamblea Nacional y funge como representante legal del Frente Sandinista. Daniel Ortega sigue siendo el secretario general del partido, pero su edad y su naturaleza ermitaña ya no le permiten hacer las labores que hace Castro.

Gustavo Porras es médico de profesión, sindicalista y actual presidente de la Asamblea Nacional. Se le reconoce como cercano a Rosario Murillo. En un perfil sobre él, la revista Magazine indica que es quien manda verdaderamente en el Ministerio de Salud (Minsa) y en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

Pero tampoco es un cuadro histórico del Frente Sandinista. “Por el contrario, era enemigo del sandinismo. En León, en las marchas del FER contra Somoza, Porras estaba en las aceras y en las puertas de la universidad y les decía a los estudiantes: vagos, vayan a buscar qué hacer”, contó Víctor Hugo Tinoco a Magazine.

Es por esa razón que Mónica Baltodano tampoco lo ve como sucesor de Ortega, porque Porras podría causar una reacción negativa en la vieja guardia del Frente Sandinista.

A Gustavo Porras lo conocen por ser buen médico, pero como persona es otra cosa. Grosero, gritón, sapo, son adjetivos que usan para describirlo quienes lo conocen. LA PRENSA/Oscar Navarrete.

La familia vs. la vieja guardia

Hay quienes creen, como Mónica Baltodano, que Rosario Murillo tiene ansias de ser presidenta y que el mismo Daniel Ortega la viene preparando desde hace años como su sucesora. El problema es que “la Rosario levanta anticuerpos en el sandinismo”, dice la comandante guerrillera.

Lo mismo dice su excuñado Moisés Hassan. “Se quedó con las ganas de ser ella la candidata”, porque las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea no le permitirían gobernar. Pero Ortega llamó hace poco a Rosario Murillo su “copresidenta”.

“Dándole como una sobadita fue que mencionó eso de copresidenta. Ya que no te pude poner de presidenta, ahora somos los dos los presidentes”, interpreta Hassan, pero el problema no es solamente las sanciones. La vieja guardia del Frente Sandinista tampoco aceptaría a Murillo.

Más bien, el día en que Daniel Ortega ya no esté, pueden surgir personajes como Bayardo Arce o Lenín Cerna que quieran asumir la sucesión y que crean tener más derecho para hacerlo que Rosario Murillo o sus hijos. “Murillo y los hijos no tienen más méritos que ser la mujer y los hijos de Ortega. Gente como Lenín Cerna, Bayardo Arce no estarían muy felices viendo a Rosario o a sus hijos suceder a Ortega”, comenta Hassan.

A Lenín Cerna le llaman «el jefe» con respeto dentro del Frente Sandinista. Participó en la planeación del asesinato de Anastasio Somoza Debayle en Paraguay. Fue quien estuvo a cargo de la Seguridad del Estado en los ochenta, la que hacía el «trabajo sucio». LA PRENSA/ Óscar Navarrete

Pero Daniel Ortega tampoco estaría de acuerdo en que alguien de la vieja guardia tome su lugar, pues, según Hassan, “esa es la clase de gente a la que Ortega le tendría miedo de que se le vaya arriba”.

La falta de un sucesor visible también ha calado dentro de la militancia sandinista, fiel a Daniel Ortega. Marlon Gerardo Sáenz Cruz, mejor conocido como el Chino Enoc, se identifica como un combatiente histórico del Frente Sandinista y casi diario graba videos criticando lo que no le parece de su partido.

El Chino Enoc también ha hecho la pregunta. Después de Daniel Ortega, ¿quién? “En 10 años Daniel va a estar muerto y después ¿a quién le vamos a hacer culto a la personalidad? No, aquí es el culto a la personalidad jurídica que se llama Frente Sandinista, aquí es gracias al Frente Sandinista. Rosario no pone un real de sus centavos”, protestó en enero del 2020.

Al militante tampoco le parece el poder que tiene Rosario Murillo en el Gobierno. “Cuando propusieron a la compañera Rosario de vicepresidente, no estuve de acuerdo y no estoy de acuerdo en que sea la vicepresidenta y al final por la persona que no votamos es la que está manejando al partido y al gobierno. Cumplo y la apoyo por disciplina, pero tiene sus argollitas, y sus hijos”, señaló inconforme el Chino Enoc en esa ocasión.

Los hijos de Daniel Ortega, Juan Carlos y Laureano, al igual que su madre están sancionados, y a criterio de Baltodano, “ninguno muestra talante de sucesor”. Para eso hay que prepararlos primero.

Juan Carlos Ortega es propietario de medios de comunicación oficialistas y está sancionado por Estados Unidos. LA PRENSA/Óscar Navarrete

El “títere” también funcionaría para eso, dice Hassan. Primero para guardar apariencias de que en Nicaragua no hay una dinastía familiar, y segundo para ganar tiempo y prepararlos políticamente. Así fue con los Somoza.

Hassan prevé otro problema dentro de la familia. Y es que pueden surgir rivalidades entre los hermanos Ortega, si no es que ya las hay, sobre quién deba suceder a su padre, al igual que las hubo entre los hermanos Somoza Debayle.

Daniel Ortega respondió a France 24 en 2018 sobre el poder que tiene su esposa en el Gobierno. “La compañera Rosario yo la conocí como militante del Frente y está en el cargo (vicepresidenta) en tanto es militante del Frente y por sus capacidades. Eso no significa que estemos armando una dinastía”.

A pesar de que no está claro quién podría ser el sucesor de Daniel Ortega, el exmiembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, considera que el sucesor está en la familia Ortega Murillo porque Daniel no confía en nadie más que no lleve su apellido o el de su esposa.

Laureano Ortega, también sancionado por Estados Unidos, es asesor presidencial de su padre. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.

La salud del comandante

“¿Qué malo hay que diga que Daniel ha estado enfermo? Si todo mundo sabe que Daniel usa chaqueta porque le hace daño el sol. Parecemos pendejos”, se defiende el Chino Enoc de los comentarios de otros simpatizantes sandinistas que no les gusta escuchar cuando el hombre habla de la muerte de Daniel Ortega.

Sobre la salud del comandante se dicen muchas cosas. En el libro El Preso 198 del periodista Fabián Medina, algo se dice sobre las enfermedades y tratamientos médicos que recibe Daniel Ortega.

“Se ha dicho que sufre cáncer o lupus eritematoso y por eso su comportamiento nocturno. Sin embargo, estas enfermedades no pasan del rumor, y solo se sabe con certeza su condición cardiaca, que ya es grave, y de angina de pecho que desarrolló como consecuencia de ella. Cuando se le ve lerdo e inflamado, dice alguien cercano a él, es resultado de la medicación a la que está sometido. También se sabe que recibe ozonoterapia en Cuba y Nicaragua”, apunta Medina en el perfil de Daniel Ortega.

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En noviembre de 2009, el poeta y exministro de Cultura en los ochenta, Ernesto Cardenal, también dijo algo sobre la salud de Ortega. “Tiene una enfermedad sanguínea en su corazón que solo le permite tener una hora de sol al día”, comentó en una entrevista con la Sociedad Interamericana de Prensa.

Lo que sí se sabe de Ortega es que sufrió un infarto en 1994 y que el temor a la muerte se apoderó de él. Incluso estuvo en Cuba con Rosario Murillo preparándose para su nueva condición de salud.

Daniel Ortega muestra el pecho a periodistas para desmentir los rumores de que había sido sometido a una operación de corazón abierto tras su infarto en 1994. ARCHIVO/Óscar Navarrete

“Regresaron a Nicaragua con equipaje médico e instalaron un puesto en la casa donde monitoreaban la salud de Ortega. Desarrollan miedo a que el episodio del infarto se repita en cualquier momento. Sus hijos lo acompañaban a donde fuera cargando un maletín negro con la medicación. Para su cuidado hubo una rotación de médicos y al final acabó siendo asistido por un muchacho de seguridad que entrenaron en Cuba expresamente con este fin”, cuenta Medina en El Preso 198.

La condición de salud de Ortega es muy especulada por los nicaragüenses, sobre todo cuando desaparece y vuelve a aparecer días después con su rostro visiblemente desmejorado. Eso, y quizás algo más que sabía Edén Pastora y nosotros no, es lo que lo motivaron a finales de 2019 a pedirle a Ortega que restructure al partido sandinista para que nombrara a su sucesor.

“Cuando a nuestro comandante, Dios le mande cualquier fatalidad, un derrame cerebral, una enfermedad grave, una vejez dentro de 10, 12 años, una muerte segura, que sea el gran congreso el que diga: ‘El Fulano’. Y todos por disciplina partidaria, por obediencia partidaria, apoye ese pueblo a ese que el gran congreso del partido diga”, mencionó Edén Pastora.

Algunas figuras de la vieja guardia del Frente Sandinista ya han fallecido como Tomás Borge, el mismo Edén Pastora, o Jacinto Suárez con quien Ortega compartió celda cuando estuvo detenido durante la dinastía somocista.

Todos ellos eran contemporáneos de Daniel Ortega en un país donde la esperanza de vida no supera los 75 años de edad, los mismos que tiene el caudillo sandinista y dejará de tener el próximo jueves 11 de noviembre. Hoy, el Frente Sandinista no tiene un sucesor visible y tiene el reto de encontrarlo antes de que Daniel Ortega, en palabras de Rosario Murillo, pase a “otro plano de vida”.

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