La periodista china moribunda en la cárcel

Amnistía Internacional (AI) ha hecho un llamado urgente a la solidaridad mundial con la periodista china Zhang Zhan, quien está moribunda en la cárcel por una huelga de hambre que mantiene en protesta por su injusta prisión. Y a las autoridades comunistas de China, AI les demanda su puesta en libertad.

Zhang Zhan está presa en Shanghái desde mayo de 2020, cuando fue secuestrada por la policía política y luego condenada a cuatro años de prisión. Su “delito” es haber informado sobre los estragos causados por el coronavirus en la ciudad de Wuhan, donde el 31 de diciembre de 2019 se originó la mortal pandemia que sigue azotando a la humanidad.

Ella es una mujer de 38 años, abogada de profesión y practicante del  “periodismo ciudadano”. Por eso viajó desde su lugar de residencia en Shanghái hasta Wuhan, para informar por medio de las redes sociales lo que allí estaba ocurriendo.

Zhang Zhan colgó en internet imágenes filmadas en hospitales de Wuhan y denunció las fallas de las autoridades de salud, en el diagnóstico del virus y la atención a la gente contaminada. Y además respaldó a los familiares de las víctimas de covid-19, que demandaban indemnización gubernamental.

Las imágenes que divulgó de enfermos de coronavirus tendidos en los pasillos de un atestado hospital, esperando que los atendieran, fueron una de las escasas informaciones que la población china pudo conocer sobre la tragedia del coronavirus. Y por eso fue acusada de “provocar disturbios públicos” y condenada a cuatro años de prisión.

 En demanda de su libertad, la abogada y periodista ciudadana de China se puso en huelga de hambre. Después de varias semanas su salud se deterioró al extremo y fue llevada a un hospital, donde la alimentaron artificialmente por la fuerza, introduciéndole tubos en las fosas nasales.

Ahora está tan grave que su hermano Zhang Ju, dijo a un periodista extranjero: “Parece que para ella ya solo cuenta Dios y las verdades en las que cree”. Una de esas verdades, según lo dijo ella misma cuando la llevaron a un juzgado, es la libertad de expresión y el derecho a monitorear y criticar al Gobierno.

Por lo menos tres periodistas independientes más, Chen Qiushi, Fang Bin y Li Zehua, están presos en China por informar sobre la pandemia y el manejo de las autoridades de salud pública. Pero solo Zhang Zhan está moribunda en la cárcel como consecuencia de la huelga de hambre y su admirable obstinación libertaria.

Y morirá sin duda —si no es que ya ha muerto—, porque la dictadura china es tan despiadada o más que los otros regímenes totalitarios.  Nosotros apoyamos la campaña de Amnistía InternacionaI en favor de Zhang Zhan y le expresamos nuestra solidaridad, aunque sea solo dando a conocer su trágica situación.

Editorial
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