La empresa global de las comunicaciones sociales denominada Meta, que hasta hace muy poco se llamaba Google, informó este lunes que desmanteló una “granja de troles” del Gobierno de Nicaragua.
Alrededor de mil cuentas de Facebook, 363 de Instagram, 24 grupos y 140 páginas electrónicas de activistas troles en las redes sociales, que operaban al servicio político del régimen, fueron desarticuladas por dedicarse desde el anonimato a realizar operaciones maliciosas.
Se les llama troles a aquellos individuos o grupos que actúan en las redes sociales con fines no éticos, se infiltran en los foros de internet y las comunicaciones de las demás personas, para difundir información falsa, confundir, insultar, amenazar, chantajear y otros propósitos perversos.
Algunos regímenes generalmente no democráticos usan los troles individuales y en grupos para desacreditar a sus opositores y engañar y seducir a la gente con promesas falsas. Pero también con el propósito de levantar el ánimo de sus partidarios, cuando pasan por situaciones complicadas.
La utilización intensiva de la moderna tecnología de la comunicación, especialmente las redes sociales, es una parte fundamental de la lucha política e ideológica en la actualidad.
La clásica doctrina política de la lucha por el poder —por conquistarlo y retenerlo—, contempló históricamente tres grandes formas de practicarla: económica, ideológica y política. El doctrinario y estratega comunista ruso y soviético, Vladímir Ilich Lenin, teorizó que los revolucionarios no podían tomar el poder ni defenderlo eficazmente, si no utilizaban esas tres formas de lucha, combinándolas apropiadamente.
El ingrediente principal de la lucha ideológica es la propaganda, que según la jerga o lenguaje revolucionario se utiliza para conquistar la conciencia de las masas y movilizarlas al respaldo de la lucha para tomar y sostener el poder.
Pero no solo los revolucionarios utilizan la forma de lucha ideológica y el recurso de la propaganda. También los luchadores por la democracia la practican y utilizan los recursos tecnológicos de la comunicación para tratar de lograr sus objetivos.
En el contexto de la lucha ideológica en Nicaragua se conoce que en el año 2018 el régimen montó la “granja de troles” que ahora ha sido desmantelada por la compañía que opera algunas de las mayores redes sociales del mundo.
Pero el valor de las estrategias políticas y de los recursos que se usan para ponerlas en práctica, se miden por sus resultados y por ninguna otra cosa. Y a juzgar por la reciente encuesta de CID-Gallup, las granjas de troles del régimen no le han servido para mejorar su imagen ni destruir la de la oposición.
Las cifras son elocuentes: solo el 3 por ciento escucha siempre a la vicepresidenta Rosario Murillo en su mensaje de todos los días.
Solo el 5 por ciento escucha y ve siempre a Daniel Ortega en sus cadenas obligadas de radio y televisión.
Solo el 9 por ciento simpatiza con el FSLN. Y si las elecciones del 7 de noviembre fuesen competitivas y participara la verdadera oposición, el 65 por ciento votaría por los candidatos opositores y solo 17 por ciento a favor de Ortega y Murillo.
En la mitología escandinava los troles eran unos pequeños seres malignos que se escondían en los bosques y en cuevas oscuras. En Nicaragua los troles son también seres malignos que se ocultan para hacer daño, pero es evidente que a pesar de todo el poder que los crea y respalda no lo consiguen como quisieran.