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En el país, los precios de los combustibles no son regulados, son fijados libremente. Imagen referencial. Archivo/LA PRENSA

Cinco razones de por qué los nicas están pagando uno de los combustibles más caros de su historia económica esta semana

A nivel internacional el precio del petróleo ha retornado a niveles prepandemia, pero esta es solo una de las razones detrás de los precios históricos de los combustibles en Nicaragua. LA PRENSA te explica otras cuatro.

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A partir de las cero horas de este domingo, los nicaragüenses amanecieron pagando uno de los combustibles más caros de su historia económica reciente. Pero no solo en los carburantes de uso automotriz, sino también en el gas para cocinar. A los hogares, comprar un cilindro de 25 libras —el más popular— les cuesta esta semana alrededor de 12.92 dólares, mientras que llenar un tanque con gasolina regular (la más barata) implica un desembolso de aproximadamente 1.15 dólares por cada litro.

El golpe es mayor si los consumidores residen fuera de Managua, como si la espiral alcista se ensañara especialmente en Nicaragua contra quienes viven en zonas más empobrecidas del país, porque a medida que estas localidades están más lejos de la capital, los precios son mayores.

Al respecto, los distribuidores aducen que deben incorporar a esos precios al consumidor final el costo por llevar los carburantes hasta los municipios, así como otros gastos, que no están claros, porque en Nicaragua se desconoce con exactitud la fórmula que estos usan para determinar el valor final, una opacidad que también trasciende a la fórmula para definir la variación del gas para cocinar, pese a que este último está regulado por el Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

En el sitio web, del INE, en el apartado de Hidrocarburos, donde se recopila el historial de precios, tanto de los combustibles de uso automotriz, como del gas butano, hay una una pestaña denominada tabla de costos asociados, que, sin embargo, está infuncional, genera error al usuario que quiera abrirla.

Lo que sí está claro es que en la fórmula de ambos productos (carburantes y gas para cocinar) el precio del petróleo y derivados a nivel internacional tiene un peso significativo a la hora de terminar las variaciones cada semana, además de otros costos como fletes e impuestos.

Al respecto, los números oficiales muestran que los nicaragüenses están pagando esta semana los combustibles más caros de su historia económica reciente, incluso muy por encima de cuando el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI, por sus siglas en inglés) llegó a tocar el récord de 100 dólares en la primera semana de enero del 2008.

Factura petrolera
Cifras del MEM indican que Albanisa dejó de controlar las importaciones de crudo y derivados, aunque todavía se mantiene en el negocio del sector eléctrico y controla las importaciones de fuel oil. LA PRENSA / ARCHIVO

1. Crudo más caro

Entre el 11 y el 18 de octubre de este año, el barril de WTI se ha movido entre los 80.44 dólares y el 82.32 dólares, por primera vez en casi ocho años, consolidando su tendencia al alza que comenzó desde finales del 2020 y se ha acelerado en gran parte del 2021.

Esto ha creado un efecto dramático en los consumidores de las economías dependientes del crudo —como Nicaragua— y de alivio para los productores del oro negro, que en abril del año pasado fueron sorprendidos con un desplome histórico del crudo, cuyo barril de WTI llegó a promediar 18.84 dólares e incluso se volvió negativo en los mercados de cotización.

El año pasado el mercado del crudo sucumbió a la covid-19, que dejó en tierra a casi todo el parque de aviones, obligó a anclar en puertos los cruceros, millones de tiendas alrededor del mundo cerraron sus puertas, mientras los gobiernos buscaban alternativas para frenar la propagación del virus, que obligó a gran parte de los consumidores, especialmente la asentada en las economías industrializadas, a resguardarse en casa, lo que casi paralizó el comercio mundial y por tanto producir crudo no resultaba rentable.

Poco tiempo logró, sin embargo, el petróleo mantenerse a nivel casi regalado, lo que significó para los importadores «una bendición», para los exportadores fue un ciclo oscuro, que preferirían no volver a repetir. Desde finales del año pasado la economía mundial se ha reactivado y la necesidad de producir más energía y movilizar mercancías ha ido en ascenso.

Es por ello, que desde abril del 2020 hasta octubre 2021, el barril de crudo ha subido 333.33 por ciento, al pasar el promedio de 18.84 dólares a 81.64 dólares el barril de WTI en lo que va de este mes (de referencia para Nicaragua), según muestran datos del portal www.investing.com

Solo este año, el WTI ha subido 68.26 por ciento. Según el portal antes mencionado, todavía en diciembre el barril de crudo promedió 48.52 dólares, es decir 33.12 dólares más barato que el promedio a octubre de este año, lo que explicaría uno de los factores detrás de los precios récord de los combustibles en Nicaragua.

La situación se ha visto empeorada por la crisis en la cadena de suministros a nivel internacional, lo que ha ocasionado que los fletes incrementen significativamente, además la tarifa de la energía eléctrica en el mundo tiene de rodilla a las economías, especialmente Europa. En Estados Unidos, los productores de esquisto, mantienen una posición disciplinada, pues pese a que la demanda mundial de crudo ha crecido, estos no han aumentado significativamente su producción.

2. Como si el crudo estuviera en US$100

Los registros estadísticos del INE, sin embargo, muestran una grave distorsión en los precios que están pagando los nicaragüenses esta semana. En términos dolarizados, los valores actuales tanto en los combustibles de uso automotriz como el gas para cocinar son superiores o casi igual a como cuando el petróleo a nivel internacional estuvo en 100 dólares en el 2008.

Para hacerlos comparables, LA PRENSA dolarizó los precios de cada producto basado en la tasa de deslizamiento promedio de la semana que se tomó de referencia y cuya información es brindada por el Banco Central de Nicaragua y el INE.

Las aproximaciones muestran que mientras esta semana se paga en promedio por cada litro de gasolina súper 1.18 dólares (41.96 córdobas), con un petróleo que se mueve en 80 dólares el barril a nivel internacional, hace 13 años el precio promedio de la semana del 7 de enero de 2008 (que fue cuando el crudo superó la barrera de los 100 dólares) de este carburante fue de 1.12 dólares (21.25 córdobas). Es decir, hoy es seis centavos más caro con un petróleo más barato que hace más de una década.

En tanto, el barril de gasolina regular esta semana se vende en Managua en promedio en 1.15 dólares (40.90 córdobas), mientras hace 13 años con un crudo histórico, era de 1.09 dólares (20.57 córdobas). Es decir, seis centavos más barato que esta semana.

Y finalmente el diésel, el carburante de mayor consumo a nivel nacional, desde el domingo se cotiza en promedio en la capital en 1.03 dólares por litro (36.57 córdobas) frente a los 0.99 dólares en enero del 2008 (19.19 córdobas).

En otras palabras, si continúa la escala alcista a nivel internacional del crudo y derivados continúa, y este llega a rebasar los 100 dólares, tal como lo vaticinó en septiembre de este año el Bank of America, los precios que se verán en Nicaragua seguirán rompiendo récord y no precisamente solo por los aumentos en el petróleo sino también por distorsiones de precios.

De hecho a nivel mundial se espera que la flexibilización de las restricciones de viajes en varios países, como Estados Unidos y algunas economías asiáticas, en las próximas semanas aceleren la recuperación de la industria de aviación. EE. UU. anunció que a partir del 8 de noviembre reabrirá sus puertos y espacio aéreo a viajeros del mundo, lo que se espera tenga un efecto especialmente en pasajeros que llegan desde de Europa.

Lo anterior pondrá presión a la demanda internacional de crudo respecto a la producción diaria. “Eso es bastante posible”, dijo a finales de la semana pasada Vladimir Putin, presidente de Rusia, al ser consultado sobre la posibilidad de que el barril de petróleo alcance los 100 dólares por barril. Rusia es uno de los mayores productores de crudo en el mundo.

Antes de llegar a los precios históricos que se están viendo esta semana en Nicaragua, en las últimas 42 semanas de este año las gasolinas acumularon 31 alzas y 11 bajas; en tanto el diésel ha subido 29 semanas y 13 bajas. Esto «debido a las fluctuaciones en los precios de referencia internacional de estos productos», atribuye el INE.

Los nicaragüenses también están pagando el gas butano como si el barril de petróleo estuviera encima de los 100 dólares. El INE ha atribuido los altos precios actuales al comportamiento del Gas Licuado de Petróleo a nivel internacional, pero sus registros estadísticos muestran distorsiones.

En enero de 2008, con un barril de petróleo más caro que hoy, el cilindro de 25 libras en Managua se cotizaba en 13.22 dólares, bastante similar a los 12.92 dólares actuales. En tanto, el cilindro 100 libras, que tiene uso más industrial, se cotizaba en 60.79 dólares, muy parecido a los 60.42 dólares este año.

Y finalmente, la bombona pequeña hace 13 años promedió 5.33 dólares, semejante a los 5.28 dólares de esta semana.

Imagen referencial. Archivo/LA PRENSA

3. Sobreprecios

De hecho en los últimos años diversos analistas y economistas han advertido que Nicaragua tiene sobreprecios en los combustibles, que ocasionan, que sin incluir los impuestos, estos sean los más caros de Centroamérica, casi similar que Costa Rica, que contrasta con el poder adquisitivo de los consumidores. Este sería otro factor de los precios históricos de esta semana.

Ni los precios bajos en abril del año pasado pudieron corregir los sobreprecios. Hasta la semana pasada, según datos del Ministerio de Economía de El Salvador muestran que entre la semana del 10 al 16 de octubre, Nicaragua vendió el diésel más caro de la región.

El galón de diésel, el carburante de mayor consumo nacional, se ubicó en promedio —sin incluir impuestos— en 3.85 dólares, mientras que en Panamá —una economía sólida— se ubicó en 3.11 dólares, que es el más barato del istmo. En Costa Rica este producto ascendió a 3.57 dólares, igual que en Honduras.

Por su parte, Nicaragua también lideró el precio de la gasolina súper —antes de impuestos— con 4.41 dólares por galón, un centavo más caro que en Costa Rica, pero lejos de los 3.51 dólares en Panamá. En Honduras, que es una economía similar a la nicaragüense, este mismo producto se ubicaba en 4.35 dólares.

Nicaragua, la segunda economía más pobre de la región, también lideraba en el precio de la gasolina regular, con 4.29 dólares por galón, un centavo más cara que en Costa Rica. En Panamá este producto se cotizaba —antes de impuestos— en 3.41 dólares, mientras en Honduras con 4.05 dólares.

«Los precios promedio de ventas de Nicaragua a la fecha 2021 sin puestos de las gasolinas y diésel son los más altos de Centroamérica y mayores que los precios de venta en El Salvador de similar logística y calidades», dice el especialista en mercado petroleros, César Arévalo, quien comparte análisis sobre la evolución del mercado de los hidrocarburos en Nicaragua.

Según cálculos de Arévalo, hasta este mes los combustibles tienen un sobreprecio de 0.12 dólares por galón (4.2 córdobas) y las petroleras que dominan el mercado en su momento estuvieron compensando la caída del consumo a nivel local no trasladando el alivio completo a nivel internacional a los precios finales, lo que ensanchó los márgenes de las petroleras.

Lo que más llama la atención del especialista, según ha insistido en varias ocasiones, es que las mismas petroleras que atienden el mercado nicaragüense venden los combustibles en el resto de la región más baratos que en Nicaragua. En El Salvador, por ejemplo, el galón de diésel se cotizó la semana pasada en 3.29 dólares mientras que los consumidores locales pagaron 3.85 dólares.

La distorsión del mercado de los carburante se agravó a partir de que el Gobierno entró al negocio en el 2008 con Albanisa, que cobraba un importe por traer el crudo en su totalidad de Venezuela. Este se trasladó al consumidor final. Tras las sanciones de Estados Unidos en 2019 y la desarticulación aparente de Petronic-Albanisa en el negocio, ese importe nunca se excluyó del precio que pagan los consumidores nicaragüenses.

4. Falta de acción del Gobierno

Y finalmente, pese a que los combustibles han impactado fuertemente el costo de la canasta básica en Nicaragua, hasta ahora el gobierno de Daniel Ortega no ha anunciado ninguna medida para mitigar el impacto de la espiral alcista del petróleo y derivados a nivel internacional, como sí lo están haciendo otros gobiernos en Centroamérica.

Esta semana las autoridades de Honduras informaron que congelaban los precios de los combustibles, donde estos son regulados. Según medios hondureños, Juan Orlando Hernández, autorizó un congelamiento al precio de los combustibles y las tarifas eléctricas hasta el 31 de diciembre del 2021.

Para lograr esto, Honduras declaró “estado de emergencia económica y energética a nivel nacional y, en consecuencia, adoptar las medidas necesarias que permitan enfrentar los impactos económicos generados en la población hondureña derivados del alza de los precios en los combustibles, gas licuado de petróleo y en el servicio de energía eléctrica”.

Por su parte, en El Salvador, el presidente Nayib Bukele, el mes pasado anunció la creación de un fondo para estabilizar el precio del gas para cocinar y evitar que este siga en ascenso, y prometió trasladar cualquier alivio que haya en el próximo año a los consumidores. Además creó un incentivo junto con las petroleras de hasta 20 centavos dólar por cada galón de combustible comprado con bitcoins.

«Esto no solo aliviará el bolsillo de los hogares, sino también el de pequeños negocios, ayudando a fortalecer nuestra economía y que los sectores más vulnerables también sientan el beneficio del crecimiento económico que está teniendo nuestro país», dijo Bukele al anunciar la medida en sus redes sociales.

5. Efecto de devaluación

Cabe mencionar también que detrás de los precios históricos en córdobas, está el efecto del deslizamiento, que se acumula en los últimos 13 años. Hace más de una década un córdoba equivalía a 18.92 córdobas mientras que actualmente se ubica en 35.38 córdobas el cambio oficial.

Es precisamente por esta razón que se observa el brinco que existe en cada uno de los combustibles en moneda nacional. Por ejemplo, la súper de 21.25 córdobas a 41.96 córdobas; la regular de 20.57 córdobas a 40.90 córdobas en el periodo analizado, y el diésel de 19.19 córdobas a 36.57 córdobas.

Desde el 2019 el Gobierno decidió rebajar la tasa de deslizamiento oficial de 5 a 3 por ciento y en el 2020 la redujo a 2 por ciento, pero eso no ha evitado que el tipo de deslizamiento se acerque a los 36 córdobas este año.

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