Al momento de escribir este artículo, llevo contabilizada la muerte por “sospecha de covid” de más de una docena de amigos y dos familiares. No hay día que en mi recorrido acostumbrado por las páginas sociales, no me topé con la noticia del fallecimiento de personas, en su mayoría jóvenes entre los veinte y cinco y cuarenta años.
Según los reportes noticiosos, León, Chinandega, Estelí, Matagalpa y Chontales son los más afectados. Recientemente por razones familiares tuve que viajar a Estelí y pude darme cuenta de primera mano la forma que la pandemia se ha ensañado en los habitantes de esa ciudad, los hospitales están abarrotados y ni hablar de la cantidad de personas afectadas que se están medicando en sus casas de habitación.
Creo que es hora de hacer un alto en las diferencias políticas que nos mantienen enfrentados y juntos como sociedad, como nación, adoptemos con responsabilidad las medidas necesarias para detener este flagelo que al día de hoy está diezmando nuestra juventud. De entre las organizaciones que ya se encuentran no solo tomando precauciones, sino que también haciendo llamados para que nos protejamos, destaca nuestra Iglesia católica, las diferentes asociaciones médicas y trabajadores de la salud, medios de comunicación. El Gobierno a través de su sistema de salud hace lo que puede, pero creo que siendo más abierto podría hacer más.
Como expresé al inicio de este artículo, en esta ocasión estoy tratando de aportar mi grano de arena para que todos —y cuando digo todos es todos—, sin distingos de ningún tipo, nos pongamos a trabajar para detener el avance incontrolable que lleva hasta ahora la pandemia.
El Gobierno tiene que hacer su parte, no es posible que hospitales y laboratorios de reconocido prestigio, en donde se puede asistir a hacerse exámenes de todo tipo, no se autorice a que la población pueda asistir a ellos para identificar de forma temprana si su malestar es covid u otra enfermedad. Considero que si la intención del Gobierno es proteger a la población de posibles abusos, debería normar el costo del examen manteniéndolo en precios accesibles para nuestro pueblo.
Otra forma de contribuir sería intensificar la campaña mediática para ilustrarnos sobre la mejor manera de protegernos, esto incluye el ser más prudentes en cuanto a permitir o fomentar aglomeraciones que ya han demostrado ser fatales y propiciadoras del contagio que nos aqueja actualmente.
Estoy consciente que el Gobierno trata por todos los medios de evitar la paralización de la economía, pero a estas alturas esa preocupación debe dejarse atrás y darse cuenta que la epidemia nos está diezmando y mientras más temprano estemos en capacidad de controlarla, más rápido retornaremos a la normalidad que tanto les preocupa. Estoy seguro que, si permitieran que hospitales privados, centros de salud y clínicas previsionales aplicaran la vacuna, siempre bajo la vigilancia y control del Ministerio de Salud, eso haría que se inmunizaran en menor tiempo la mayor cantidad de personas. No existe posibilidad alguna que al ritmo que llevan puedan inmunizar al setenta por ciento de la población, cifra que manejan como necesaria los profesionales que se han ocupado del tema.
El presidente Ortega en su última aparición pública con motivo de la celebración de los 200 años de la Independencia de Centroamérica, hizo mención insistentemente de la unidad, abundó en ejemplos en que la unidad nos ha permitido salir adelante como pueblo.
Señor Daniel Ortega, en este momento tiene la oportunidad de propiciar una vez más esa unidad que hizo referencia el día de la celebración de nuestra independencia. En estos momentos tiene la oportunidad de demostrar que no solo le preocupa gobernar, sino que también la suerte de los gobernados. Ya la pandemia alcanzó niveles que no es posible mantener bajo control por decreto y mucho menos ocultarla, no existe un solo nicaragüense que no tenga más de un amigo fallecido producto del covid19. La responsabilidad de detener esta pandemia es solo suya, inténtelo involucrándonos en el esfuerzo y se dará cuenta que no habrá un solo nicaragüense que por mezquindad política se oponga a esa unidad.
El autor es comentarista político.