Por qué Ortega y Maduro son los responsables de los «tiempos negros» que vive el periodismo en América Latina

El director para Latinoamérica de la Fundación Víctimas del Comunismo, Carlos Ponce explica, no obstante, que Ortega ha atacado de forma más burda al periodismo nicaragüense.

Las últimas acciones represivas que ha realizado el régimen de Daniel Ortega contra la prensa independiente de Nicaragua —especialmente con el asalto a las instalaciones de LA PRENSA— es una muestra de la «hegemonía comunicacional» que ha alcanzado el dictador, con la cual pretende someter a la fuerza a todo medio que no tiene bajo su control; tal y como lo hace su homólogo Nicolás Maduro, en Venezuela, considera el director para Latinoamérica de la Fundación Víctimas del Comunismo, Carlos Ponce.

«Los dos regímenes siguen el mismo patrón, que es un modelo de impunidad. Han venido avanzando, al principio bien moderado (con la represión) y después, con el control completo y la cercenación de todos los medios de comunicación (…) Los regímenes ya tiene una hegemonía comunicacional completa y lo que no logran controlar, lo toman. Simplemente los allanan y los apresan… eso demuestra que la hegemonía es completa», afirma Ponce.

Medios de comunicación confiscados, equipos periodísticos robados, papel retenido y comunicadores perseguidos, enjuiciados y exiliados es parte del modelo represivo que tienen contra la prensa independiente los regímenes de Ortega y Maduro; con lo cual están asentando un «precedente terrible» en la región, alerta Ponce.

El 13 de agosto de este año, la Policía orteguista asaltó las instalaciones del Diario LA PRENSA —el único medio impreso en el país con 95 años de historia— y acusó a su gerente general de lavado de dinero. Desde entonces, el edificio sigue tomado por la institución y la circulación del periódico ha sido suspendida, lo que ha obligado al equipo periodístico a informar solo a través de la plataforma digital.

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En Venezuela, algo similar pasó. En mayo de este año, el periódico El Nacional —fundado hace 78 años— fue embargado por un tribunal en demanda de Diosdado Cabello, diputado del régimen de Maduro. En diciembre de 2018 ya había dejado de circular su edición impresa por no poder financiar el papel y desde entonces sus oficinas trabajaban para la web.

«En el caso de LA PRENSA fue mucho más burdo que en Venezuela, con la comparación con El Nacional (…) Sí hay una cuestión de acoso, de tomar las instalaciones como si fuera un premio lo que están logrando, de quitarle la rotativa a medios… claro que pasa en Venezuela, pero no a los niveles de Nicaragua. En Nicaragua eso es más burdo, mucho más violento y rústico en la forma de ser de Daniel Ortega, es el ensañamiento directo contra los periodistas, locutores, escritores, en Venezuela es un poco más delicado», refiere Ponce.

Tiempos «negros» para la prensa

Ponce describe como “muy negro” el tiempo actual que vive no solo la prensa independiente de Nicaragua y Venezuela, sino de toda la región, ya que en otros países, como El Salvador, se está empezando a ver señales de violencia, acoso y persecución contra los medios y comunicadores.

«El mensaje de Ortega y Maduro es tan nocivo que otros presidentes, incluso de otra tendencia ideológica como el caso de (Nayib) Bukele, se sienten inmunes y pueden trabajar con completa impunidad llevándose por delante a los medios, instituciones, centros de pensamientos, para ellos simplemente quedarse en el poder y seguir avanzando», alerta Ponce.

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«La demostración de impunidad con la que actúa Daniel Ortega y Nicolás Maduro está asentando un precedente terrible en la región que está diciéndole a cualquier pichón de dictador, cualquier populista que llegue al poder, que puede hacer lo que quiera, y es el riesgo que tiene El Salvador, Perú… Vemos cómo esto está creciendo y eso le ha hecho mucho daño a la región», agrega.

Actúan bajo el nivel de impunidad

La represión de Maduro contra la libertad de prensa y expresión es la continuación del modelo del expresidente Hugo Chávez, mientras que de Ortega no se puede decir lo mismo, pues el mandatario ha sido «peor Somoza», expresa Ponce; aunque reconoce que actualmente ambos regímenes actúan bajo el nivel de impunidad que tienen.

«Son iguales, pero son diferentes en cómo operan. Uno es una operación familiar: Ortega, Rosario (Murillo), sus hijos, gente cercana, y la otra (de Maduro) es un cártel que tiene incorporado el narcotráfico, militares, grupo de personas, pero sí son similares en la represión, persecución y cierre de los medios», declara.

«Ellos han venido aprendiendo, lo que ha pasado es que van avanzando a medida que ven que la impunidad les permite hacer todo lo que quieren. Piensan, si meto preso a los candidatos y nada pasó, ahora persigo a periodistas y los meto preso y no me importa lo que digan la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ni ninguna sanción», plantea Ponce.

Para el director de la Fundación Víctimas del Comunismo, los dictadores están en un punto en que «sencillamente están demostrando que no le tienen miedo» a la comunidad internacional o a sus reacciones, por lo que «avanzan» con su modelo represivo «sin ningún problema» y con «completa impunidad».

Tanto Ortega como Maduro se han valido de la impunidad y del control de poderes del Estado para crear leyes mordazas que atentan contra la libertad de prensa y expresión. En el 2017, el Parlamento venezolano aprobó la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia; mientras que en Nicaragua, a finales de diciembre de 2020, entró en vigencia la Ley de Ciberdelitos o Ley «Mordaza».

El organismo Reporteros Sin Frontera (RSF) integró este año a Ortega, Maduro y Miguel Díaz-Canel de Cuba, en la lista de “depredadores de la libertad de prensa”. «Todos son jefes de Estado o gobierno que imponen una represión masiva mediante maquinarias de censura, encarcelamiento arbitrario de periodistas o incitación a la violencia contra estos», señala RSF.

Debido al acoso, persecución, amenazas o enjuiciamiento, los periodistas nicaragüenses y venezolanos han tenido que exiliarse para proteger su vida. Cada vez estos casos se vuelven más recurrentes, según reportes periodísticos de ambos países.

¿Ortega y Somoza son la misma cosa?

Para el director del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca +, Gonzalo Carrión, no puede haber una comparación entre ambos dictadores debido a que ninguno «es más bueno que el otro», y porque ambos regímenes «están basados en el crimen, en la conspiración y proyectos de maldad», que miraron a la prensa independiente como su enemiga.

«Las dos dictaduras familiares para poder perpetuarse en el poder hicieron de todo. Somoza atacó a LA PRENSA, la bombardeó y ese medio no estuvo a salvo porque su director, Pedro Joaquín Chamorro, siempre estuvo cuestionando el poder. Eso está en la historia, pero no hay comparación de quién es más bueno de los dos, son dos proyectos de maldad basados en el crimen, la farsa y expropiación ilegítima de los medios de comunicación. La millonada que se apropió en más de 40 años la familia Somoza, esta familia de Ortega lo superó en tiempo récord. Esa es la diferencia. Nunca ningún gobierno concentró tanto poder como esta familia (Ortega) y me refiero al poderío económico, político,, de hegemonía de la violencia, de las armas, control social, de todos los poderes subordinados a esa familia… Somoza no tuvo tanto», manifiesta Carrión.

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A criterio de Ponce, los tiempos han cambiado y lo que hace unos 20 años este tipo de situaciones o ataques a la prensa independiente eran tratados beligerantemente por la comunidad internacional, ahora solo lo tratan bajo el término de solidaridad y una que otra sanción de algunos países.

«Hace tiempo había un respeto en el tema de la libertad de expresión, el tema de los medios era un tema respetado por los países democráticos, había unos estándares, valores, una línea que no se podía cruzar porque te generaba unas acciones internacionales severas, sanciones, unas limitaciones de operaciones a nivel internacional (…) Yo creo que ese miedo se perdió, la realidad de la preocupación de un Estado de derecho de la comunidad internacional… A estos regímenes no les importa los comunicados, cómo se siente la comunidad internacional… Ellos respetan las sanciones mucho más fuertes, respetan restricciones económicas, la movilización de los recursos, y eso no ha pasado», declara Ponce.

«La dictadura es la negación de todo tipo de derecho, comenzando con la vida y la libertad. La dictadura no puede vivir con las libertades, son polos opuestos, pero la libertad va a prevalecer», dice por su parte Carrión, quien cree que Ortega no podrá callar las voces disidentes ni a la prensa independiente nicaragüense.

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