Alejandro Vargas Avilés, de 84 años, tendrá que rendir cuentas ante la justicia a partir del próximo 30 de septiembre por presuntamente haber incurrido en el delito de abuso sexual en perjuicio de un niña de 11.
Mientras llega el juicio Alejandro Vargas, quien para trasladarse de un sitio a otro necesita de una silla de ruedas, deberá permanecer en prisión preventiva, según lo resuelto por la jueza Fabiola Betancourt.
Los hechos calificados por la Fiscalía como abuso sexual acontecieron el pasado 11 de junio en un barrio del Distrito Seis de la capital, de acuerdo con la acusación presentada en el Juzgado Primero Especializado en Violencia de Managua.
Llegaba a predicar el Evangelio
En la acusación fiscal se narra que en mayo del 2021, Vargas llegó a la casa de la víctima para compartir pasajes bíblicos con la mamá de la menor, aprovechando que ambos son de la religión evangélica.
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En esa primera ocasión que el anciano llegó a la casa de la menor, este la quedó viendo de manera “morbosa”.

A partir de esa primera vez el anciano le quedó regalando a la niña diez córdobas de manera periódica, según el escrito acusatorio.
La tarde del 11 de junio reciente, el sujeto que tiene problemas auditivos le pidió a la niña que lo condujera por un callejón aduciendo que estaba “sombreado” y que por su edad no se podía exponer al sol.
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Una vez que avanzaron varios metros sobre el callejón el octogenario con la mano derecha tomó de la espalda a la menor víctima y acto seguido se puso frente a ella para hacerle tocamientos lascivos en los bustos, de acuerdo con la acusación fiscal.
Aunque la niña se resistió al abuso sexual, el agresor la tomó con más fuerza e intentó besarla en la boca, pero la menor logró aventarlo y salió corriendo en dirección de su casa, concluye el órgano acusador.