El acelerado incremento de casos de Covid-19 que se registran en Nicaragua y el agresivo comportamiento de la enfermedad que ha cobrado la vida de trece sacerdotes y mantiene en estado delicado a otros cuatro, podría forzar a las autoridades eclesiales a suspender la participación de los feligreses en los actos religiosos presenciales. Así lo informó el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes en una entrevista brindada a Canal 12.
Según Brenes, el martes 17 de agosto en reunión del consejo presbiteral se decidió que cada sacerdote realice las consultas necesarias en su parroquia para decidir si es necesario volver a cerrar los templos y retomar la modalidad virtual para la celebración de las misas.
“Como los sacerdotes no han dejado de celebrar la eucaristía y a veces las personas se acercan, quizás algunos, puede ser que se descuidaron un poco, aunque tratamos de hacer todo lo posible (por cuidarnos)”, dijo el jerarca católico. El cardenal Brenes confirmó además que “desgraciadamente” en Nicaragua “trece sacerdotes han fallecido de Covid-19 en todo el país”. De estos trece, cinco pertenecían a la Arquidiócesis de Managua.
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En Managua tres sacerdotes se encuentran en estado delicado y uno más en Estelí; también una colaboradora de una de las parroquias de Carazo fue trasladada a un hospital de Managua por la gravedad de su condición.
“Lo primero es la salud”, dijo el arzobispo, y si se tiene que volver al esquema de celebración de actos religiosos a distancia se hará. De momento, continúan aplicando los protocolos de prevención que incluyen, entre otras, cosas la aplicación de alcohol antes de ingresar a los templos, la exigencia del uso de mascarillas y para mantener el distanciamiento durante las misas, no se permiten más de tres personas sentadas en cada banca. Brenes dijo que quizás sea necesario el uso de doble mascarilla bien ajustada, ya que algunas veces en los costados de esta quedan unos espacios por donde puede ingresar el virus.
No obstante, algunos sacerdotes, incluido él, continúan realizando la celebración eucarística de los jueves y domingos, que son los días de mayor participación de los devotos, a través de las redes sociales, especialmente Facebook.
Las pérdidas en la Iglesia
Una de las primeras muertes por Covid-19 que informó la jerarquía católica fue la del obispo emérito de León, monseñor César Bosco Robelo, en junio del 2020. Este fallecimiento ocurrió mientras la mayoría de los templos católicos del país permanecían cerrados y las celebraciones eucarísticas se realizaban a través de Facebook.
En marzo de 2021 se reportó la muerte del padre José Modesto López Calero, rector del Santuario Nuestro Señor de Esquipulas en La Conquista, Carazo y la del sacerdote Orlando Mendoza de la parroquia Santa Rosa de Lima, en Managua. En junio falleció el padre Juan Domingo Gutiérrez Álvarez, vicario parroquial de la iglesia San Agustín en Managua; en julio se confirmó la muerte del padre Pablo Espinoza, párroco del municipio de Rancho Grande, Matagalpa.
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En agosto se han reportado las muertes de los sacerdotes Julio César Melgar Cruz, de la Diócesis de Estelí; Julio de los Santos Dávila, de la parroquia de Monte Tabor, Managua, y Uriel Sandi Gutiérrez, párroco de la iglesia María Inmaculada en el barrio Altagracia.
La muerte de 13 sacerdotes y el contagio de otros tantos podría empujar pronto a más sacerdotes a cerrar sus parroquias de forma gradual e independiente y adoptar el modelo virtual para la participación de los feligreses en las actividades religiosas.