La cultura es un árbol de vida

La cultura de las artes, en la escritura, pintura, música, teatro, lectura, deportes, y etc., paulatinamente buscan sembrar en la mente de la sociedad la semilla de la paz y como consecuencia la estabilidad en todos los ámbitos, inyectándole un arquetipo de vida más civilizado y una nueva personalidad, para ir creando un nuevo tipo de ciudadano y sociedad, donde todos nos debemos respeto como personas civilizadas, respetando las normas de convivencia social e insertarse constructivamente en la nueva sociedad, que paso a paso irá forjando la cultura de las artes, desde la paz, desarrollo, progreso, estabilidad en todos los ámbitos y de reconocimiento universal.

Educar en cultura de paz y formación ciudadana es un reto para cualquier gobierno y toda sociedad, como una manera de metamorfosis, que permita al ser humano encontrar soluciones que permitan resolver los conflictos sin violencia ni armas, en las que todos resulten ganadores, acordando y dialogando civilizadamente. De tal manera hay que fomentar el proceso del entendimiento y echar al cesto de la basura la “soberbia, prepotencia” y apropiarse de conocimientos desde el contexto del estado de necesidad social, con el propósito de reconstruir y construir el tejido social de bienestar para la patria, para ir promoviendo aún más la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes de cada ciudadano nicaragüense. Es triste ver, escuchar, como el espíritu del mal está acechando al planeta. Qué tragedia. Al final la soberbia, prepotencia, intriga, envidia, egoísmo, serán aplastados.

Entonces es importante que la cultura de las artes deba ser transmitida desde todos sus niveles, sin exclusión de ninguna índole. Ni ponerle camisa de fuerza a nada ni a nadie. En el entendido, que la cultura es un excelente bastión forjador para nuestra sociedad y la patria, independiente que el origen sea desde el gobierno, hogar, familias, interpósitas personas que colaboren auspiciando. Siempre será cultura para todos.

Resulta trágico, fatal, tedioso, que el ser humano, condicionado por la negativa “educación, cultura” que en determinado instante del tiempo recibió en su hogar desde niño. En ese período desafortunadamente tenía que obedecer ciegamente. Por ejemplo, se decía en el hogar: “Los malos pensamientos, por su índice de pecaminosidad, y etc., eran influencias diabólicas y como tales eran pecados y que se debería ir a “confesar donde tata cura”. Esa era la época.

Fue así como las generaciones pasadas, en muchos casos, debido a esa educación equivocada y cultura incorrecta desde el hogar, y etc., se fue tergiversando todo. Esa fue la cultura de “esa época”, por ignorancia ingenua hora tiene sus consecuencias. Por supuesto, conforme avance el tiempo tendrá que ir cambiando, para ir fehacientemente renovando la vida de las sociedades, incluyendo la nuestra. Ahora modernamente esos pensamientos antiquísimos se han modificado dentro del contexto del respeto.

Por tanto. las definiciones, modalidades, estilos, géneros de cultura, pueden variar conforme avance el tiempo y el desarrollo de las sociedades, para ejercer una evidente acción renovadora, al proceso de expansión de la conciencia, paz. Y, como caldo de cultivo, de sentimientos nobles, en el sentido integral de pureza, en búsqueda de nuestra propia identidad como nación nicaragüense, consagrando sus sueños en la hemorragia de valores éticos, morales, paz, progreso y apartando la soberbia, prepotencia. Siendo su sabia imperante preservar la unidad, estabilidad, paz en todo lo creativo o creado. Para que en la profundidad de su conciencia desparrame su propia humanidad y espiga que ilumina la resurrección de la nueva vida. Siendo la cultura de las artes un árbol de vida, que se nutre también con cada página del diario vivir. Todos estamos obligados a sembrarla y cultivarla.

El autor es abogado y notario.

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