El capitalismo renace en Cuba

En Cuba, mientras crece la insatisfacción popular por las penurias que causa el sistema socialista —como lo demostró el estallido social del 11 de julio pasado—, también está ocurriendo un gradual e imparable proceso que lentamente conduce al país de regreso al capitalismo.

Después de 62 años de vivir en el socialismo pocos cubanos de la Isla tienen edad para recordar que cuando Cuba era un país capitalista, se vivía mil veces mejor que ahora. Pero en la actualidad, por la información del exterior que tienen gracias al internet —a pesar de las limitaciones del sistema—, pero sobre todo por las relaciones familiares y de amistad con la enorme diáspora cubana, la mayoría de la gente que vive dentro del país sabe que la vida en el capitalismo es muchísimo mejor que la que el Estado comunista totalitario la obliga a soportar.

Eso, precisamente, está impulsando un proceso gradual pero indetenible de restauración del capitalismo en Cuba, por ahora solo en algunas formas de propiedad y emprendimientos parciales y modestos, pero tienden a ampliarse, fortalecerse y consolidarse de manera inevitable.

Sobre este tema el pasado viernes 7 de agosto LA PRENSA reprodujo una información de BBC Mundo, acerca de que el gobierno de Cuba ha comenzado a poner en práctica una resolución aprobada hace varios meses que estaba retenida, hasta que el estallido social de julio ha obligado a ejecutarla. Se trata de permitir las operaciones de nuevas empresas privadas pequeñas y medianas que podrán contratar hasta un centenar de empleados asalariados, en más de dos mil actividades que antes estaban prohibidas absolutamente.

Según el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, la apertura a permitir más empresas privadas y de mayor tamaño no se debe entender como un regreso al capitalismo porque tendrán un tope de beneficios autorizados por el Estado. Pero en realidad eso es lo que significa. Las empresas privadas del tamaño que sean generan relaciones económicas de tipo capitalista, y van ocupando cada vez más espacio a medida que demuestran su superioridad sobre las ineficientes empresas estatales administradas por funcionarios incapaces y corruptos.

La verdad es que de acuerdo con la doctrina marxista-leninista, después de 62 años de socialismo Cuba ya debería estar en la sociedad comunista, que en la utopía es rica y floreciente. O al menos debería estar muy cerca de ella, pero más bien está restableciendo relaciones económicas de producción y negocios de tipo capitalista, dinámicos y pujantes.

El Che Guevara, quien se creía un gran doctrinario de la construcción del socialismo en la Isla, advirtió en su libro El socialismo y el hombre en Cuba que “el camino (al comunismo) es largo y lleno de dificultades”. Pero no debería ser para tanto. En la extinta Unión Soviética, el XXII Congreso del Partido Comunista realizado en julio de 1961, a los 44 años del triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, proclamó que el país ya había cruzado el umbral que separa la sociedad socialista de la comunista. Aunque en la realidad era un cascarón.

Culpar al embargo comercial de Estados Unidos por el atraso de Cuba es una coartada para ocultar la inviabilidad del socialismo. Cuba era un país capitalista próspero en 1959, cuando los comunistas tomaron el poder, pero el socialismo lo condenó al retroceso y la pobreza, igual que en todas partes donde se impuso este sistema económico, social y político.

Por supuesto que el capitalismo hacia el que va Cuba, no es uno con plena libertad de empresa y de iniciativa privada, ni con libertad política, democracia y Estado de derecho. Al parecer el propósito de la dirigencia comunista cubana es permitir una economía capitalista controlada por el Estado, preservando el régimen político totalitario, como en China y Vietnam.

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