En el mes pasado se realizó la Asamblea General de las Américas de la Organización Internacional del Turismo Sostenible, en la que por Nicaragua participaron el ; este último presentó su candidatura al Consejo Administrativo ISTO América. El evento propició espacios de discusión entre los actores regionales del turismo ante la crisis sanitaria del Covid 19, que ha impactado contundentemente al sector de los micro, pequeños y medianos empresarios, provocando el cierre temporal de muchos negocios y forzando el cambio de los modelos tradicionalista, por alternativos; con la visión de promover un turismo de calidad que genera satisfacción al visitante.
Ernest Cañada de Albasub, en uno de sus artículos escritos en el Diario El Salto de España, expone que estamos ante una pandemia con un claro sesgo de clase, ya que se percibe con claridad que las clases trabajadoras están mucho más expuestas al modo en el que socialmente se está gestionando esta crisis sociosanitaria.
Según un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y el Desarrollo publicado en meses anteriores, la caída del turismo internacional debido a la pandemia del coronavirus ha causado pérdidas billonarias en el PIB global durante los años 2020 y 2021. Los países en desarrollo serán los más afectados, ya que la ausencia de una vacunación generalizada mantendrá a los turistas alejados.
El SICA hace una estimación de un decrecimiento del PIB en Centroamérica para el 2021 del -1.4 por ciento y la tasa de inflación estimada del 1.9 por ciento.
Por otro lado, Verónica Gómez, directora de ISTO Las América, expresa que si queremos realmente pasar del tan famoso “desarrollo del turismo” a un verdadero turismo de desarrollo, deberemos entonces cambiar de paradigma y orientarnos hacia este nuevo turista que quiere pertenecer y no ver, uno que ha desarrollado “nuevos valores ciudadanos” que suponen una manera diferente de consumir.
El análisis de OIT destaca la necesidad de diseñar políticas que permitan promover una recuperación con empleo productivo, la creación de trabajo decente y empresas sostenibles en el sector turismo, en especial para afrontar desafíos asociados a la elevada presencia de informalidad, subocupación y bajos ingresos.
Adicionalmente, las políticas de apoyo del sector deben tener un enfoque de protección del medioambiente y de maximización de los beneficios obtenidos por las comunidades de acogida y de minimización del impacto negativo que la actividad pueda implicar.
Y, dada la importante presencia de mujeres en el sector, los marcos jurídicos para el desarrollo de la actividad deberían tener perspectiva de género y contemplar mecanismos para la prevención de la discriminación y de promoción de la igualdad de género.
En este sentido, debe plantearse dentro de los Planes de Desarrollo Municipal, así como en el Programa Nacional de Desarrollo Humano, estrategias y directrices que faciliten una recuperación rápida que impulsen la sostenibilidad del sector del turismo rural comunitario; teniendo presente su naturaleza intensiva en mano de obra, y su papel clave para el desarrollo local de los territorios rurales y urbanos del país. Con base a estos aspectos el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Jaén, Juan Ignacio Pulido; expresa “que se necesita un cambio asertivo en el visitante, así como los actores del turismo deben aprender que el éxito de sus destinos ya no deberá medirse por la cantidad de turistas que llegan a él, sino por la cantidad suficiente como para generar los recursos que requieren para una mejor calidad de vida”.
Una vez que podamos medirlo, el sector podrá lograr convertir el turismo en un modelo de desarrollo que mejora la calidad de vida de los pobladores locales a través de un trabajo sistematizado, articulado, cooperativo y en redes; que conllevan a un cambio conductual que nos permita la “coopetición turística”, basada en el bienestar común para todos, fundado en los ejes y componentes del turismo rural comunitario como son la inclusión, la solidaridad, la calidad de vida, el medioambiente y el comercio justo; todos ellos dirigidos a una transformación productiva y la generación de empleos verdes; al diálogo social, al fortalecimiento, coordinación y alianzas estratégicas territoriales que permitan la verdadera articulación del sector turismo.
El autor es presidente nacional de Renitural.