Berenice no está presa, pero tampoco libre

Algunos lectores de LA PRENSA nos han pedido rectificar lo que se dijo el jueves 5 de agosto en esta columna editorial, acerca de que la señorita Berenice Quezada, exmiss Nicaragua y candidata vicepresidencial de CxL inhibida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, era otra presa política y heroína cívica de Nicaragua.

Con mucho gusto rectificamos. El periodismo responsable siempre rectifica cuando es necesario hacerlo. Sin embargo, en este caso tenemos que hacer la aclaración de que al decir que Berenice Quezada era otra presa política y de conciencia de Nicaragua, nos fundamos en una declaración del partido CxL, en cuya representación ella fue inscrita como candidata vicepresidencial e inmediatamente después inhibida por el régimen, que este viernes 6 de julio también canceló la personalidad jurídica de dicho partido opositor.

Ciertamente, Berenice Quezada no está presa en sentido estricto, su situación no es igual a la de las demás mujeres prisioneras políticas y de conciencia. Ni siquiera a la de Cristiana Chamorro Barrios y María Fernanda Flores, que se encuentran sometidas al régimen de casa por cárcel.

Pero Berenice tampoco es una persona libre. Si bien no está recluida en las mazmorras del Chipote, ni la fuerza policial la tiene encerrada en su casa, sin embargo ella está sometida a un proceso judicial acusada de cometer “apología del delito e incitación al odio”. Y además le han impuesto “medidas cautelares” de naturaleza penal.

El Código Procesal Penal de Nicaragua dice expresamente, a tenor de la garantía personal establecida en el artículo 34 de la Constitución, que “toda persona a quien se impute un delito se presumirá inocente y como tal debe ser tratada en todo momento del proceso, mientras no se declare su culpabilidad mediante sentencia firme dictada conforme la ley”. Sin embargo, sin que Berenice hubiera sido juzgada y mucho menos condenada por tribunal competente, la han despojado de sus derechos ciudadanos de participar en política de manera cívica y de optar al ejercicio de algún cargo público mediante la elección popular.

De acuerdo con la ley procesal penal, una persona acusada puede ser procesada en libertad, no solo estando bajo arresto domiciliar ni recluida en una celda policial, si así lo determina la autoridad competente, tal como lo ha explicado una abogada de derechos humanos. Pero es obvio que esa persona ya no es propiamente libre y peor si la han despojado de sus derechos políticos constitucionales.

De manera que en estricto sentido Berenice no se encuentra presa, pero tampoco está libre. Es otra víctima de la represión del poder estatal lo mismo que las presas políticas que están encerradas en la cárcel o en sus casas.

Berenice Quezada se encuentra en esa situación, complicada y angustiosa, por haberse atrevido a expresar sus opiniones políticas personales. Y por arriesgarse a contribuir cívicamente a solucionar la crisis política del país, presentándose como candidata vicepresidencial por el partido de la oposición.

Berenice es por tanto acreedora a la admiración y la solidaridad de la gente de bien.

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