Las infinidades de herramientas que existen en la actualidad permiten conocer futbolistas a la distancia. Diferentes sitios alojan estadísticas relevantes como edad, estatura, posición, partidos jugados y goles, que dan indicios del potencial de cada jugador. Los agentes analizan los datos y cuando detectan algo que les llaman la atención tratan de explorar como es el caso de Edgar Castillo, un delantero esteliano de 19 años, quien esta noche aterriza en Brasil para entrenarse durante 26 días en la academia del Gremio, uno de los clubes más populares y exitosos de ese país.
«Me chateo un representante de Brasil por Instagram hace tiempo. Me dijo que me seguía, pero no le había puesto mucha mente. Hace poco me volvió a escribir y le respondí. Ahí empezamos a hablar, me dijo que tenía mucho potencial y que le gustaría llevarme a una prueba. Lo puse en contacto con mi club (Real Estelí) y ellos hablaron. Después el equipo (Estelí) me dijo que el Gremio mandó una carta de invitación para ir a una prueba», relata Castillo, quien sus 1.83 metros, su edad, velocidad y agilidad en el área —cinco goles 23 partidos en Liga Primera— lo colocan como uno de los jugadores jóvenes con mejores proyecciones a corto plazo.
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Un futbolista nicaragüense a prueba en Brasil no sucede por primera vez. En el 2008 ocho jugadores, entre los 16 y 21 años, fueron becados por dos años en la academia en los Tigres, que se encontraba en la segunda división. Ellos llegaron ahí porque el dueño era nicaragüense y trató de ayudar al futbol nacional. En los últimos 30 años solo tres futbolistas jóvenes han sido observados por un largo tiempo: Ariagner Smith y Jonathan Moncada, quienes a finales de 2016 e inicio de 2017 pasaron casi un mes en Europa, y Stward Castillo en Argentina en 2018.