Los pronósticos de The Economist

La unidad de inteligencia del semanario británico The Economist ha dado a conocer su más reciente análisis sobre la situación de Nicaragua, con sus pronósticos acerca de las elecciones del 7 de noviembre.

Fundado en Londres, en 1843, The Economist es actualmente uno de los más prestigiosos y confiables medios de información y opinión en el mundo. Sus enfoques y análisis desde una perspectiva global sobre las relaciones internacionales y la actualidad en cada país, son aprovechados por gobernantes y opositores, analistas políticos, empresarios e inversionistas de todo el mundo, para orientar sus decisiones. Y son una referencia para todas las personas que necesitan y quieren estar bien informadas.

Según el análisis de la unidad de inteligencia de The Economist sobre Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega se seguirá debilitando a medida de que continúe negándose a atender las preocupaciones de la comunidad internacional por las violaciones a los derechos humanos. Y advierte que será mayor su vulnerabilidad si las sanciones internacionales se trasladan a la economía, aunque no ve posibilidad de que el país sea excluido del tratado de libre comercio DR-Cafta.

La influyente publicación británica también prevé que Nicaragua sea suspendida de la OEA y espera que el clima político del país se vuelva cada más tenso, antes de las elecciones de noviembre. Sin embargo, por el control total del Estado que tiene Ortega y las debilidades de la oposición, lo ve reeligiéndose otra vez y manteniéndose en el poder, ya sea personalmente o por medio de algún testaferro que podría ser su misma esposa, la actual vicepresidenta de Nicaragua.

Lo que señala y pronostica la unidad de inteligencia de The Economist es razonable y parece correcto. Solo le hizo falta —tal vez porque todavía no es tiempo de hacer eso— considerar la probabilidad de que las elecciones de noviembre sean declaradas ilegítimas por la comunidad internacional, por fraudulentas, como se hizo con las de Venezuela del 20 de mayo de 2018. Y por tanto no analiza el impacto que una decisión colectiva tan importante como esa tendría en el curso de los acontecimientos de Nicaragua.

De cualquier manera, la oposición debe tomar en cuenta esas consideraciones y pronósticos, para lo que valgan en la elaboración o el ajuste de la estrategia política ante las cuestionadas elecciones de noviembre, en las condiciones cada vez más adversas que sigue imponiendo la dictadura.

En este orden, una cuestión clave que tendrá que dilucidar oportunamente la oposición es si con todas las evidencias previas de que las elecciones serán falsas, debería participar en ellas o no. Y sobre todo, valorar cómo influiría la participación en las elecciones fraudulentas en la posible decisión internacional de declarar ilegítimos e inaceptables sus resultados. 

Editorial dictadura DR-CAFTA Nicaragua The Economist archivo
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