Antenor, ¿traidor o pacifista?

Entre los griegos y los troyanos hubo quienes quisieron evitar la Guerra de Troya, la cual terminó con la destrucción de la gran ciudad helena del Asia Menor.

Cuenta Robert Graves que antes de llegar a Troya las naves griegas recalaron en la isla de Tenedos, que estaba justamente enfrente.

El alto mando griego envió una misión de paz a Troya. Su objetivo era recuperar a Helena, la esposa del rey de Esparta, Menelao, que había sido raptada por el príncipe troyano Paris, y si la entregaban se irían tranquilos por donde llegaron. La misión de paz fue integrada por el mismo Menelao, Palamedes y Odiseo (Ulises), quien era famoso por su astucia y habilidad negociadora.

En Troya los delegados griegos para negociar la paz se alojaron en casa de Antenor. Este era un noble troyano, pariente del rey Príamo, que en su juventud visitó numerosas ciudades de Grecia e hizo amistad con muchas de sus familias ilustres. Antenor sentía afecto por los griegos y no entendía que por Helena, Troya tuviera que enfrentarse en una guerra con ellos.

Antenor era consejero de Príamo y con prudencia le aconsejaba que entregara a Helena. Le decía que no se debía someter al pueblo al sacrificio de la guerra y en su esfuerzo por evitarla propuso que el conflicto fuera resuelto en un combate personal de Paris con Menelao. Pero su propuesta no fue atendida. Lo cual lamentó mucho Antenor porque estaba seguro de que Troya perdería la guerra y sería destruida, como a la larga ocurrió.

Cuando Menelao, Odiseo y Palamedes estaban en casa de Antenor, algunos troyanos excitados quisieron atraparlos, para asesinarlos. Pero Antenor los protegió y les ayudó a escapar. Los enviados de paz regresaron sanos y salvos a Tenedos y los griegos acercaron sus naves hasta las costas de Troya, para sitiarla. Y comenzó la gran guerra que duraría 10 años.

Probablemente porque Antenor salvó a Menelao, Palamedes y Odiseo, cuando después de 10 años de guerra los griegos por fin pudieron entrar a Troya gracias a la estratagema del caballo urdida por Odiseo, su vida y las de su esposa e hijo fueron respetadas. Pero por eso se creó alrededor de él la leyenda negra de que había sido un traidor al servicio de los griegos.

Tanto se difundió esta leyenda, que el eximio poeta y escritor italiano Dante Alighieri (Florencia, 29 de mayo de 1265-Rávena, 14 de septiembre de 1321) la dio como verdad en su obra cumbre La Divina Comedia. Dante dice que el infierno —al que en su imaginación bajó con el gran escritor latino Virgilio, autor de la Eneida— tiene nueve círculos y en el noveno están los que fueron traidores. A estos los divide en cuatro categorías. Una es la Caína, llamada así por Caín, que mató a su hermano Abel por odio y envidia. Otra es la Ptolomea, por Ptolomeo, que invitó a Simón Macabeo y a sus hijos a un banquete para asesinarlos. La tercera es precisamente la Antenora, por Antenor, que según Dante Alighieri traicionó a Troya. Y la cuarta es la Judeca, por Judas Iscariote, que por cobardía y a cambio de unas cuantas monedas traicionó a Jesucristo.

Pero hay otra leyenda sobre Antenor, en este caso positiva, en la cual se dice que él fue perdonado por los griegos porque abogó por la paz y salvó la vida de Menelao, Odiseo y Palamedes.

Antenor se fue de la arrasada ciudad acompañado por su hijo Acamanto y su esposa Téano, quien había sido la sacerdotisa de Atenea en Troya. Se dice  que  Téano llevaba consigo el Paladio, una imagen sagrada de Atenea, de madera, que cayó del cielo cuando comenzaba la construcción de Troya. Aunque también se dice que fue Eneas quien se llevó el Paladio al huir de Troya.

Con Antenor y su familia iba un grupo de énetos (como era llamado el pueblo al que pertenecían) que habían peleado en Troya al lado de los troyanos. Después de muchas peripecias Antenor y sus acompañantes llegaron a una remota bahía del mar Adriático. Allí fundaron unos asentamientos cuyos habitantes fueron llamados troyanos por algunos y venetos por otros. En esos lugares fundarían las ciudades de Venecia y Padua, en el Veneto, como fue llamado el lugar donde estaban situadas y el que ahora es una de las veinte regiones que conforman Italia.

Opinión Guerra de Troya Helena archivo
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