Menos de 24 horas después de anunciar que este martes 13 de julio la Alianza Cívica presentaría su precandidatura presidencial al partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), la jurista y catedrática de Derecho María Asunción Moreno fue citada por la Fiscalía del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, para presentarse a un interrogatorio.
CxL es el único partido político de la que se considera es la verdadera oposición, que con su plataforma electoral Alianza Ciudadana ha quedado con derecho de participar en las elecciones generales del próximo 7 de noviembre.
Unas elecciones que podrían ser declaradas ilegítimas por la comunidad democrática internacional, ya que a medida de que se acerca el comienzo oficial de la campaña electoral —el 21 de agosto—, el régimen ha incrementado la represión contra la dirigencia opositora, sobre todo contra los precandidatos presidenciales, en vez de restablecer las garantías constitucionales que están suspendidas de hecho y crear el clima político apropiado.
Los dos precandidatos que ya habían sido formalizados por CxL, Juan Sebastián Chamorro y Arturo Cruz Sequeira, están en la cárcel acusados directamente por Daniel Ortega de cometer supuestos delitos graves contra el Estado.
Otros cuatro precandidatos que se inscribirían también en esa plataforma electoral: Cristiana Chamorro Barrios, Félix Maradiaga, Miguel Mora y Medardo Mairena, fueron encarcelados por la misma acusación. De hecho, solo cuatro precandidatos —más la doctora Moreno, si es que a ella no la reprimen igual que a los anteriores— quedan pendientes para la selección del candidato presidencial de la Alianza Ciudadana: María Eugenia Alonso, Noel Vidaurre, George Enríquez y Américo Treminio. A estos hasta ahora el régimen no los ha sacado de la competencia mediante la represión carcelaria.
En esta situación, el ánimo de la ciudadanía opositora para participar en las elecciones podría estar decayendo. Este lunes 12 de julio, la revista digital Confidencial publicó la información de que una encuesta de CID-Gallup de mayo pasado reveló que solo el 39.9 por ciento de los ciudadanos que se identifican como no sandinistas, dijeron que están decididos a votar en las elecciones de noviembre. En cambio, el 80.5 por ciento de los que se declaran sandinistas aseguran su decisión de votar. Si así fuera, Ortega podría ganar la elección sin necesidad de hacer fraude en las urnas y el conteo de los votos. Con su base electoral que vota de manera disciplinada, una fuerte abstención de opositores e independientes le garantizaría la victoria ya que no hay necesidad de mayoría calificada para ganar.
De manera que la represión le podría estar dando buenos resultados a Ortega, al propiciar el temor y el desaliento en la población, y la desconfianza de los ciudadanos opositores e independientes en las elecciones. A lo cual se sumaría el efecto de la intensa campaña de los grupos opositores abstencionistas en las redes sociales y en los pocos medios de comunicación social independientes que han podido sobrevivir hasta ahora.
En estas circunstancias, a fin de animar la opción de participar en las elecciones como la vía pacífica y cívica más apropiada —y única además— para enfrentar a la dictadura, las palabras motivadoras que dijo la doctora María Asunción Moreno cuando anunció su decisión de presentarse como precandidata presidencial, parecen oportunas y necesarias.
En efecto, la jurista Moreno dijo en su cuenta de Twitter al anunciar que su precandidatura presidencial sería presentada al partido CxL: “Venceremos porque el bien siempre prevalecerá. ¡Que nadie nos robe la esperanza”. Una declaración de fe democrática que podría levantar y fortalecer el ánimo de los ciudadanos democráticos, o impedir que siga decayendo.