El obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, durante su homilía de este domingo hizo hincapié en el sufrimiento que viven los nicaragüenses producto de la represión ejecutada por el Estado, así como la migración forzada, el encarcelamiento arbitrario, la pandemia, el desempleo, la falta de alimentos y la injusticia.
«Nuestra mente y corazón piensan y oran, por los miles de migrantes forzados, y sobre todo en estas últimas semanas buscan un mejor horizonte y salen de su tierra arriesgando su vida por encontrar lo que nuestro lindo país no les ha brindando», dijo el obispo y agregó que «familias enteras, niños con su padre por el desierto de la migración en caravanas de dolor que parten el corazón»
El religioso además advirtió que «Nicaragua se desangra en el sufrimiento de los privados de libertad, de las familias desintegradas una vez más por la migración forzada, del dolor de los enfermos por la pandemia, se desangra por la extrema pobreza».
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No caer en el pesimismo
Sin embargo, el obispo Álvarez afirmó que los nicaragüenses no deben caer en la desesperación y el pesimismo. «Hemos de seguir anhelando y trabajando por una nueva Nicaragua, con una nueva nación, por un Estado moderno, funcional y plural, un país donde todos alcancemos, sin descarte, ni exclusiones, sin exclusión ni exclusividades, donde se respete y trabaje en igualdad de condiciones sociales, políticas. Como las que anhelamos y necesitamos en las próximas elecciones, igualdad de condiciones que le den validez», indicó Álvarez.
Enseguida también dijo que se debe contar con las necesarias oportunidades para quienes quieran competir y donde se respete íntegramente al pueblo. «No hay que tener miedo a que el pueblo se exprese libre y responsablemente en su pensamiento y decisión, solo cuando se respeta la soberanía de un pueblo, en su pensamiento, en su expresión y decisión es cuando se garantiza la democracia como sistema de vida social», precisó.
También insistió en que los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) en su mensaje del 11 de junio, «hemos dicho que queremos y preferimos un sistema democrático donde la autoridad política es responsable ante el pueblo y los organismos representativos deben estar sometidos a un efectivo control por parte del cuerpo social».
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Insiste en la unidad
Recordó también el llamado de la unidad que han realizado como altos jerarcas de la Iglesia católica en Nicaragua. «Hemos también llamado a la unidad, la unidad en torno a los principios morales, esta unidad es la permite superar presiones e inercias viciosas, unidad real y efectiva de voluntades y conciencias capaces de obrar en momentos difíciles guiados por aquellos principios y valores teniendo la mente en el bien común».
Aunque Nicaragua sea un país débil, dijo, «cuando somos más débiles es cuando somos más fuertes. Cuando somos más frágiles Cristo nos hace más fuerte, te basta mi gracia dice el Señor».
Brenes: “Quieren quitarle fortaleza a la Iglesia”
Por otro lado, el cardenal Leopoldo Brenes, afirmó durante su homilía que en Nicaragua hay algunas personas que quieren “quitarle fortaleza a la Iglesia», en medio de la crisis sociopolítica en el país.
«Hoy sentimos, en muchos momentos, personas que nos atacan, que atacan al papa (Francisco), que de una u otra forma, quieren quitar fortaleza a la iglesia, nos insultan, nos persiguen, nos calumnian, pero todo eso queda en el vacío cuando tenemos fuertemente nuestra esperanza y confianza en el Señor», dijo el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) sin mencionar nombres durante la celebración solemne de la venerada imagen de la Sangre de Cristo.

Sobre la imagen de la Sangre de Cristo que está calcinada recordó que «hoy celebramos la fiesta de la venerada imagen de la Sangre de Cristo que desgraciadamente por el odio de algún hermano que tiró un artefacto destructivo, nuestra imagen original está dolida, triste, calcinada pero en pie».
Báez: Iglesia no debe ser temerosa
Mientras, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez, desde la iglesia Santa Agatha en Miami, Florida, se refirió al rol que debe desempeñar la Iglesia en momentos de crisis.
“La Iglesia y la sociedad necesitan profetas. Una Iglesia sin profetas se estanca y se vuelve indiferente y temerosa. Una sociedad sin profetas se vuelve injusta, cruel e inhumana”, afirmó.
«Jesús le enseña a la Iglesia a ser libre y firme en su misión profética, sin querer quedar bien con todo el mundo y sin atemorizarse por las amenazas y la persecución» (De mi homilía dominical, 4/7/21).
— Silvio José Báez (@silviojbaez) July 4, 2021