Optamos por la vida

Antes se decía que “la vida siempre es noticia”; pero por desgracia hoy da la impresión de que la muerte es más noticia que la vida.

Los medios de comunicación nos dan puntualmente los partes de guerra del fin de semana. Hoy la muerte se puede encontrar en cualquier esquina: Vivimos en un ambiente de violencia institucionalizada.

Las noticias amarillistas rondan por doquier, los accidentes viales son pura muerte. Hemos vivido de cerca la pandemia que ha traído muerte y zozobra. Para no poca gente la vida hoy se hace cada vez más pesada y costosa.

Yo creo en el Dios de la vida, nuestra fe nos conduce e invita a optar por la vida. Nuestro Dios “no es Dios de muertos” (Mt 22, 32), ni se alegra destruyendo la vida, “Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo la vida (Sab 1, 13). “Dios ama la vida” (Sab 11, 26). Dios es la fuente de la vida (Sal 36, 10).

Para Jesús la vida vale más que el alimento o el vestido (Mt 6, 25), que la ley o el sábado (Mc 3, 4), que el culto y el templo (Lc 10, 25-37).

La misión de Jesús no es otra sino ser fuente de vida para todos los hombres: “Yo he venido para que tengan vida y vida abundante” (Jn 10, 10); por eso rompe las cadenas de la muerte y resucita a la hija de Jairo (Mc 5, 21-43).

Defiende la vida y su integridad contra quienes la oprimen con leyes esclavizantes (Mc 3, 1-5). Se hace pan para alimentar y fortalecer la vida: “Quien come de este pan, vivirá para siempre” (Jn 6, 51).

Quien cree en Jesús ama la vida como Jesús y su Dios: Creer en Jesús es “estar escrito en el libro de la vida” (Ap 21, 27). Creer en Jesús es pasar de la muerte a la vida (1 Jn 3, 14). Creer en Jesús es gozar de la vida. (1 Jn 5, 12).

El cristiano es el hombre que ha optado por el Dios de la vida, por la vida misma y por todo cuanto la facilite y favorezca: “elige la vida y vivirás” (Dt 30, 19); por eso

Es consciente de que la vida vale más que las cosas.

Se opone con firmeza contra todo cuanto pueda destruir o deteriorar la vida: la opresión, la injusticia, la violencia, la delincuencia, el hambre, la enfermedad…

Trabaja a favor de la igualdad haciendo posible que desaparezcan esas enormes diferencias que han creado los egoísmos de los hombres: “Se trata de igualar… que a quien recoja mucho, no le sobre; y a quien recoja poco, no le falte…” (2 Cor 8, 14-15).

Hace todo cuanto está de su parte para que a nadie le falte el pan, alimento y símbolo de la vida: “El pan de los necesitados es la vida de los pobres; privarlos de su pan es cometer un crimen. Quitar al prójimo su sustento es igual que matarlo” (Eclo 34, 21-22).

Hacer ver a los demás que la vida sí tiene sentido, a pesar de las contradicciones y problemas que muchas se le interfieren. Oremos cada día por la vida, para que seamos personas que aman, defienden y comparten la vida.

Desde este mundo donde se adelanta y se hace temprana la muerte, es necesario que los que creemos en el Dios de la vida y hemos optado por la vida, la vida sea el mayor valor, el valor supremo a defender para nosotros y para los demás. Nada en contra de la vida; todo a favor de la vida.

El autor es sacerdote católico.

Opinión Dios Jesús muerte archivo
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