También aseguran que ambos países quieren jugar un papel fundamental en la región y proyectar sus gobiernos. LA PRENSA/TOMADA DE EL 19 DIGITAL

Posición de Chile Vs. México y Argentina sobre situación de Nicaragua: derechos humanos Vs. argumento de la dictadura de no intervenir

Un exdiplomático y un analista calificaron la posición de México y Argentina de ambigua; al igual, Amnistía Internacional, la tachó de "inaceptable"

México y Argentina no solo se abstuvieron de votar por el proyecto de resolución puesto a consideración por el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que apoyaron 26 estados miembros del organismo, sino que posteriormente emitieron un comunicado conjunto en el que se sumaron al argumento de la dictadura Ortega Murillo del «principio de no intervención en asuntos internos».

Una posición distinta asumieron en los siguientes días diputadas, diputados y el gobierno de Chile. Los primeros aprobaron de forma contundente dos proyectos de resolución, que condenan enérgicamente las detenciones de aspirantes a la Presidencia del país, líderes opositores, empresarios y demás presos políticos.

Y en segundo lugar, el gobierno del presidente Sebastián Piñera, les tomó la palabra a los legisladores y se pronunció exigiendo la liberación de todos los presos políticos de Nicaragua. La posición de Chile, aseveran los expertos, fue basada en la prioridad de los derechos humanos.

La OEA está a prueba

Para el exdiplomático Mauricio Díaz, la posición de México y Argentina pone a prueba a la Organización de Estados Americanos (OEA), respecto a la defensa colectiva de la democracia y los derechos humanos que deben de realizar los países miembros.

Según Díaz, la defensa colectiva de la democracia, de todos los países, nació para darle un “carácter preventivo” a la carta interamericana de la OEA, pero en la práctica no ha tenido mucha eficacia.

Por el otro lado, “que Chile tiene una actitud firme, no es de extrañar», dijo el experto. «Otros países del continente lo están haciendo, porque se está pasando de lo multilateral contenido en la resolución, a las acciones bilaterales de algunos Estados, que son los típicos estados democráticos del continente latinoamericano”, explicó.

Respecto a la postura de Argentina, en concreto, Díaz expuso que ese país viene de una línea del llamado socialismo del siglo XXI. «Además, todavía tienen compromisos con esa línea y ahí está el peso de los Kirchner”, sostuvo.

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Mientras que en el caso de México, el analista explicó que este tipo de distancias es algo histórico en el país azteca.

“México es más por una tradición histórica de la llamada doctrina Estrada, que arrancó ya casi un siglo atrás y era la posición ortodoxa de no intervenir en los asuntos internos de otros Estados. Aquella frase de: México para los mexicanos y la no intromisión. Pero sin tomar en cuenta los avances en materia de derechos humanos”, explicó Díaz, quien catalogó a ambos países como “ambiguos” respecto a la situación de derechos humanos de Nicaragua.

Otra de las razones por las que México y Argentina se pueden dar el lujo de ir contracorriente al resto de países miembros, según el analista, es que la Carta Democrática de la OEA no es un tratado internacional, sino un acuerdo político. “Entonces los estados dicen alegremente que no están obligados a cumplirla”, finalizó.

“Ortega busca diálogo”

Para el politólogo, José Antonio Peraza, las posturas de estos países son algo “ideológico”, pero asegura que eso no justifica ni le da la razón a México y Argentina.

Peraza opinó que esa posición no es casualidad y cree que la dictadura sandinista busca un diálogo con intermediarios favorables a sus objetivos.

“La postura de Chile fue muy contundente y dijo que ante todo hay que defender los derechos humanos y hasta ofreció asilo para los que se quieran ir. Lo de México y Argentina creo que es una iniciativa que está avalada por el régimen de Ortega. Andan buscando ese proceso de negociación y lo quiere con actores que sean más cercanos a él. Por eso buscó a estos países”, dijo Peraza a LA PRENSA.

El experto se basa en que Argentina nunca ha sido cercana a Nicaragua y que quizás la postura de aparente «neutralidad» se debe a que posiblemente este país vaya a tener un papel de negociador. Pero también intuye que a Estados Unidos no le gustó el posicionamiento de Argentina.

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El politólogo también hizo referencia a esa “tradición mexicana” de no intervenir, aunque en este caso hay claras violaciones a los derechos humanos.

“Esa teoría de no intervención no tiene sentido cuando hay violaciones a los derechos humanos. Son posiciones del siglo pasado, que para México son validas. Lo más importante es la gente”, criticó Peraza.

De igual forma, cree que toda esta movida conjunta es para que México mantenga su influencia en la zona. En el caso de Argentina quieren proyectar al gobierno de Alberto Fernández.

“Nada de esto lo puedo asegurar, por eso supongo que están buscando un diálogo. A Ortega le interesan tres cosas: Que pueda usar su plata, que le quiten las sanciones y una amnistía porque saben que tienen crímenes de lesa humanidad, pero eso no se lo van a quitar. Pero es lo que andan buscando”, finalizó.

Amnistía Internacional reprochó la postura de ambos países, Argentina y México, y la tachó de “inaceptable”.

“El principio de no intervención en los asuntos internos de un Estado no se aplica a las violaciones de derechos humanos y crímenes de derecho internacional. Es inaceptable que los gobiernos de Alberto Fernández, en Argentina, y Andrés Manuel López Obrador, en México, decidan no acompañar a las numerosas víctimas de la crisis de derechos humanos en Nicaragua”, dijo la directora de Amnistía Internacional para las Américas, Erika Guevara Rosas.

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