Félix Salten es el creador de Bambi. LA PRENSA/AFP

Viena rescata a Félix Salten, el creador olvidado del cervatillo Bambi

Nacido en marzo de 1869 en Budapest, todavía en el poderoso Imperio austrohúngaro, Salten y su familia se mudaron el año siguiente a Viena

El mundo entero conoce a Bambi, el clásico de Walt Disney, pero pocos saben que su creador es Félix Salten, un prolífico escritor de la época dorada de Viena al que una exposición quiere rescatar del olvido.

Escrita en 1922, «Bambi, una vida en el bosque» tuvo escaso éxito en su momento. Pero en la década posterior, este autor judío, perseguido por los nazis, cedió sus derechos por 1.000 dólares a un productor estadounidense que los revendió al famoso estudio de animación.

«Félix Salten cambió de editor y, entonces, el libro se convirtió en un gran éxito, antes de ser incluso más célebre con la adaptación cinematográfica de 1942», dijo a la AFP Ursula Storch, comisaria de esta exposición del Museo de Viena (MUSA).

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Pero el legado de este escritor, cuya obra sería prohibida en Alemania y Austria por el nazismo, no puede resumirse únicamente en la archiconocida historia del cervatillo que llora a su madre abatida por unos cazadores.

Nacido en marzo de 1869 en Budapest, todavía en el poderoso Imperio austrohúngaro, Salten y su familia se mudaron el año siguiente a Viena, donde se inició como periodista para acabar escribiendo libretos de ópera, poesía, críticas de arte, guiones de películas o incluso una novela pornográfica.

En la época dorada de la capital austríaca, Salten se codeaba con el psicoanalista Sigmund Freud y el músico Richard Strauss, pero la anexión de Austria con la Alemania nazi en 1938 precipitó su huida con su esposa y miles de obras de su biblioteca a Suiza, donde fallecería en 1945.

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Su nieta suiza, Lea Wyler, conociéndolo solo de las historias que cuenta su familia, lamenta que «un hombre tan dotado, tan lleno de humor y de malicia» como su abuelo sea recordado únicamente por «Bambi», y eso en el mejor de los casos.

«Todo el mundo piensa que Disney lo inventó. A él no le dan ningún crédito y, durante este tiempo, ellos amasan millones», se indigna Wyler, que recibe como «un gesto de redención» el reconocimiento rendido ahora por la ciudad de Viena.

Espectáculo Walt Disney archivo

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