En esta pandemia la mujer realiza múltiples oficios y al ser madre pasa a ser la maestra y muchas veces en los espacios de la cocina comedor, nace un aula de clase con el apoyo de clases a distancia.
En esta realidad pandémica el acompañamiento familiar y de las maestras es primordial, estar en contacto con el niño en sus rutinas y “cumplimiento de las sesiones o clases en internet, revisar las comunicaciones enviadas por los docentes, organizar los horarios y rutinas de los chicos”.
La Neuropedagogía nos ayuda entender la complejidad de las operaciones mentales y lo que sucede cuando los sujetos interpretan, o proponen soluciones a los problemas. Descubrir el poder que tenemos en las neuronas, en ese CPU cognoscente nos hace autónomos y crea seguridad en los pequeños momentos en que somos capaces de controlar las emociones o conocer los sentimientos que nos habitan. Por ello es tan importante que se conozca el funcionamiento y proceso de la información y cómo se puede controlar las emociones y recalco esto, porque estamos viviendo situaciones límites y el abordaje de la Resiliencia —capacidad de superación situaciones traumáticas— nos enseña a través de visualizaciones, simulaciones, respiraciones, psicoterapias y técnicas de mindfullness a aprender otras formas de vida.
La Neuropedagogía es una ciencia interdisciplinaria que pone a dialogar la Pedagogía, Psicología, Neurociencia, Psiquiatría, Literatura, y hace entender la neuroplasticidad del cerebro humano, de su capacidad psicosocial, regeneradora y múltiple al realizar el proceso del aprehender y seleccionar su foco de atención, de interés, curiosidad, gusto al conocer, y no solamente se aprende con la cabeza sino con todo el cuerpo, y somos más creativas que una computadora.
No solamente el ensayo y error como los procesos cognitivos nos ayudan en el proceso del aprendizaje porque se suman las estrategias neurodidácticas, el plan pedagógico y aquí acotamos que la base de la psicoemocionalidad, de confianza, amor y seguridad sea investida al estudiante; y en este caso particular al año y medio del Covid el grupo familiar debe estar sumado a esta gesta con clara conciencia del tiempo útil, significativo y de responsabilidad con las rutinas escolares o de conocimiento que ese tiempo es de bienestar, de esperanza, de tejer el Eros constructor pedagógico, y que haya retroalimentación continua e inmediata en la resolución de problemas, y se desarrollen nuevos significados a las situaciones, se apliquen y gesten juegos de palabras, “lenguajear”, simulaciones , visualizaciones en contexto, uso del lenguaje en situaciones post traumáticas: es neural fijar o darle nombre a su emoción, duelos familiares, sociales, que apuntan al proceso de resiliencia perceptiva.
Estas técnicas fueron aplicadas en psicoterapia y un claro ejemplo fue el trabajo interdisciplinario desarrollado en el Hospital Manuel Núñez Tovar en el 2015 de Maturí-Monagas en Venezuela, con lecturas en vientre de adolescentes gestantes para lograr la aceptación del nuevo ser o las lecturas en el piso de enfermos desahuciados y en niños especiales pudimos desarrollar el proceso de lectura, como en estudiantes de secundaria y de universidades se incentivó el gusto por la lectura. Actualmente estamos en registros del proceso de escucha y participación de lecturas “nano cuentos’’ y poemas cantados en una residencia de ancianos con una población de doce miembros en Costa Rica.
La Neuropedagogía nos hace entender la maleabilidad del cerebro, y esa capacidad que tiene el sistema nervioso central para incrementar el número de ramificaciones interneuronales a partir de estímulos como el aprender a sentir, el cuerpo con sus órganos, sistemas diversos, el proceso respiratorio, los músculos propioceptivos, experienciar el cuerpo con emociones, percepciones o sensaciones, y como todo estímulo interno o externo nos afecta al movilizar el córtex y neocórtex cerebral al activar neuronas y microglías, que en paralelo al cognocere (ese cerebro triuno) se explaya en actos creativos y prende la motivación, deseos y el Eros constructor pedagógico.
En los infantes es vital estimular el desarrollo infantil temprano, que es el pilar o eje central con los juegos, según Huizinga “acción u ocupación libre, que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas y con un fin en sí misma…’’ estos juegos son apoyados por teorías constructivistas, la teoría sociocultural con las de la inteligencia emocional y las del desarrollo psicosexual de Erickson y del desarrollo de la personalidad de Freud.
La resiliencia es el desarrollo de una fortaleza para superar el dolor y nos posibilita la supervivencia, ya sea en casa o escuela se debería a través de juegos, dramatizaciones, cuentos prepararles para la vida en estos tiempos difíciles y no es solo el aprendizaje de las materias y cumplimiento de objetivos. Es básico manejar percepciones y mundos de vida con esperanza y sueños. Porque la vida es un devenir continuo y todo pasa. La resiliencia nos ayuda a fortalecernos y mantiene la esperanza ante futuros desastres, guerras, falta de agua, de comida, terremotos, incendios…
La creatividad y fantasía infantil siempre van acelerados y la comunicación interneuronal permite el desarrollo de competencias cognitivas inimaginables, que nos llevan a una sensoemocionalidad y actuar consciente del sí mismo y en el entorno, transformando la realidad. Recordemos que el juego es la característica básica del ser humano y cuando se deja de jugar cesan las interconexiones y la creatividad. Las lecturas y el juego son actividades neurales en el proceso cognoscente en cualquier etapa de la vida, y ya debería desmontarse creencias y mitos referidas a que se pierden el tiempo con esas actividades y más bien son preparaciones de las interconexiones en las resoluciones de enigmas y asimismo las lecturas son dínamos repotenciadores del deseo innato de la búsqueda del saber, de ese apetito y entusiasmo de querer siempre aprender y nuestros cerebritos nos obedecen si les hablamos con cariño, afecto, porque se desarrollan más y nos posibilitan una vida con resiliencia perceptiva presta a solucionar y recrear situaciones con paciencia y esperanza a pesar que tenemos la guadaña en puertas.
La autora es psicóloga y promotora cultural.