En nuestra vida nos encontramos, sin darnos cuenta, con asuntos cotidianos que provienen de los tratados internacionales. Quizás este relato trate de mostrarlo.
Supongamos que en San Salvador contraen matrimonio salvadoreña y nicaragüense. Por trabajo, viajan por la región, nace su hijo en Costa Rica, se divorcian en Panamá y cada cual regresa a su país de origen. El niño tiene derecho a tres nacionalidades y goza de sus derechos y libertades fundamentales en tres naciones. El padre incumple con sus deberes y es demandado por pensión alimenticia, por auxilio judicial internacional se ve obligado a cumplir con transferencias electrónicas bancarias. El banco exige a la madre muchos requisitos, identificación, vínculos con quien envía la transferencia y procedencia del dinero, como medidas antilavado de dinero. El hijo termina su bachillerato en San Salvador y consigue una beca para estudiar su universidad en Guatemala. Como menor de edad, viaja con autorización de la madre y poder que le envió su padre, sin necesidad de visa, solo con su cédula de identidad. Sus calificaciones y títulos son legalizados de forma simplificada con la apostilla, sin necesidad de llevarlas al Consulado y Cancillería guatemaltecos. Luego consigue una beca para un posgrado en Chile, viaja sin visa y su madre le regala una laptop taiwanesa que ingresó libre de aranceles por el libre comercio. En Chile quiso adquirir libros, música, películas y sistemas operativos pirateados en la calle, a bajo costo, pero sus compañeros le advirtieron de la mano dura contra la piratería.
Al regresar creó una sociedad anónima en El Salvador, financiado con fondos favorables procedentes de la Unión Europea, para jóvenes emprendedores. Luego se trasladó a Costa Rica sin visa y viajó por tierra con su vehículo, previo examen mecánico, emisión de gases, formularios y trámites aduaneros uniformes, y notó que en los países había señales viales uniformes de circulación por carretera. Su empresa deshidrata y semiprocesa frutas, empaca al vacío pulpa de frutas y exporta libre de aranceles a EE. UU., Europa y Chile, con seguros marítimos para los fletes. También importa materiales dentro del Mercado Común Centroamericano y como la unión aduanera no avanza, su carga terrestre se atrasa en las fronteras. La empresa del salvadoreño-nicaragüense-costarricense cumple con exigentes estándares internacionales ambientales, de inocuidad de los alimentos, laborales y de derechos humanos; utiliza internet, GPS y tecnología meteorológica satelital; y el dueño es invitado a recibir un reconocimiento en Europa, a donde viaja con distintas aerolíneas que se benefician de las reglas de cielos abiertos, y es llevado sin visa en un tour por países europeos del área Schengen.
El empresario contrata trabajadores temporales, provenientes de Nicaragua y otros nicas que residen en Costa Rica, ayudándoles a documentarse y obtener su residencia, incluso a algunos campesinos que, nacidos en Nicaragua, no fueron inscritos y son apátridas, sin protección legal de los gobiernos costarricense y nicaragüense. Contrata a profesionales nicaragüenses, graduados en su país, que cumplen con los requisitos regionales para ejercer su profesión en Costa Rica. Igualmente, apoya a los familiares de sus empleados, asegurados o jubilados en Nicaragua, para que, mediante la seguridad social, reciban tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas en hospitales costarricenses, incluyendo el radiodiagnóstico y la radioterapia, con apoyo técnico proveniente de la cooperación regional para la promoción de la energía nuclear con fines pacíficos en América Latina y el Caribe. Y apoya a un talentoso grupo juvenil de los hijos de sus empleados, que produce documentales y películas, beneficiándose de la cooperación del Mercado Común Cinematográfico Latinoamericano y la Integración Cinematográfica Iberoamericana.
En todos los aspectos del relato anterior se expusieron beneficios que obtenemos de los tratados internacionales, así que debemos conocerlos para sacarles provecho.
El autor es licenciado en Derecho y Magister en Diplomacia.