La tarde apenas empezaba, eran las 2:30 de la tarde, de aquel penúltimo día de mayo. Managua, se vistió de azul y blanco, con destellos inmensos de color negro: camisas, gorras, pañuelos, sombreros. Todo era negro, como símbolo del luto que ya vivían 80 madres nicaragüenses a quienes la represión desatada por el régimen de Daniel Ortega les arrebató la vida de sus hijos por el hecho de ser disidentes y exigir en voz unánime «democracia» para el país.
Era el 30 de mayo de 2018. Aunque nadie imaginó que esa fecha marcaría por completo a otras madres nicaragüenses que no asistieron o tal vez sí asistieron a solidarizarse con las demás. Era el Día de la Madre, nadie se equivocó ni fue exagerado en decir que «no había nada que celebrar». Había sed de justicia y libertad. Precisamente eso motivó a las madres de abril a salir a marchar entre gentío. Eran miles los nicaragüenses que se sumaron al clamor y al grito: ¡Vivan los héroes de abril!.
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«Es un día de luto, no hay que celebrar nada, solamente salir a la calle y pedir justicia y que el pueblo se una y haya democracia, que se vaya este gobierno corrupto y que dejen de estar asesinando a nuestra gente, a nuestros estudiantes (…) voy a continuar lo que mi hijo inició», decía Rosa Cruz, madre de Michael Humberto Cruz Sánchez asesinado por el régimen cerca de la Universidad Politécnica (Upoli).
Aquel inmenso mar avanzaba lentamente. Salieron de la Rotonda Jean Paul Genie hacia la Universidad Centroamericana (UCA) en la capital. A su paso ondeaban banderas de Nicaragua, carteles con la leyenda «justicia», fotografías de las víctimas, pequeños murales, flores y cruces. Las madres lloraban al recordar a sus hijos, ese día fue dedicado a los hijos caídos.

Se movilizaban de cualquier modo: en bicicletas, vehículos, motocicletas, camiones y a pie, mientras gritaban y exigían justicia. En el transcurso se escucha de todo pero lo que más resuena es la palabra justicia. En las calles los hermanos Carlos Mejía Godoy y Luis Enrique Mejía le cantan a las madres de abril. Mientras otros más adelante entonaban el Himno Nacional, y se unen a la inmensa marcha.
La avalancha azul y blanco ya estaba cerca de su punto final la UCA, a menos de un kilómetro de distancia de ese sector, estaba el dictador Daniel Ortega concluyendo el acto que celebró con su militancia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), esos que dicen pregonar la paz, pero no la propician. De repente del sector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), se escucharon disparos la Policía orteguista se encuentra cerca del perímetro con miembros de la Juventud Sandinista (JS).
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Pobladores del sector levantan barricadas y otros corren a refugiarse al sector de la UCA y los que venían por el sector de Metrocentro, corrieron desesperados para alejarse de la zona de peligro. Hay niños, madres con bebés, adultos, ancianos y personas discapacitadas. Otros participantes permanecen agachados tratando de evitar los disparos en una barricada por la catedral.

En ese momento se escuchó una ráfaga de tiros que provenían del Estadio de béisbol. Se escuchaban los silbidos de los disparos que pasaban entre las ramas de los árboles que hay en el predio baldío frente al edificio deportivo y detrás de la UNI. Trataron de repeler la balacera, pero del frente de batalla salían muertos y heridos de bala. Turbas, a bordo de motocicletas, lanzan morteros desde el lado de Tiscapa a las personas que están en el sector de la Catedral de Managua.
19 asesinados y decenas de heridos
«Entró una camioneta disparando. Esto es una marcha pacífica para las madres, pero Daniel no respeta. Hay francotiradores, nosotros no queremos más muertos», dice un joven que se encuentra en el sector de la UNI. Ese día fueron asesinadas 19 personas y decenas resultaron heridas en todo el país.
Ya son las 5:30 de la tarde, el ataque cesa. Las madres de los asesinados lograron llegar hasta la UCA para participar de un acto a pesar del ambiente tenso que se vive en el sector. En ese lugar, el padre Enrique Martínez Gamboa llama a no tener miedo y pide la salida del poder de la pareja presidencial Daniel Ortega y Rosario Murillo.