En el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la organización PEN Internacional demandó al régimen de Daniel Ortega detener el asedio y persecución contra la periodista Kalúa Salazar, jefa de prensa de radio La Costeñísima, en Bluefields, y pidió a sus miembros «se movilicen» para que los gobiernos «respeten y protejan la libertad de prensa».
La comunicadora en los últimos meses ha sido el blanco de la Policía Orteguista (PO), que mantiene asedio permanente en su vivienda e incluso ha sido víctima de agresiones por parte de los agentes. PEN Internacional recordó que desde septiembre de 2020 Salazar ha sido perseguida judicialmente y declarada culpable por el supuesto delito de calumnias.
«El 29 de septiembre de 2020, Salazar fue condenada a pagar 220 dólares en multa, correspondientes a 120 días de su salario. El 9 de marzo de 2021, la parte acusadora solicitó que se incrementen estas multas a 300 días de su salario, por haber actuado “con odio, con el deseo de dañar a otros, con irresponsabilidad periodística y de manera premeditada”. Se espera que este nuevo fallo se anuncie en las próximas semanas», detalló PEN Internacional.
El organismo internacional lleva un recuento de los abusos cometidos contra la periodista de Bluefields. En su pronunciamiento también documentó la agresión física ejecutada por la Policía contra Kalúa el pasado 19 de abril, cuando los agentes le impidieron salir de su casa.
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«A tres años del inicio de una crisis de derechos humanos en Nicaragua, los periodistas críticos e independientes continúan enfrentando graves riesgos, incluida la censura por parte del Gobierno», lamentó PEN.
Sobre este punto, en reiteradas ocasiones Kalúa Salazar ha manifestado que con este asedio y persecución permanente la misión de la dictadura es agotarla emocional y físicamente para que desista de su labor de informar. «Al asediarme buscan que yo me canse, pero no, nunca se me ha pasado por mi cabeza desistir de lo que hago», dijo la periodista a LA PRENSA en una entrevista anterior.
Apoyo a periodistas
Jennifer Clement, presidenta de dicho organismo, afirmó que desde hace un siglo PEN Internacional ha acompañado a la prensa independiente y libre, «defendiendo a los periodistas que son amenazados emocional, verbal y físicamente y a veces asesinados por decir la verdad al poder». Agregó que es responsabilidad de los líderes políticos «garantizar la libertad de prensa».
«En un momento en que las amenazas contra la prensa de todo el mundo se encuentran en un nivel sin precedentes, la comunidad de PEN continúa defendiendo y protegiendo el papel de una prensa independiente y libre en el descubrimiento de la verdad y el mantenimiento de la democracia», expresó Clement.
El pronunciamiento de PEN Internacional refuerza lo que manifestó recientemente en un informe la organización Reporteros Sin Fronteras, que reveló que Nicaragua es uno de los países peor evaluados en el tema de la libertad de prensa en el continente americano. Este país se colocó en el puesto 121, con un retroceso de cuatro lugares respecto al informe anterior, cuando se colocó en la posición 117.
En Nicaragua es la misma dictadura quien, a través de su órgano represor y grupos civiles, persigue, reprime, asedia, roba, agrede y hasta asesina a comunicadores que solo ejercen su labor de informar. En 2018, el periodista Ángel Gahona fue asesinado de un disparo, mientras realizaba una transmisión por medio de Facebook sobre las protestas civiles en la ciudad costeña de Bluefields.