
Este 30 de abril se cumplen tres años de la marcha que realizó el régimen orteguista con su militancia y trabajadores del Estado, tras 13 días de protestas ciudadanas encabezadas por jóvenes estudiantes quienes demandaban que Daniel Ortega dejará el poder. Todos se concentraron desde las 3:00 p.m., en la Plaza de las Victorias en Managua.
Hasta la plaza llegó Ortega acompañado de Rosario Murillo, vicepresidenta designada de Nicaragua. Ahí el mandatario nicaragüense brindó su discurso limitado a los temas económicos, justicia social y seguridad. Ese día no habló nada de la democratización del país a pesar de que la demanda de los nicaragüenses estaba latente. No habló de diálogo con ninguno de los sectores sociales, políticos, religiosos y empresariales.
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«Está pendiente la instalación de un diálogo para tratar temas que tienen que ver con la justicia social económica, y la seguridad de los nicaragüenses que tiene que ver con la justicia en relación con estos hechos condenables que se han conocido, son situaciones que tienen que ser investigadas, que están siendo investigadas», refirió Ortega en esa ocasión.

Hasta ese día, Ortega en medio de su acto con la militancia orteguista pidió «un minuto de silencio» por los fallecidos. El mandatario prosiguió con su discurso para asegurar que existían intenciones de boicotear el diálogo, pero advirtió que darían la batalla hasta el final.
«Estamos totalmente comprometidos, comprometidos en cualquier circunstancia que se presente, aún en las más difíciles circunstancias que se pueden presentar, porque están quienes están boicoteando el diálogo», refirió Ortega.
Procedentes de diferentes partes del país y con todos los gastos pagados, llegaron en transporte colectivo hasta Managua trabajadores de diferentes instituciones del Estado y la militancia orteguista.
Muertos podrían crecer
Ese 30 de abril, LA PRENSA publicó que los números de muertos por la represión estatal a protestas podría ascender. Hasta el 29 de abril, la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) contabilizaba 54 nicaragüenses asesinados, pero en esa lista no se incluía tres cuerpos de ciudadanos baleados que se encontraban en la morgue del Hospital Alemán Nicaragüense debido a que no habían sido reconocidos por sus familiares.
La ANPDH, tenía además registrado a ocho heridos de balas y cuatro personas en la UCI del hospital Lenín Fonseca, en Managua. Todos víctimas de la represión.
