Hoy se celebra el Día del Libro. Promotores de lectura coinciden en que en Nicaragua hay muy poco hábito de lectura, el cual se debe promover desde el hogar y aprovechar los espacios disponibles para el disfrute de libros de diversas temáticas, pero además falta promoción estatal de este hábito.
“El porcentaje no es el ideal ni mucho menos comparado a otros países de la región como Argentina, Chile, México o Costa Rica, pero si hay un hábito creciente por leer a pesar de las adversidades varias que enfrente el país y la sociedad global”, expresa Julie Vallejo, gerente de marketing de Literato.
A pesar de no tener un alto porcentaje de lectura Vallejo asegura que este hábito ha crecido en estos últimos diez años y que en 14 años que tiene literato en el oficio de libros, “creo que hemos cumplido la misión de construir lectores, muchos de nuestros primeros clientes hoy ya son universitarios y jóvenes adultos. Tenemos lectores de todas las edades desde los 4, 5 años, sin embargo, nuestro porcentaje mayor es entre los 14 y 40 años con una media de lectura muy esperanzadora”, agrega Vallejo.
Asimismo, Sara Montenegro, vice gerente de ventas de Hispamer, dice que la edad de los lectores que frecuentan dicha librería van de los siete años a 12 años, niños que les interesan los cuentos, de 15 años que les interesan las novedades “hay bastantes jóvenes que vienen a buscar libros, también entre los mayores vienen a buscar más los clásicos, los autores nicaragüense, pero ya estamos hablando de personas que oscilan de los 30 en adelante”, dice Montenegro.
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Ambas coinciden en que el binomio cine-libro ha abierto las puertas a que más jóvenes se interesen por la lectura.
El hábito debe comenzar en casa
“En Nicaragua se plantea este hábito de la lectura a través de los colegios, podríamos decir que en los colegios se trabaja casi como un 80 por ciento o el 90 por ciento los hábitos de lectura, es lo que ellos se promueven, si sería bueno que se iniciara desde casa”, dice Montenegro.
Flor de María López, promotora de lectura de Libros para Niños de Carazo, asegura que al empezar el hábito de lectura en el hogar, los niños lo asocian con tener un buen tiempo en familia, lo que promueve la continuación del mismo.
“La importancia de formar al niño lector en el seno de una familia, es creando ese vínculo de afecto, para el niño no es tanto ese libro que se le cuente, sino el lazo afectivo que se establezca entre ese adulto y ese niño que le va promoviendo ese amor por los libros, entonces esa conexión es muy difícil que se rompa…el niño siempre va a asociar la lectura con una bonita experiencia en la familia”, explica Flor de María.
Hace falta promoción estatal
La promoción del hábito de la lectura también debería ser de importancia para el Estado, que además de promoverlo debería tener espacios de literatura accesible tanto para estudiantes, como para maestros.
“Queda echar mano del ingenio y de un planteamiento de Estado para la promoción sin sesgo de la literatura y cultura en general, desde Managua hasta San José de Bocay, Nicaragua entera. Como país sería muy interesante ver modelos de promoción estatal”, dice Vallejos.
Por su parte, el escritor y promotor de lectura, Henry Petrie, opina que el estado debe respaldar los esfuerzos de la sociedad civil por la promoción de la lectura, impulsar planes lectores que tengan como objetivo que los niños y niñas salgan de sexto grado de primaria con amor a la lectura.
Los costos
Sobre los precios, Vallejos dice que están prácticamente unificado a nivel regional, «es aquí donde países pequeños como los centroamericanos no tenemos la misma economía frente a otros países como México, Brasil o USA».
En tanto Petrie consideró que “el estado tiene una gran deficiencia de que no cuenta con una editorial que precisamente respalde esa labor que deberían realizar los maestros en cuanto a la lectura. Debería haber una editorial estatal amplia que posibilite textos, libros a los estudiantes, a los maestros de una forma muy módica y no hablo con el concepto mercantil, hablo con el concepto educativo, estrictamente hablando”.
Además también cree que se debe mejorar en los mecanismos para promover la lectura, dejar atrás las guías de comprobación de lectura, y comentar el impacto que esa lectura tuvo en cada niño o niña.
“Después de la lectura viene el comentario, todo mundo vamos a comentar… a como tú comentas una película, que te ha gustado o que no te ha gustado, que personaje te impactó más, igual en el caso del libro, al menos en mi experiencia (este mecanismo) ha sido bastante fructífero”, expresó el escritor.
El 23 de abril fue proclamado el Día Mundial del Libro por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1996 “esta fecha simbólica de la literatura universal coincide con la de la desaparición de los escritores William Shakespeare, Miguel de Cervantes e Inca Garcilaso de la Vega”, y “es una celebración para promover el disfrute de los libros y de la lectura”, dice en su sitio web la UNESCO.