Tres años en resistencia con una gran deuda

Hace tres años Nicaragua dijo basta de la política tradicional, el país se cansó del modelo de las élites con el gobierno que traía riqueza a los más ricos y pobreza a los más pobres, hace tres años despertó la nación cansada que la desmembraran con leyes absurdas como las del Seguro Social

Contenido Exclusivo SOLO PARA SUSCRIPTORES.

He tenido tantas experiencias en mi vida jugando a la pelota de Grandes Ligas durante 23 años, que mis anécdotas son interminables. Hay una en especial con Cleveland que significó un despertar, un empezar de cero, una que nos fortaleció y unificó como equipo. Todos recuerdan el conjunto campeón de la división, el que llegó a la Serie Mundial, pero no sabían lo que pasaba desde dentro. Para haber llegado a ese fin se tuvo que sortear por muchos caminos del desentendimiento, jugamos mal varios desafíos hasta que ocurrió la reunión que lo cambió todo.

El equipo era una roconola sin sonido. Orel Hershiser, Albert Bell, Carlos Baerga y yo decidimos que algo debía cambiar. No esperamos que los dueños o el mánager actuara, debíamos dar un paso al frente y ser el factor de transformación. Recuerdo haber solicitado al Club House solo para los jugadores, nadie más podía estar. Afuera los jefes, afuera el mánager y los coaches. Así nos a sinceramos todos, expusimos los errores del equipo, la falta de entendimiento y cómo debíamos mejorar. Esa reunión creó un lazo imaginario, nos acercó como hermanos y gracias a Dios la ciudad de Cleveland disfrutó de victorias importantes.

Puede interesarte: La verdadera misión de cada ciudadano

Se cumplen tres años de la revolución de abril. Una revolución liderada por jóvenes, una revolución de pensamiento, de actitudes y de ideas frescas. Hace tres años Nicaragua dijo basta de la política tradicional, el país se cansó del modelo de las élites con el gobierno que traía riqueza a los más ricos y pobreza a los más pobres, hace tres años despertó la nación cansada que la desmembraran con leyes absurdas como las del Seguro Social. La ciudadanía dijo basta que los encargados de proteger y velar por los nicaragüenses en la estructura ejecutiva, legislativa, judicial y electoral se olvidaran de sus funciones reales y se convirtieran en títeres. Algo tenía que cambiar y surgió abril: el punto de quiebre.

Sin embargo, han pasado tres años y la nueva clase política que quiere surgir y tomar las riendas del país sigue en deuda. La unidad no es un favor al pueblo de Nicaragua, sino una obligación o deber por los mártires, por los presos políticos, por las familias que aún lloran a sus hijos, por el presente, por el futuro, por los desempleados, por los perseguidos, por los encerrados en sus casas, por todos. Entretanto, el opresor sigue creando leyes para medir la reacción de la oposición, y aunque el rechazo sea general, no es lo mismo cuando se hace individual que como un solo bloque.

Llegan los aires de la revolución más importante en la historia de Nicaragua, la que se hizo sin armas. La gente tiene hambre, tiene sed y sabe cómo lograr que todo se transforme: unidad. No importa que sea como la de aquel equipo de Cleveland liderada por jugadores sin gran educación escolar, al final toda una ciudad disfrutó de esos triunfos. Nada en esta vida puede caminar si no estamos unidos. ¡Hey líderes! No aparten la mirada, están en deuda.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí