En Nicaragua existe una problemática que “está silenciada”, según defensoras de los derechos de la mujer. Esta es las relaciones de adolescentes con hombres adultos, las cuales son un camino directo hacia la violencia en sus distintas expresiones.
A inicios de este mes, la noticia del femicidio de una adolescente de 15 años a manos de su novio de 25 años llamó la atención del país entero. Asimismo, en marzo de 2021 se conoció de la muerte de una mujer de 29 años que las autoridades declararon como suicidio; sin embargo, su familia asegura que fue femicidio a manos de la pareja de la mujer, un hombre de 74 años con el que llevaba una relación de 15 años, la cual inició cuando ella tenía 14 años aproximadamente, y el 59.
“Estudios independientes en Nicaragua arrojan que en Nicaragua andamos por el 48 por ciento de mujeres que se han ‘juntado’ con un hombre antes de los 18 años y esa tendencia no ha cambiado”, dice Eva Molina, defensora de derechos humanos del Colectivo de Mujeres de Matagalpa.
“Estamos manteniendo esas estructuras, la poca valoración que se les da a las niñas por toda la estructura patriarcal que está marcada por una cultura de violencia”, agrega.
Según Eveling Flores, integrante de la Red de Mujeres contra la Violencia, estas relaciones son planeadas por los hombres adultos que pretenden tener control total sobre las adolescentes.
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“Son los hombres adultos quienes buscan, manipulan y hacen que las personas adolescentes o jóvenes se enamoren, entonces aquí estamos hablando de que los hombres adultos saben qué es lo que están haciendo y saben que es ilegal y que además van a perjudicar la vida de esta adolescente”, expresa Flores.
Factores que contribuyen a la normalización de estas relaciones
“Los matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas (MUITF) sustentan muchos de los problemas que afrontan las niñas alrededor del mundo. Reflejan los desafíos que enfrentan las niñas en el contexto del patriarcado y sus creencias y las prácticas culturales y religiosas dañinas que se le asocian”, se lee en el estudio regional “Una realidad Oculta para niñas y adolescentes. Matrimonios y uniones infantiles, tempranas y forzadas en América Latina y el Caribe”, de Plan Internacional y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés)
Según dicho estudio, en la región, una de cada cinco mujeres de 20 a 24 años declararon haberse casado durante su infancia.
Eva Molina dice que “desgraciadamente en las zonas rurales se da más esta situación que en lo urbano… yo siempre hablo de un machismo afincado en Nicaragua, en muchas regiones del mundo, yo lo vivo en mi propia familia, están creciendo las niñas, las ven que se estiran un poquito y ya les están diciendo que el novio, que el hombre, con quién se van a juntar, eso empieza desde como obligan a las niñas a aprender los oficios de la casa, al limitarlas a ir a la escuela”, dice.
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Pero junto a estas situaciones, Molina señala que en muchos de los casos, por la pobreza en que viven las familias “es como quitarse una carga, una responsabilidad en la familia, cuando una chavala pasa a ser mantenida por otra familia, aunque eso no sea directamente una manutención, sino que entran en una situación de violencia que la familia no ve, lo que ve es que esa chavala ya no es responsabilidad de ellos, ya no la tienen que cuidar, no le tienen que comprar ropa, no la tienen que mandar a la escuela, ni nada de eso”, explica la defensora.
Asimismo, Flores asegura que “cuando lo normalizan es porque no tienen conciencia de los derechos y muchas veces por el sistema patriarcal, pero deberíamos de cuestionarlo”, dice.
«Aunque ellos le llaman casamiento, para mí son uniones forzadas porque son uniones desde un hombre de poder, desde un hombre con ventajas que somete a una adolescente, que somete a una chavala para esclavizarla prácticamente, porque la aleja del estudio, la mete en una casa para que esté haciendo todas las tareas del hogar, y además de eso después vienen los embarazos, que hacen que obviamente esté a cargo de la crianza de los hijos con dominación», agrega Flores.
La clave para erradicar este problema es la educación
Este problema ya es una amenaza latente para las niñas y adolescentes, pues en Nicaragua aproximadamente cada día cinco niñas menores de 14 años son obligadas o forzadas a vivir en uniones libres; sin embargo, las defensoras consideran que es una problemática silenciada y que la sociedad en general debe trabajar por la situación.
“Todas las personas adultas tenemos una corresponsabilidad de crear un ambiente donde las personas adolescentes, niños y niñas no vivan con violencia y no vivan con ningún tipo de tropiezo para su pleno desarrollo”, expresa Flores.
Esta responsabilidad debe incluir hacer un trabajo con las niñas de educación no sexista, de valoración personal, de hacerles saber que son personas de derechos desde muy pequeñas, para no continuar con los patrones culturales a los que deben enfrentarse actualmente.
Igualmente, se debe escuchar a las niñas y cambiar la cultura de solo decirles qué hacer, cómo hacerlo, cómo comportarse, pues esta es una educación basada en patrones violentos, por lo que se le debe empezar a dar prioridad a escuchar lo que las niñas sienten, sus necesidades y valorar su sentir, para que asimilen desde pequeñas que son personas de derecho.
“Tiene que ser un trabajo en las escuelas, un trabajo de la educación general que recibe, un trabajo desde la casa, de la sociedad también, los medios de comunicación, todos deberíamos hacer un trabajo fuerte para cambiar esa cultura que promueve que las niñas y adolescentes tengan como objetivo de vida el juntarse, jalar, tener novio”, expresa Molina.
Falta justicia para estos casos
El artículo 196, de la Ley de reformas del Código Penal, señala que “comete estupro el que tuviere acceso carnal con otra persona, mayor de catorce años y menor de dieciséis interviniendo engaño”; sin embargo, la misma ley es contradictoria para penar dicho delito, ya que en el mismo artículo se señala que “si la persona agraviada contrae matrimonio con el ofensor o le otorga su perdón, se suspende el procedimiento y queda extinguida la pena impuesta. Si fuere menor de dieciséis años, el perdón sólo podrá otorgarlo su representante legal”.
“Las madres que buscan ayuda con este tipo de situaciones, son minimizadas sus denuncias, en las comisarías les dicen que ‘si las chavalas se quieren juntar con el hombre y usted les da permiso, hasta ahí llegamos’. Todo eso se está mediando en los espacios de atención del estado, en el caso de las comisarías, en el caso de Auxilio Judicial, en todos esos lados se promueve la mediación, se promueve a que se haga la unión, a que los padres den permiso para esto”, explica Molina.
“En Nicaragua, el señor Estado se ha vuelto un Estado que no cumple con lo que dicen las normativas legales, es un Estado que está siendo cómplice del actuar de los hombres machistas”, agrega Flores.
En Nicaragua, según datos de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, se han registrado 21 femicidios en lo que va del año.