No es fácil el camino de la libertad

El titular se debe a un libro que publicó Nelson Mandela, el líder negro que tras décadas de luchar contra el infame sistema del apartheid, en Sudáfrica, logró llegar a la presidencia, librar a su pueblo de la discriminación, y consolidar la paz. Su lucha le costó innumerables sufrimientos y privaciones, incluyendo 27 años de cárcel, experiencia capaz de acabar con la esperanza de los más resueltos. Pero él perseveró, y con paciencia, tenacidad, y mucho amor por su pueblo, conquistó la corona del triunfo.

Su testimonio es una lección de optimismo para quienes enfrentan montañas que parecen infranqueables. Es la misma lección milenaria que aparece en el relato bíblico de las murallas de Jericó. La ciudad parecía inexpugnable tras sus paredes y torreones imponentes. Pero los israelitas, con fe en Dios, y obedeciéndole un mandato que parecía absurdo, marcharon alrededor tocando las trompetas por siete días consecutivos hasta que la muralla se derrumbó.

Es la lección universal de que las grandes conquistas cuestan; de que, como dice el Evangelio, solo los violentos arrebatarán el reino de Dios. Jesús, evidentemente, no se refería a quienes toman las armas, sino a los que hacen violencia a sí mismos, dispuestos a pasar por las llamas del sufrimiento antes que claudicar. La semana recién pasada, y este recién Domingo de Resurrección, revivían precisamente la vigencia eterna de este mensaje: Cristo resucitó, venció a la muerte, pero antes de su gloria tuvo que pasar por la agonía y dolores del calvario. Igual sus seguidores tuvieron que padecer persecuciones sin cuento antes de convertir al cristianismo al cruel y poderoso Imperio romano. Igual Gandhi, quien antes de conquistar la independencia de la India tuvo que enfrentar varias prisiones, agonizantes huelgas de hambre, y, al final, su muerte violenta. Igual el líder de los derechos civiles de los negros norteamericanos, Martin Luther King.

Los ejemplos abundan y es importante aprender sus lecciones. Una de las más importantes es que los victoriosos son aquellos que saben perseverar en medio de los escollos y contradicciones; los que con el don de fortaleza son capaces de mantener el ánimo y el optimismo en medio de las peores circunstancias. Otra de las lecciones es que se puede vencer sin recurrir a las armas. Todos los personajes antes mencionados fueron luchadores no violentos.

Mandela es una de las pruebas más contemporáneas de que es posible adquirir libertad, sin derramar sangre. También de que las conquistas más duraderas y profundas no son las que obtiene el fusil, sino las que logran conquistar el corazón de los hombres. Mandela tuvo que batallar en dos frentes: el de la resistencia de los dictadores blancos, y el de sus propios partidarios, que exigían venganza. El hecho de que quien había sufrido tanto a manos de los blancos no la reclamara, le dio una gran autoridad moral para liderar el camino hacia la reconciliación y la paz. Pero nunca fue fácil. Durante el proceso de negociaciones de Sudáfrica, hubo muchos momentos en los cuales parecía que nunca se iba a llegar a un acuerdo. Fueron negociaciones difíciles y duras, tanto con los adversarios como con los seguidores. Decía al respecto uno de sus biógrafos que Mandela creía que las mejores batallas son cuando los que están en desacuerdo llegan a la conclusión de que el único camino a andar es el camino de la comunicación, negociación e intercambio; camino que es un viaje largo de intercambio de opiniones, sabiendo que no siempre se estará en acuerdo en todo. “Ese camino es uno que enseña a la humanidad que estar en desacuerdo no significa la batalla perdida, sino que es solamente una pausa en el viaje, durante la cual hay que tomar un tiempo para descansar y retomar esas energías necesarias para volver a la mesa de diálogo”.

Derribar las tiranías y los muros de la incomprensión, tanto de enemigos como de amigos, nunca será fácil. Pero es posible siempre que haya la determinación de perseverar, en medio de todos los sufrimientos y contradicciones, sabiendo que nunca es fácil el camino de la libertad.

El autor es sociólogo e historiador. Autor del libro En busca de la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019.

Opinión Nelson Mandela archivo
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