Pese a que el Gobierno de Nicaragua lleva semanas promoviendo el Plan Verano 2021, este lunes de Semana Santa la asistencia de veraneantes fue bastante baja en las playas de Masachapa y Pochomil, en el Pacífico del país, tomando en consideración que estas son de las playas más populares, accesibles e históricamente concurridas por los veraneantes de esta zona. Comerciantes y dueños de restaurantes esperan que la afluencia de personas aumente en los próximos días, a pesar del contexto de pandemia por Covid-19.
En un recorrido que hizo un equipo de LA PRENSA, se constató que Masachapa recibió poquísimos visitantes este lunes. Los pocos restaurantes, ubicados en la costa, lucían vacíos, sin los turistas nacionales y extranjeros que antes abarrotaban el lugar.
Para algunos este panorama casi desierto es lo ideal. Fernanda Cuadra, junto a su familia, fue una de las pocas personas que visitó Masachapa este lunes santo. Reconoce que la pandemia del Covid-19 persiste en el país y que se deben de continuar aplicando medidas de prevención. Precisamente por ello es que optó por visitar las playas este lunes, previendo que la afluencia de personas podría ser «más baja».
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«Por eso vinimos hoy, porque está más calmo y hay poca gente y así los otros días podemos descansar en casa. Soy de una comunidad de aquí cerca y sé que siempre en el inicio de semana es un poco bajo de personas, por eso vinimos. En cuanto a las medidas contra el virus, solo andamos nosotros (su familia) y nos apartamos de la gente, y en el bus usamos mascarillas», expuso la ciudadana.

Durante el reciente fin de semana, el régimen orteguista asegura que realizó seis mil actividades en el marco del inicio de la Semana Santa. Los reportes de medios oficialistas mostraron eventos masivos en donde la mayoría de las personas no usaron mascarillas ni practicaron el distanciamiento social, dejando a un lado las recomendaciones de médicos independientes de eliminar este tipo de escenarios para evitar un posible rebrote de casos de coronavirus. Pero en las playas hasta este lunes la asistencia fue rala.
«La Semana Santa apenas está comenzando y está menos lleno, por eso traje a mis nietos hoy, antes que se llenen las playas en los próximos días, así prevengo cualquier cosa, porque es a partir del miércoles que la gente empieza a venir. Ya saliendo de la playa nosotros usamos mascarillas», dijo por su parte Geoconda García, otra de las visitantes que se paseaba en la desoladora playa de Masachapa.
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Recientemente el Ministerio de Salud (Minsa), junto con otras instituciones del Gobierno, presentaron su denominado Plan Verano 2021, que consta de una serie de acciones que ejecutarán durante este período en centros recreativos y balnearios de todo el país. Sin embargo, en ningún momento se recomendó a la población quedarse en sus casas como la mejor medida de prevención ante el riesgo latente que representa el Covid-19.

Tampoco se observó presencia de la Cruz Roja Nicaragüense en las costas de Masachapa, no había ningún socorrista de dicha institución, pese al anuncio de que se estarían desplegando en los principales balnearios una semana antes del inicio del verano.
Pochomil, con más esperanzas
A una hora de Managua también se encuentra el balneario Pochomil, una de las playas donde tradicionalmente se concentra gran parte de los veraneantes de los municipios vecinos. En el inicio de la Semana Mayor la presencia de visitantes en este lugar fue mejor, en comparación con Masachapa.
A partir del mediodía de este lunes la cantidad de visitantes iba aumentando en este balneario popular. Los comerciantes ambulantes sostuvieron que si bien este comportamiento de turistas no se compara con años anteriores —cuando desde el fin de semana empezaban a arribar los buses en los tradicionales paseos desde los barrios de la capital y comunidades aledañas—, «al menos hay un indicio que será una buena Semana Santa».
Los restaurantes ubicados en la costa tenían un poco más de concurrencia ciudadana. A pesar de ello, en su mayoría, las personas no hacían uso de mascarillas y, en algunos de los casos, las mesas no guardaban el distanciamiento requerido en el contexto de pandemia.

Buena expectativa de ventas
Sonia Medal, propietaria del restaurante La Piragua, en Pochomil, está con actitud positiva y espera que este verano las ventas sean mucho mejores que el año pasado. Recuerda que en el 2020 la situación fue difícil, incluso se vio obligada a cerrar durante tres meses su establecimiento.
«Se ve algo ralón (poca gente), pero esperamos que sigan viniendo. Aquí contamos con todas las medidas de seguridad, el lavamos con su jabón todo el tiempo y los muchachos (meseros) sirven con sus mascarillas y alcohol gel. El jueves esperamos que ya venga más gente», dijo la ciudadana.

Por su parte, Xiomara Baltodano, otra propietaria de un restaurante, calificó las ventas como «muy buenas» pese a que apenas es el primer día de la Semana Mayor. «Tenemos bastante visitantes, hemos vendido, pero esperamos que mejoren, porque si hoy (lunes) están buenas, suponemos que los otros días serán mejores».
El sector turístico es uno de los más golpeados desde la crisis sociopolítica que inició con los crímenes cometidos por la dictadura contra la población que se manifestó, a partir de 18 de abril del 2018, y empeoró en el 2020 debido a la pandemia del coronavirus.
Agenda del régimen
Para este verano, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), anunció que desarrollará cientos de actividades en todo el territorio nacional para promover que la gente visite lugares turísticos y aumente la sensación de falsa normalidad y seguridad en medio de pandemia.