Aunque el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó un informe donde alaba los avances en materia de salud durante sus tres periodos de gestión —inició en el 2007 y culminará este 2021—, médicos independientes y exministra de Salud ponen en duda la validez de estos logros debido al ocultamiento de información que la dictadura impuso desde que asumió el poder.
La Administración orteguista publicó un documento donde expone un comparativo de cómo estaba el sistema de salud antes de llegar al poder y los avances que este ha tenido en los últimos años. El informe detalla que solo en el presupuesto del Minsa el régimen ha destinado 4 veces más que los gobiernos anteriores, y pasó de 3.9 millones de córdobas en el 2007 a 17.5 millones en el 2020.
En este punto, el médico independiente Jose Luis Borgen sostiene que este aumento en el gasto en salud no significa que se perciba mejoría o satisfacción de la población en cuanto a atenciones. Por otro lado asegura que no hay una «confiabilidad» en las estadísticas de salud que presenta el régimen.
A pesar de este avance que proyecta la Administración orteguista, el doctor cuestionó que para acceder a un ultrasonido los pacientes deben de esperar más de un mes. Las citas con un especialista las programan hasta después de dos o tres meses (con suerte), y las citas para cirugías también tienen un tiempo prolongado que puede superar los seis meses. Todo esto —dice Borgen—, desmonta el discurso propagandista.
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«El despido de especialistas y subespecialistas desde abril de 2018 ha significado una prolongación de citas a los pacientes y ya pasan más del año para ser atendidos por un especialista. También se han prolongado las agendas quirúrgicas. Las estadísticas del Minsa no son constatables desde hace más de 13 años. Siempre dicen que hay mejoría en todo, pero no hay confiabilidad en esos datos», dijo el médico.
Números que contrastan con la realidad
El reporte gubernamental cuenta detalladamente los principales equipamientos tecnológicos que tiene actualmente el Ministerio de Salud. Si bien ha habido un avance en este punto, el doctor Borgen denuncia que la cantidad de equipos no es suficiente para atender a los pacientes con diferentes enfermedades, y esto más bien ha elevado la mortalidad en el país.
«La expectativa de vida más bien ha bajado de 73 por ciento a 65. La crisis del Covid-19 aumentó la sobremortalidad por otras causas. Aquí ha muerto un 120 por ciento más en los casos de neumonía, cardiopatía, hipertensión y otras enfermedades vinculadas al coronavirus. Así que este es un informe que solo busca engañar a la población con fines electoreros», refutó el doctor Borgen.
Según los datos oficiales, el país cuenta con 73 hospitales públicos, 143 centros de salud, 1,333 puestos de salud, cinco centros especializados, 178 casas maternas con 2,365 camas —sin incluir las recién inauguradas en edificios confiscados— y 91 centros para pacientes con necesidades especiales.

«Con el despido de los médicos, desde abril de 2018 se han perdido más de 2 millones de consultas de especialistas y subespecialistas, y se han dejado de hacer más de 200 mil cirugías de urgencia. La realidad es que seguimos teniendo hospitales viejos, faltos de recursos. Actualmente no llegamos ni a las mil camas de cuidados intensivos en todo el país», cuestionó el doctor Borgen.
Avances dispares
Entre los logros destacados por la dictadura está el equipamiento de 24 mamógrafos digitales, aparato que se utiliza para la detección del cáncer de mama. De acuerdo con el régimen, cuando tomaron el poder, en el 2007, el Minsa solo contaba con una máquina de este tipo a nivel nacional.
Si bien es un avance, la cantidad de mamógrafos existentes no es suficiente para atender a la cantidad de mujeres que lo requieren en el país, cuando hay una población que cada año crece a un ritmo del 3.2 %, dice Orlando Martínez, subdirector de la Fundación Movicáncer que trabaja directamente con pacientes del Hospital Bertha Calderón.
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Martínez refiere que el sistema de salud pública atiende como promedio cerca de 672 nuevos casos por año, siendo en el quinquenio 2014-2018 el periodo en el que más se ha detectado nuevos casos, en donde —dice el subdirector de Movicáncer— unas 3,361 mujeres han sido diagnosticadas con este tipo de cáncer.
«Se está haciendo muchas cosas buenas, pero se podría hacer más y ese es el desafío. Hay más tecnología en el Minsa, claro que sí. El desafío ahora es trabajar en el acceso de las mujeres del mundo rural para acceder a estas tecnologías y al diagnóstico temprano», refiere Martínez.
Pandemia desnudó deficiencias
El régimen en su informe señala que desde que asumió el poder ha logrado equipar con 10,685 camas a los hospitales públicos. En el 2007 dice que apenas habían menos de 5 mil. Sin embargo, con la emergencia mundial del Covid-19, quedó retratado que el sistema de salud pública no ha tenido un gran avance en esta materia.
La dictadura orteguista celebra estos «logros», pero por otro lado olvida que en los momentos más álgidos de la pandemia los médicos denunciaron que el Minsa no les brindaba los equipos necesarios para atender la emergencia y eran ellos mismos los que compraban sus propias mascarillas, guantes, caretas faciales y alcohol.
Por otro lado, aunque el régimen habla de equipamiento de camas, avances en las atenciones hospitalarias, entre mayo y julio de 2020, los hospitales públicos se vieron saturados. Entonces, ¿habían demasiados contagios y casos graves o muy pocas camas? En ese momento los médicos denunciaron que el número de camas no era suficiente para atender a tantos pacientes y hasta la fecha el régimen no reconoce la deficiencia que mostró el sistema de salud pública ni es capaz de revelar las verdaderas cifras del impacto de la pandemia.
A esto se le suma la desconfianza que persiste en la población de visitar estos centros hospitalarios debido al temor al contagio por el Covid-19 y los pocos recursos con que cuenta el sistema de salud pública en Nicaragua.

LAPRENSA/ ARCHIVO.
«Documento de propaganda»
La exguerrillera e historiadora nicaragüense, Dora María Téllez, quien también fungió como ministra de Salud, señala que este documento del régimen no es más que un instrumento de propaganda política de cara a las elecciones presidenciales. En cuanto al contenido, Téllez asegura que no es posible ni analizarlo porque el Minsa nunca ha brindado información detallada para contrarrestar estos datos.
«Yo ni siquiera puedo hacer una valoración de estos datos presentados porque la estadística es absolutamente dudosa o mentirosa confirmada. Al final los sistemas de salud tienen el objetivo de mejorar la expectativa de vida de la población y aquí estamos trabajando a ciegas», sostuvo.
La opositora remarcó que estos datos serían más creíbles si el Minsa publicara en su página web el detalle de la información, sustentada en los registros de nacimientos y defunciones e ingresos hospitalarios a nivel nacional, «pero lo que veo es un folleto en español e inglés preparado como propaganda electoral para tratar de demostrar que están haciendo maravillas».
«Hay cosas que ahí están silenciadas, como cuando se negó atención de salud a jóvenes heridos durante las protestas de abril. Se ha silenciado de que algunas personas fueron atendidas en hospitales con maltrato evidente. Nada de eso se ha investigado y fue la ministra Sonia Castro que dio la orden de no atender y de despedir a decenas de médicos. Esas cifras para mí no significan nada», insistió la exministra de Salud.