La realidad de las comunidades del Caribe nicaragüense con respecto al acceso al agua potable se agudizó con los paso de Eta y Iota. LA PRENSA / W. LÓPEZ

La realidad de las comunidades del Caribe nicaragüense respecto al acceso al agua potable se agudizó con el paso de Eta e Iota. LA PRENSA / W. LÓPEZ

Pobladores de la Costa Caribe y del Corredor Seco los más afectados por la falta de acceso al agua potable

El acceso limitado al agua segura expone a niños y niñas a mayores riesgos de diarrea y desnutrición, señala Unicef. Estima que en Nicaragua al menos 500,000 personas atraviesan dicha problemática

Recoger agua de lluvia que cae sobre los techos de paja en canaletas improvisadas en las viviendas alzadas en madera y tambo, dejar sus casas e hijos más pequeños por ir al río más cercano atraer agua para lavar, cocinar e incluso tomar, jalar agua de los pozos y encontrar restos de escombros o el líquido totalmente salado. Son las grandes realidades que por años han enfrentado los habitantes, en especial las mujeres de las comunidades del Caribe nicaragüense, que se agudizaron con los daños que ocasionaron los huracanes Eta e Iota en esa región.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), a cuatro meses del paso de los huracanes al menos 500 mil personas —incluidos niñas y niños— en el Caribe Norte continúan sufriendo los embates que ocasionaron en las instalaciones de agua, higiene y saneamiento, problemáticas que se agudizan más en la temporada del verano. No hay lluvia y por ende no hay agua, que era utilizada para el consumo, aunque no es recomendable.

Lea además: Comunidades de Wiwilí y Puerto Cabezas claman por agua

Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, desde 1993 cuando las Naciones Unidas lo estableció con el fin de promover y concientizar sobre la importancia del agua dulce en el mundo. Según Unicef, más de 1,420 millones de personas, de los cuales 450 millones son niños y niñas, en todo el mundo viven en zonas de alta y extrema vulnerabilidad de acceso al agua, lo que significa que 1 de cada 5 niños en el mundo carece de agua para satisfacer sus necesidades diarias.

«Durante los próximos meses, las familias afectadas por los huracanes ya no podrán depender de la lluvia como fuente de agua potable. El acceso limitado al agua segura puede exponer a los niños y niñas a mayores riesgos de diarrea y desnutrición en las próximas semanas», dijo Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe, quien realizó una visita de 6 días en las comunidades de la Costa Caribe Norte: Kiwastara y Andre, junto al río Coco en Waspam y así también Wawa Bar y Karatá, en Puerto Cabezas.

No llueve, no hay agua

Indiana García, doctora en agua y consultora de Unicef, sostiene que la vulnerabilidad hídrica de la población caribeña se agudizó a finales del 2020, donde el acceso a agua potable es casi nulo, el abastecimiento en esa zona es muy diferente a las regiones Central y Pacífico, debido a que la mayoría de los ríos, según la especialista, drenan hacia el lado de la región de la Costa Atlántica y crean un desbalance en las posibles fuentes de agua.

«En la Costa, en la parte litoral, los pobladores siempre se han abastecido de agua de lluvia que recogen del techo. Ellos no están acostumbrados a usar cloración, tratamiento para asegurar que el agua sea potable y por ende no se desarrollen enfermedades diarreicas o parasitosis, en la Costa Caribe Norte, Jinotega y Matagalpa la gente se abastece de sistemas de recolección de agua de lluvia pero ahorita enfrentando los dos meses más críticos del verano, como no llueve no hay agua», alega García.

Agua salada desplazó la dulce extraída de pozos 

Según García, antes del paso de los ciclones los lugareños tenían una opción un poco más sana para el consumo del agua: tiraban al fondo de un pozo excavado en tierra —donde extraían agua dulce— un balde que era jalado hacia la superficie con mecates. Lavaban, cocinaban y tomaban de esta fuente. Sin embargo, las fuertes olas del mar de agua salada con sedimentos desplazaron el líquido.

La falta de acceso al agua potable en el Caribe hace que las mujeres, niños y niñas vayan acarren desde los ríos baldes con agua. LA PRENSA / W. LÓPEZ
La falta de acceso al agua potable en el Caribe hace que las mujeres, niños y niñas vayan acarren desde los ríos baldes con agua. LA PRENSA / W. LÓPEZ

«El problema grave que se están enfrentando la población es que debido a los dos huracanes el agua del mar entró al acuífero, desplazó agua dulce y ahorita en los pozos no hay agua dulce, lo que hay es salada y nadie puede consumirla porque causa problema renal, deshidratación, hipertensión por la alta salinidad, lo que ahorita se está haciendo dar solución como cisternas de agua o comprar unas desalinizadoras para convertir el agua del mar en dulce», explicó García en cuanto a los proyectos que está desarrollando Unicef en la asistencia de 150 comunidades de la Costa Caribe.

Proyectos focalizados al Corredor Seco 

Hace cuatro meses, Water For People —una organización internacional sin fines de lucro cuyo objetivo es desarrollar servicios accesibles y de calidad en agua potable y saneamiento— llevó esperanzas a familias de los municipios San Rafael del Norte y La Concordia, en Jinotega. Se trata de proyectos de agua que ha cambiado las vidas y posibilidades de los comunitarios.

Liza Rivera, directora de país de Water For People, explicó a LA PRENSA que el trabajo de la organización se centra en el modelo de sostenibilidad y focalización del servicio de agua potable y detalló que en la actualidad se encuentran trabajando estrategias de acceso para pobladores del Corredor Seco, comprendido por 27 municipios de León, Chinandega, Estelí, Madriz, Jinotega, Matagalpa y Nueva Segovia.

Le puede interesar: Nicaragua con más oferta hídrica pero con poco acceso a agua potable 

«En el caso de estas zonas reconocemos que el reto no es solamente tener la infraestructura de agua, el problema es la disponibilidad del agua porque es la zona más afectada por todo el cambio climático, la deforestación el agua es cada vez menos disponible», señaló.

En cuanto a la realidad que atraviesan estas zonas precisó que por «ser más secas tienen menor disponibilidad de agua y por eso esas zonas son las que están priorizadas en importantes programas de cooperación internacional, la zona de Dipilto ha sido muy priorizada para que se cuiden las cuencas y que haya disponibilidad de agua, que va ligada de la seguridad alimentaria».

Hábitat Nicaragua entregó filtros y paquetes de agua 

Al igual que Unicef y Water For People, la organización Hábitat para la Humanidad Nicaragua, hasta diciembre pasado logró entregar directamente a 500 familias y 2,689 personas filtros de agua en comunidades afectadas por la problemática.

De enero a la fecha continúan en su labor y junto a la Organización Food for the Hungry están llevando 316 filtros de agua y 316 paquetes de agua que serán entregados a igual número de familias de comunidades de El Porvenir y Cabo Gracias a Dios, en el Caribe.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí