El agroturismo, un futuro sostenible prometedor

El término agroturismo lo podemos descifrar como: Agro hace referencia a la tierra, al campo, al bosque, la montaña y playa. Turismo es cualquier actividad que combina viaje con el ocio, la cultura, el descubrimiento, el descanso, la relajación, entre otras, por lo que podemos deducir que agroturismo es aquel tipo de turismo enfocado a descubrir y disfrutar de los entornos rurales y naturales que rodean al ser humano.

La Ley 835, Ley de Turismo Rural Sostenible, en su artículo 8 expresa que el agroturismo es el que se practica en zonas altamente productivas, ya sean agrícolas, agropecuarias o agroindustriales, administradas por personas individuales, cooperativas, por una o varias comunidades, en las cuales se generan productos de origen agrícola, pecuario, acuícolas, forestal o el procesamiento de los mismos, siendo aprovechado para promover servicios complementarios.

El arto. 1 de la misma ley establece que “la presente ley tiene como objeto promover la formulación e implementación de directrices y acciones que contribuyan al desarrollo del turismo en los territorios rurales del país con un enfoque de desarrollo sostenible”.

En este sentido el agroturismo es una actividad derivada del turismo rural comunitario, con un enfoque de desarrollo y sostenibilidad que debe ser aprovechado debido a que enfrentamos una época de grandes disrupciones y avances tecnológicos acelerados que están transformando muchos aspectos de nuestras vidas; tales cambios son claves en la agricultura.

Anna Wellenstein, directora de estrategia y operaciones, práctica global social, urbana, rural y de resiliencia del Banco Mundial expresa que los sistemas agropecuarios juegan un papel fundamental ya que se encuentran entre los más dinámicos del mundo y han sido capaces de alimentar a una población en rápido crecimiento, facilitar el desarrollo económico, generar cuantiosas exportaciones y ayudar a reducir el hambre y la pobreza a nivel mundial. Sin embargo, muchos sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe son técnicamente ineficientes, socialmente injustos, fiscalmente irresponsables y ambientalmente insustentables.

Nicaragua debería establecer un modelo: “reimaginando la agricultura” donde los pequeños y medianos productores pueden reinventar la agricultura para el presente y para el futuro ya que cuentan con dotación de superficie terrestre, bosques, bosques primarios, especie de plantas, mamíferos, entre otros recursos, añadido a esto su relieve y clima con características únicas que facilitan el intercambio estacional de monocultivos diferenciados, por lo que nuestros sistemas alimentarios podrían llegar a ser proveedores de servicios ecosistémicos que aportarían un porcentaje alimenticio a nivel del mundo. No obstante, esto también puede afectar la agrobiodiversidad, así como la expansión de la frontera agropecuaria que sigue siendo el principal factor detrás de la deforestación en la región y, por ende, nuestro país.

En la actualidad enfrentamos dos problemas: 1) La Covid 19 que está desventado las economías a nivel mundial y que ha repercutido en el desempleo, elevando los índices de pobreza. 2) Nuestros sistemas alimentarios la mayoría son informales y emplean a algunas de las personas más pobres y vulnerables, ubicadas muchas veces en regiones remotas y rezagadas.

Con respuesta a estas problemáticas que afectan a Nicaragua y América, el Banco Mundial reunió a influyentes líderes de opinión y socios en el desarrollo con el fin de imaginar escenarios alternativos para el futuro del sector agroalimentario. El nuevo informe propone un menú de 20 medidas: El primer grupo de medidas propuestas se consideran imprescindibles, ya sea porque son del tipo “sin arrepentimiento”, cuya capacidad de generar beneficios, establecer sistemas de alerta temprana de hambrunas o fortalecer las defensas para protegerse ante enfermedades transmitidas por los alimentos. El segundo conjunto de medidas propuestas se considera discrecionales porque pueden o no traer aparejados beneficios. Estas incluyen medidas diseñadas para mantener abierta la posibilidad de aprovechar las oportunidades que emerjan a futuro (como desarrollar capacidades para producir alimentos y nutracéuticos con valores nutritivos potenciados).

Por lo que se debe poner en práctica las directrices y acciones que promuevan la reinversión en las zonas rurales, potenciando el agroturismo como motor de desarrollo que promueve el crecimiento, la seguridad alimentaria, la nutrición, recursos naturales y fomenta la mitigación del cambio climático. ¡Junto lo lograremos!

El autor es presidente nacional de RENITURAL.

Opinión cambio climático archivo
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