El académico Arturo Cruz Sequeira declaró este martes su aspiración a ser candidato de la oposición unida a la presidencia de la República de Nicaragua. Con él ya son ocho los aspirantes presidenciales en la oposición. Es como una feria democrática.
Los otros siete aspirantes son, por orden alfabético: Cristiana Chamorro, Félix Maradiaga, George Enríquez, Juan Sebastián Chamorro, Luis Fley, Medardo Mairena y Miguel Mora. Y también Milton Arcia, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ha declarado su aspiración presidencial pero no está claro si a este partido se le puede tener como opositor o es parte del sistema de la dictadura.
Ahora bien, de todos los precandidatos de la oposición solo uno, Miguel Mora, ha sido nominado por un partido con casilla electoral, que es el Partido de Restauración Democrática (PRD). Los demás no tienen partido y cualquiera de ellos solo podría ser candidato si fuese adoptado por otro partido con casilla, o por una alianza electoral con derecho de participar en las elecciones.
Es importante señalar que la oposición, por ser democrática se da el lujo de tener diversos aspirantes presidenciales, pero la dictadura por ser eso no tiene más candidato que Daniel Ortega. En las 7 elecciones presidenciales que se han realizado en los 42 años transcurridos desde que terminó la dictadura somocista, el único candidato del FSLN ha sido Ortega. Los miembros de ese partido armado que han querido ser candidatos presidenciales, fueron vilipendiados, expulsados y alguno de ellos hasta perdió la vida de manera sospechosa.
Es que una dictadura como la de Nicaragua no permite más liderazgo que el del caudillo, hasta que se muere o es sacado del poder, ya sea electoralmente como sucedió en Nicaragua en 1990, o por medio de la violencia como ha ocurrido casi siempre, aquí y en todo el mundo.
Por eso a Daniel Ortega y Rosario Murillo les molesta e incluso les enfurece que surjan candidatos opositores. Esto es absolutamente entendible porque según ellos solo el caudillo dictador tiene derecho de ejercer el poder. Lo extraño es que también en la oposición haya personas que se molestan porque surgen candidatos, y que los denigran porque declaran sus pretensiones presidenciales.
Este es un derecho inalienable e irrenunciable de cualquier ciudadano. Todas las personas que reúnen los requisitos de ciudadanía tienen derecho de elegir y ser elegidos para ejercer cualquier cargo público electivo, incluyendo el de presidente de la república.
Ciudadano no es solo la persona que vive en la ciudad; ciudadano es quien viviendo en cualquier parte del territorio nacional, en las ciudades o en el campo, es habilitado por la Constitución y el derecho democrático universal para elegir y ser elegido, afiliarse a partidos políticos, expresar libremente sus opiniones e intervenir en la toma de decisiones que son del interés público. Es tan grandiosa y potente moralmente la condición de ciudadanía, que Simón Bolívar, al asumir la presidencia de Colombia en octubre de 1821 declaró que prefería el título de ciudadano al de Libertador, porque este emana de la guerra y aquel deriva de las leyes y de la paz.
Que se presenten candidatos o precandidatos presidenciales antes de lograr la unidad opositora y organizar la alianza electoral, no perjudica en nada a la lucha por la libertad y la democracia. Es su derecho. Y lo importante es que haya una alianza opositora con un solo candidato y que este sea escogido y postulado de manera democrática.