El Tribunal Penal de Alajuela, en Costa Rica, aumentó 10 años de prisión a la condena que ya cumplen Juan Francisco Centeno Mercado y María Isabel González Vado, quienes en junio de 2020 fueron declarados culpables del delito de homicidio en perjuicio de su hijo de 16 años.
Ahora Juan Francisco Centeno y María Isabel González deberán descontar 30 años en la cárcel por haber dejado morir a su descendiente, quien nació con microcefalia, parálisis cerebral infantil y epilepsia.
El incremento en los años de encierro en la cárcel para la pareja de origen nicaragüense fue solicitado por la Fiscalía de Costa Rica, ente que apeló la sentencia de 20 años de prisión que inicialmente dictó el Tribunal Penal Alajuela para cada uno de los condenados.
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La revisión de la sentencia condenatoria fue ordenada por el Tribunal de Apelación de Sentencia de San Ramón, Costa Rica, donde los magistrados ordenaron reenviar el expediente al Tribunal de Alajuela, para que se debatiera nuevamente lo relacionado con el monto de la pena.
El menor de edad, quien por sus padecimientos médicos no podía movilizarse ni comunicarse, requería de medicación y asistencia médica permanente. El hijo de la pareja murió el 25 de mayo de 2019 como consecuencia del “síndrome del menor agredido”, según una nota de prensa del Ministerio Público de Costa Rica.
Los otros hijos de la pareja sentenciada a 30 años de encierro en la cárcel, ahora son cuidados por el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) de ese vecino país del sur.
Lo que se demostró en juicio
El Ministerio Público demostró en el juicio que la víctima de 16 años vivía con sus padres en La Guácima, provincia de Alajuela, Costa Rica, y quienes obviando su responsabilidad parental sometieron a su hijo a un abandono total.
La Fiscalía acreditó en el juicio que Juan Francisco Centeno y María Isabel Vado como parte del abandono a su vástago omitieron todo cuidado de higiene, alimentación y salud que necesitaba la víctima.
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Cuando el menor falleció, Walter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), señaló que el adolescente al momento del deceso pesaba poco para su edad de 16 años. “Tenía el cuerpo muy ulcerado, a pesar de tener 16 años, solo pesaba 11.8 kilos ( 25.96 libras)».