Cinco síntomas de la agonía del régimen de Daniel Ortega

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Síntomas

Es un error creer que este es un régimen fuerte. Al contrario, es un régimen en descomposición. Vive su etapa terminal. Para mantenerse con vida recurre a medidas desesperadas. Por eso es peligroso y cruel. ¿Cuánto tiempo durará? Eso es imposible determinarlo. Pueden ser años. O días. Sabemos que una chispa puede encender la pradera. El régimen lo sabe y por ello ha puesto su vida en manos de la Policía. Vivir artificialmente. Pero eso no puede durar para siempre. Ni podrá recuperarse. Estos son cinco síntomas, de los muchos que hay, de esa agonía que vive.

Dry Clean

Policía en Dry Clean. El régimen está desesperado por lavarle la cara a la Policía. Las encuestas de M&R podrán decir que el 99.99 de los nicaragüenses venera a la Policía, pero la evidencia dice lo contrario. Ellos mismos reconocen el desprestigio. Miren que usar a niños es un gesto canalla. Les imponen la imagen de la Policía en las mochilas y los cuadernos, espacios de obligatorio uso. Más allá, un comisionado sale mendigando bendiciones, y como ningún sacerdote de la iglesia católica se atrevería a tanto, pues usan uno ¡de la iglesia ortodoxa griega!

Bajas y conflictos

Descomposición interna. Hay un desgrane silencioso en las filas del régimen. No todos se van, huyen, con la bulla que lo hizo Rafael Solís. Solo desparecen. Sea por muerte, por enfermedad, por deserción o destituciones. Sale gente y no se ve a nadie entrando, reponiendo las bajas. ¿Dónde está Álvaro Baltodano? ¿El exprocurador Hernán Estrada? Y lo que pasa arriba, también pasa abajo. En medio del misterio con que acostumbran hacer todo, algo está ocurriendo ahí y no le hemos puesto tanta atención, porque ellos son maestros en desviar la atención hacia a otro lado.

Aislamiento

La soledad del régimen Ortega y Murillo es apabullante. Un coyote aullando solo en el desierto. Ha sido echado de todas las manadas. Y hasta sus amigotes de siempre ya no lo ven como antes. Tan solitarios están que cada día mandan efusivos mensajes a países de fantasía tan remotos y desconocidos como el Reino de Esuatini o Gambia, que nos obligan a buscar mapas para saber de qué va el asunto. Ortega y Murillo felicitan diariamente fiestas nacionales de países extranjeros, no desaprovechan cumpleaños de presidentes mandar floridos cumplidos, y hacen notas de prensa hasta de las visitas de un embajador a un teatro cualquiera. Intentan demostrar que están en algo cuando ya no están en nada a nivel internacional.

Sanciones

Digan lo que digan, las sanciones los tienen acorralados. Las sanciones no solo les golpean donde más les duele, el dinero, sino también significan el fin de la era de paños tibios con que los trataban el resto de países. Si no duelen como decían al comienzo, ¿por qué se quejan tanto?

Biología

La edad. La biología también esta haciendo lo suyo. La imagen del acto a Sandino representa la decrepitud del régimen. Murillo y Ortega avanzan agarrados uno del otro, tambaleantes, con un séquito listo para recogerlos si caen. Ortega ni siquiera habló. De hecho, ya no gobierna y solo se ha convertido en un símbolo en nombre de quien se hacen todas las cosas. Bien podría estar muerto, y si no trasciende la noticia, Nicaragua seguiría tal cual está ahora. El golpe de la edad es uno de los más fuertes que sufre el régimen porque es algo que no pueden controlar.

Agonía

Es cierto que ahora mismo la vida está mucho mas difícil en Nicaragua que hace cuatro años con el mismo régimen. ¿La rebelión de abril 2018 empeoró las cosas? No. ¿Tanta sangre y dolor fue en vano? No. Creer que Ortega y Murillo ganaron es ver el panorama desde la perspectiva equivocada. Hace cuatro años Daniel Ortega y Rosario Murillo pensaban que su dictadura viviría mil años. Abril 2018 acabó con esos sueños de opio. Los golpeó mortalmente, y estos síntomas sencillos, entre otros, diagnostican su agonía. Que sea mas cruel y peligroso ahora no significa que el régimen esté más fuerte y saludable. Al contrario, confirma su debilidad y agonía.

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