Los talleres han tenido que reducir su producción y hasta el personal por la caída de las ventas. La Prensa/William Aragón

Talleres de rosquillas somoteñas golpeados por el alza en los principales insumos

Desde la libra de queso, la caja de margarina, el quintal de maíz, la panela de dulce de caña de azúcar hasta el cilindro de gas y la carga de leña. Todo ha subido de precio

Más de 50 talleres de rosquillas, en el municipio de Yalagüina y la ciudad de Somoto, en el departamento de Madriz, están siendo afectados por el alza de precio en la materia prima para la elaboración de este producto, el cual tiene su demanda en el mercado nacional e internacional.

El queso, la mantequilla, la panela de dulce de caña, el quintal de maíz, huevos, así como la carga de leña para los hornos tradicionales y el gas butano para los hornos mejorados, entre otros insumos, han subido de precio afectando los costos de producción que están siendo asumidos por las propietarias de los talleres.

Esto las ha obligado a muchas de ellas a tener que reducir de 4 a 2 arrobas de maíz (una arroba equivale a la cuarta parte del quintal, lo que supone 25 libras) para la producción de este producto, mientras que otras han decido reducir el tamaño de las hojaldras, rosquillas y quesadillas o bien disminuir la cantidad de unidades que son empacadas, con sus respectivos logos, para su comercialización en el mercado regional, nacional y en los mercados de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá, los Estados Unidos y varios países de Europa.

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«El aumento elevado de la materia prima ha subido los costos de producción, por ejemplo, el quintal de maíz lo estamos comprando desde hace dos meses a 450 córdobas y antes lo comprábamos a 350 córdobas”, manifestó Suedy Lynn González, propietaria del taller de rosquillas “Dorita”, ubicado en Somoto.

González dijo que a pesar de los altos costos que están registrando muchos insumos, con los que se elaboran las famosas rosquillas somoteñas, mantienen la calidad y el tamaño de los productos. «Lo que si estamos haciendo es subirle un poquito el precio del producto, lo que ha disminuido también las ventas», expuso.

Doña Olga Vílchez, propietaria del taller de rosquillas “Vílchez” en Somoto, dijo que las ventas se mantienen  normales pero que la producción de las rosquillas se ha visto afectadas por el alza de mucho de los insumos para su producción. “Todo ha subido, las bolsas o gabachas plásticas, el queso, la tapa de dulce de caña y la caja de margarina. Nos hemos visto obligados a subirle un poco el precio a la bolsa de rosquillas para no sacrificar la calidad y el tamaño del producto que al final recae en el consumidor”, señaló Vílchez.

Por su parte, doña Vilma Martínez Osorio, dueña de un pequeño taller de rosquillas en la ciudad de Somoto, manifestó que los insumos de los productos para la elaboración de las famosas rosquillas somoteñas se han encarecido mucho, “hay productos como el queso que ya se oferta hasta en 70 córdobas la libra, antes andaba en 50 o 60 córdobas, y la caja de margarina ya se cotiza en más de 100 córdobas su incremento”, señaló.

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También la carga de leña ha subido a tal punto que se cotiza entre 450 y 600 córdobas las 300 rajas en carreta de bueyes y entre 80 a 120 córdobas las 75 rajas a bordo de aparejos montados en burros. “La leña para encender los hornos ha subido de costos. Antes la carga de 300 rajas vendidas en carretas de bueyes costaba unos 350 córdobas, mientras que las 75 rajas en aparejos de burros valían entre 60 a 70 córdobas”, expuso doña Reyna Reyes Matamoros, propietaria de un taller de rosquillas en el municipio de Yalagüina, zona del departamento de Madriz.

La carga de leña en aparejos, encima del lomo de los burros, han subido de costos en las últimas semanas, afectando a los más de 50 talleres de producción de rosquillas en el municipio de Yalagüina y la ciudad de Somoto, en el departamento de Madriz. La Prensa/W. Aragón

Ausencia de turistas

Otro problema señalado por todas ellas, y que afecta la comercialización de las famosas y gustadas rosquillas somoteñas, es la ausencia de los turistas extranjeros desde lo ocurrido en abril del 2018, cuando se registró el levantamiento popular en contra del gobierno actual, y que se agudizó con la pandemia del coronavirus en marzo del 2020.

También las dificultades que están teniendo unos 17 talleres de rosquillas que exportaban sus productos a El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Panamá, España y los Estados Unidos, ya que no hay vuelos regulares hacia esas naciones, un mercado que se estaba abriendo muy bien antes de abril del 2018 y de la llegada de la pandemia del coronavirus, coincidieron las consultadas.

Ni las ferias ayudan a mejorar las ventas

La gran mayoría de las 50 propietarias de talleres de rosquillas del municipio de Yalagüina y de la ciudad de Somoto, cabecera del departamento de Madriz, han tenido que reducir su producción y hasta el personal por la caída de las ventas y el incremento en algunos productos de la materia prima.

Varias de las propietarias aseguran que a pesar de esta difícil situación, por la que atraviesa actualmente esta industria gastronómica, se esfuerzan en mantener la calidad del producto, aunque no descartan que de continuar subiendo otros productos para su elaboración tengan que seguir subiendo el precio de comercialización.

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También, el alto costo en el cobro del servicio de energía eléctrica está incidiendo negativamente en la producción y comercialización de las famosas rosquillas.

A pesar de que las autoridades del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) y de las Alcaldías de Somoto y Yalagüina, en Madriz, se esfuerzan realizando ferias, festivales y otros eventos para promover las ventas de las rosquillas con la participación de las propietarias de los talleres, cuentan con poca concurrencia de la ciudadanía por lo que no no logran generar ventas.

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