En una de las salas de emergencia del Hospital Fernando Vélez Paiz, permanece internado un adolescente de apellido Soto, de 13 años, después que recibió una descarga eléctrica cuando jugaba con los cables de energía en el techo de una vivienda en el barrio La Esperanza, Managua.
El menor de edad imprudentemente subió por la escalera al techo de la vivienda de doña María Luna, quien había contratado los servicios de Milton López Soto, de 28 años, para instalar un canal de desagüe en el segundo piso de la casa.
«Nosotros solo escuchamos una explosión y vimos varias chispas, no sabíamos que ese niño estaba arriba del zinc, yo le iba a pagar 200 córdobas al primo para que me realizara ese trabajo, que por poco termina en tragedia», comentó María Luna.
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De acuerdo con varios vecinos, el menor lesionado estaba retando a otro niño de ochos años de edad a tocar los cables energizados. «‘Dale, dale, agarrá los dos alambres que no nos va a pasar nada, mirá cómo le hago yo, hasta descalzo ando’, le dijo. En ese momento salió el chispazo», indicó Karen Calderón, mamá del otro menor.
En el lugar se estaba usando una cortadora eléctrica y los cables estaban alimentando el aparato. El hecho ocurrió la tarde del miércoles.
Cable de 110 voltios
«El chavalo tocó una línea de 110 voltios, sufrió quemaduras en la pierna derecha», contó otro vecino.
El adolescente quedó arriba del techo echando espuma por la boca, mientras su primo buscaba la manera de bajarlo por la escalera. Los vecinos llamaron rápidamente a una ambulancia de la Cruz Roja para realizar el traslado al centro hospitalario.
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Desde los tres años de edad el menor fue abandonado por sus padres. Según los vecinos, el adolescente no tiene un lugar fijo donde descansar; unos días pasa donde su abuela y otros donde unas tías.
«Nosotros le damos de comer, ese niño solo en la calle permanece, nos da tristeza verlo así, sin el cuido de sus padres, le damos de comer en la mañana, tarde y noche, hasta le hemos dado cariño», manifestó Luna, la propietaria de la vivienda.