Existen lanzadores que pasan toda una carrera buscando la notoriedad. En cambio, Antonio Chévez la alcanzó tan joven como a los 20 años de edad. El derecho de Telica se graduó como uno de los monstruos de nuestro beisbol con una temporada soñada, como si se tratara de un videojuego controlado por él, porque literalmente dominó a todos.
Chévez, quien luego de ese asombroso 1973 firmó con los Orioles de Baltimore, junto a Dennis Martínez, encabeza un ranking de súper temporadas para un lanzador en los campeonatos nacionales de beisbol.
1. Antonio Chévez (1973)
Dominio total en la colina: 20-1 en ganados y perdidos. 0.88 efectividad en 183.1 inn.
169 ponches para completar la triple corona del picheo. Dos juegos sin hits ni carreras.
Chévez fue el primer ganador de 20 juegos en nuestro beisbol y también el primero en conquistar la triple corona, poniendo además cifras deslumbrantes.
Al servicio de León tuvo un espectacular balance de 20 victorias por una derrota. Inició 20 juegos y completó 19 de ellos, además de realizar seis apariciones como relevista, que incluyó dos juegos salvados.
La única apertura que no finalizó fue su derrota el 17 de junio frente al Chinandega, y entre sus 19 recorridos completos, bordó 9 blanqueadas.
El derecho de Telica abrió la temporada con 14 éxitos en línea y para llegar a los 20 triunfos cerró la campaña con cinco victorias de recorridos completos en un período de 17 días, prácticamente convertido en un robot.
Cuatro veces abrió juego con únicamente tres días de descanso y otras cuatro con cuatro días libres. Y lo mejor fue que ganó estas ocho salidas. Era un bulldog de la colina.
El broche de oro de esta gran campaña fueron dos juegos sin hit ni carrera. El 10 de abril liquidó al Chinandega y el 26 de mayo repitió la hazaña ante Carazo.
Además, tuvo un juego de 14 ponches y en todo el año le batearon para un raquítico promedio de .118.
2. Porfirio Altamirano (1977)
Duro en el box y feroz con el bate: 21-4 en ganados y perdidos. 1.47 efectividad y 143 ponches para completar la triple corona del picheo. Como si no fuera suficiente, pegó 18 jonrones como bateador.
Un año después de blanquear a Cuba en el Mundial de Colombia de 1976, Porfirio Altamirano consiguió una hazaña quizá más grande: ganó la triple corona del picheo y fue el máximo jonronero de la liga.
En esa época, el beisbol pinolero estaba dividido y mientras en un circuito tronaba Ernesto López, en el otro, el afiliado a la Feniba, Porfirio hacía estragos en el box y en el plato.
El Guajiro fue el segundo lanzador tanto de 20 éxitos en una temporada y como en ganar la triple corona de picheo, siguiendo las huellas de Chévez. Además, estableció récord de juegos completos con 20.
Como jardinero, alineando regularmente desde que Argelio Córdoba tomó las riendas del Estelí, sacó 18 pelotas del parque, con .344 de promedio y 56 empujadas. Fue el máximo jonronero y le peleó a Pablo Juárez los títulos de bateo y remolques. Juárez registró .374 y 71 producidas. ¿Se imaginan un ganador de las triples coronas de bateo y picheo al mismo tiempo?
Barrer con los premios del picheo y ganar la corona más popular del bateo, solo ha sido posible por Porfirio.
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3. Julio Moya (1984)
¿Cómo anotarle? 12-2 en ganados y perdidos. 0.14 Efectividad en 128 innings, más 95 ponches que le redondearon la triple corona de picheo. Estableció un récord difícil de superar de 93 innings consecutivos sin permitir carrera limpia.
En una temporada que pareciera producto de la imaginación, el leonés Moya únicamente permitió dos carreras limpias a lo largo de 128 entradas, para un fantasioso 0.14 de efectividad, en el quinto Pomares. Además, recolectó 12 triunfos y abanicó a 95 para conquistar la triple corona.
El Bóer fue el único equipo que manchó la faena de Moya. Fue el 23 de noviembre de 1984, en el octavo inning de un juego que el felino ganaba 6-1, pero después de un out, llegó un ataque de cuatro hits y una base. Roger Guillén impulsó las dos carreras con sencillo.
Moya respondió a eso con una hilera de 93 innings sin permitir carrera limpia, aunque en toda la temporada le hicieron 12 sucias.
Sufrió dos derrotas, ante el San Fernando y Corinto, víctima de errores, porque prácticamente solo así le podían anotar carrera.
4. Epifanio Pérez (1990)
Récord de éxitos: 23-4 en ganados y perdidos. 1.78 Efectividad en 212 innings, con 107 ponches. Completó 19 de 23 juegos que inició. Tiró un no hit no run.
Uno de los últimos viejos robles del picheo nicaragüense, Epifanio, estableció récord de juegos ganados con 23, sobresaliendo un partido sin permitir hit ni carrera ante el Bóer.
Chepanón rompió la marca de 22 triunfos que estableció Sergio Lacayo en 1977, caminando toda la ruta en 19 de sus 23 aperturas. Como muestra de su durabilidad en la loma, tuvo promedio de 8.1 entradas por apertura.
El no hitter lo forjó el 28 de octubre de 1989 en León, dominando en orden a los últimos 21 bateadores de la tribu. Solamente Orlando Ocampo y Leonel Álvarez, ambos por boletos, tomaron base.
Fue líder en ganados y también registró la mejor efectividad con 1.78, pero no pudo competir en ponches. Además, consiguió dos salvamentos.
5. Álvaro López (2012)
Invencible: 18-0 en ganados y perdidos. Líder en efectividad con 1.33 y segundo en ponches con 136, detrás de Elvin Orozco. En ninguna de sus 22 aperturas permitió más de tres carreras.
Es el tirador que más se ha aproximado a las 20 victorias, desde que Daniel Miranda fue el último en 1995.
López fue literalmente invencible con sus 18 éxitos sin fracasos y lo más impresionante fue su consistencia porque nunca le hicieron más de tres carreras en un juego.
Rompió la marca de 16 triunfos al hilo de Martín Bojorge y estableció un nuevo registro con 18.
En total ganó 22 juegos hilo, incluyendo la recta final de la temporada 2011.
Lamentablemente, después de registrar 18-0 en 2012, no volvió a tirar en el beisbol superior por una lesión.
6. Francisco Valdivia (2016)
Apaga y vámonos: 32 juegos salvados para imponer un récord nacional. Hizo 43 relevos y ganó dos partidos. Tuvo efectividad de 2.03 en 53.1 entradas, con 56 ponches.
Valdivia tomó el récord de 18 salvamentos de Juan Serrano y lo llevó a niveles insospechados al reunir 32 rescates, una cifra deslumbrante. Es como si alguien ganara 30 partidos o si un bateador pegara 50 jonrones en nuestro beisbol.
El derecho que fue firmado por 726 mil dólares por los Gigantes de San Francisco, rompiendo por mil dólares el récord de Gonzalo López (aunque luego ambos fueron superados por Cheslor Cuthbert y Jesús López en la cantidad de bono recibido) tuvo la temporada de su vida. Hizo 43 relevos, los cuales finalizó 37 y ahí logró los 32 salvados.
Además, ganó cuatro juegos, así que tuvo que ver en 36 de las 68 victorias de Matagalpa en la campaña, o sea un equivalente al 53 por ciento de éxitos de su equipo.