Reparto Belmonte ha pasado de ser una zona tranquila y segura de la capital, a convertirse en blanco de robos en propiedades privadas y asaltos en plena calle, según exponen guardas de seguridad y dueños de algunas casas que accedieron a hablar con LA PRENSA en una visita realizada al sitio.
Desde el anonimato, cuatro personas indicaron que a partir del 15 de enero 2021 la delincuencia irrumpió en tres viviendas, una iglesia y también se ha reportado un asalto en plena calle, despojando al peatón de 4,000 córdobas. Según los informantes, la Policía está al tanto de la situación pero no desarrolla acciones que mejoren la seguridad en esta zona.
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De los cinco robos, el que más pérdidas dejó es del templo. Amparados en la noche, al menos dos personas – no identificadas todavía por las autoridades policiales – ingresaron a la iglesia adventista de Belmonte y se llevaron un amplificador y dos parlantes. «No había suficiente luz en la iglesia y tampoco la seguridad requerida, así que les fue fácil meterse a robar», reconoció uno de los entrevistados.
Este hecho ocurrió hace más de una semana y todavía permanecen los vestigios por donde entraron los intrusos: uno de los muros perimetrales no tiene serpentina de seguridad. Está al lado de la casa de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), propiedad que está llena de maleza y sin vigilancia.
«Al enterarse de estos robos, mi jefe mandó a reforzar el sistema de cámaras y yo hago rondas en la propiedad constantemente. No queremos ser las siguientes víctimas», dijo el vigilante de una empresa privada de la zona. «Y si veo algún movimiento raro, llamo a mi superior y pido refuerzos», sentenció.
Otra persona que brinda seguridad privada en la zona desde hace varios años, aseguró que nunca había conocido de constantes robos en la zona. «Uno que otro y por allá, pero en estas semanas se ha desatado la delincuencia», sostuvo.
A partir de las protestas sociales en contra del régimen de Daniel Ortega, la institución policial ha demostrado que su prioridad es evitar manifestaciones de la oposición y para ello mantiene un férreo y permanente asedio de líderes sociales y políticos, y la vigilancia permanente en puntos de posibles piquetes exprés; mientras que la delincuencia opera con libertad en otros puntos donde la población demanda su resguardo.
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