Sigo creyendo que antes de comenzar a escoger candidatos presidenciales, la oposición debería suscribir un compromiso de requisitos mínimos para aceptar participar en las próximas elecciones, estos requisitos deberían ser los siguientes: el cumplimiento por parte del régimen de lo mandatado por la última reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), excarcelación de todos los presos políticos, seguridad de no persecución de ningún tipo para nicaragüenses que se encuentran en el exterior huyendo de la persecución orteguista y que decidan regresar, restitución del derecho a manifestarnos en todas las formas que contempla nuestra Constitución Política, cambios en el sistema electoral que garanticen una elección legítima y observación internacional y nacional que pueda certificar la legitimidad de las elecciones.
Una vez suscrito este documento de requisitos mínimos, se puede seguir intentando la famosa unidad que, para ser sincero, no creo que se dé pues hay demasiados intereses ocultos que la hacen imposible, entre ellos la mano pachona de la dictadura. Pero debemos aceptar que la carrera por las candidaturas a la presidencia ya empezó. Hasta la fecha llevamos siete precandidatos, todos tienen sus adeptos y sus detractores. Es posible que, si se logra la unidad y se consigue consensuar un mecanismo de primarias para escoger al mejor, podamos tener a ese ansiado candidato único que garantice el triunfo sobre la dictadura.
De lo contrario, veremos unas elecciones a tres o cuatro bandas, es decir con varios candidatos opositores, espero que, en su sabiduría, el pueblo escoja a alguien que no traicione nuestras expectativas, ya sea porque pacte con la dictadura o porque carezca de lo que ponen las gallinas, como dice mi amigo Jaime Arellano. Con eso en mente, haciéndome eco de algunas sugerencias de amigos, compartiré con los lectores de esta columna las cualidades que debería tener el candidato o candidata ideal, no solo para salir del dictador, sino que también para salir de la dictadura y sus vicios.
Para comenzar, creo que este o esta debería poseer en su hoja de vida un historial de haberse ocupado por el futuro de nuestro pueblo, ya sea por su participación en política o por su participación en organizaciones sociales. También es importante que el escogido haya demostrado ser una persona de éxito en el área en que se desempeña (esto por razones obvias), debería también poseer además de neuronas suficientes para gobernar y sacarnos del hoyo económico en que nos ha sumido la dictadura en sus 41 años destruyendo nuestra institucionalidad, suficientes testosteronas para no ceder ante las arremetidas que de seguro intentará la dictadura para gobernar desde abajo, como lo ha hecho con los presidentes democráticos que le precedieron. Es importantísimo que ese candidato haya demostrado poseer sensibilidad social y preocupación por los menos favorecidos de nuestro pueblo, esto para evitar la retórica populista muy usual en tiempo de elecciones. Es muy importante poner atención a quienes lo apoyan y sus más cercanos colaboradores, pues de seguro de ahí saldrá parte de su gabinete de gobierno, esto último nos podrá dar una idea de cómo y con quiénes conducirá su administración.
Es importantísimo que en esta ocasión escojamos con mucho cuidado a quién le vamos a dar nuestro voto, pues de ello dependerá no solo nuestro futuro, sino que también el de nuestros hijos. Pues muy difícilmente volveremos a tener un apoyo internacional tan amplio como lo tenemos hoy. Por lo que esta podría ser nuestra última oportunidad de cambio de forma democrática o pacífica, la otra opción que nos queda, les aseguro que no tendrá tantos candidatos. Pues como dijo el general Augusto C. Sandino, a esta solo asisten los obreros y campesinos y pueden estar seguros que una vez más lo volverán a hacer, ojalá que en esta ocasión los malos hijos de Nicaragua no vuelvan a entregarla como lo hicieran en el 2006.
El autor es comentarista político.