El ungido único de doña Rosario

A la pareja dictatorial le molesta mucho que cualquier persona aspire a ser presidente de Nicaragua. No toleran ni siquiera que se mencione el nombre de alguien como posible candidato presidencial. Y mucho menos si la persona mencionada tiene reconocida capacidad profesional, política y moral muy superior a quien detenta actualmente el cargo presidencial.

La pareja dictatorial no acepta incluso que ningún miembro del FSLN pretenda sustituir a Daniel Ortega en la jefatura del partido y en la Presidencia de la República. Y ninguno de ellos se atreve a insinuar tal aspiración, por miedo a las represalias internas que podrían ser fatales.

De manera que no ha sorprendido a nadie que la vicepresidenta designada, doña Rosario Murillo, dijera el martes de esta semana en sus medios de comunicación y propaganda: “En estos tiempos nuestro derecho supremo no lo puede violentar nadie, ni los ungidos, un montón de ungidos que andan por allí, ¿ungidos por quién? Ni siquiera su trayectoria de vida los defiende, ni los hace ponerse de pie, agachados son y vendepatrias son. Y prácticamente no es solo el personaje o la personaje, sino una historia de familia que de patrimonio heroico no tiene nada”, dijo en su discurso de odio la codictadora de Nicaragua.

Doña Rosario se refería obviamente a Juan Sebastián Chamorro, miembro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, y a Cristiana Chamorro Barrios, vicepresidenta de la junta directiva de LA PRENSA, quienes son mencionados como eventuales candidatos presidenciales de una gran alianza electoral contra la dictadura, en el caso de que las elecciones de noviembre fueran decentes y confiables.

Cristiana respondió a la alusión injuriosa a su familia, con toda dignidad y la ponderación que es propia de la gente bien educada. Lo hizo en un artículo de opinión publicado en LA PRENSA este miércoles 14 de enero; y a lo escrito por ella solo queremos agregar, que quienes ofenden la memoria de personalidades de una histórica familia en la que brillan nombres con una trayectoria intachable, como los de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, no están ni siquiera a la altura de sus zapatos, como dice la conocida expresión coloquial.

Para una mentalidad totalitaria como la de la vicepresidenta designada, es entendible que el único ungido para ejercer la Presidencia de la República de Nicaragua tenga que ser el dictador Daniel Ortega. La Constitución Política de la República establece en su artículo 51 el derecho de todos los ciudadanos a optar a cargos públicos, incluyendo la presidencia de la nación, sin embargo, para ella este derecho solo puede y debe ser ejercido por su marido dictador.

En una república democrática como la que soñaba Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y por la cual luchó hasta ofrendar su vida; como la que construyó la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro y como más temprano que tarde se podrá restaurar, los ungidos para gobernar son aquellas personas que los ciudadanos eligen libremente y los escogen por sus virtudes personales. Como doña Violeta, quien como bien lo recuerda su hija Cristiana, gobernó democráticamente y no se le pegó en el bolsillo ni un solo córdoba del Estado ni de la cooperación de ningún país extranjero.

Editorial vendepatrias Violeta Barrios de Chamorro archivo
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