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Bueyes
La unidad es el principio del cambio y no el final. Son los bueyes de la carreta. Podemos proclamar que exigimos la liberación de los presos políticos, y eso se verá bien. Podemos pedir reformas electorales, elecciones limpias, justicia para los asesinados, libertad de expresión, reunión y movilización, y otro montón de derechos imprescindibles, pero nada de eso sucederá si la oposición no está unida. Todos, aun siendo diferentes, unidos. La unidad no es el fin, es el medio. Los bueyes, adelante, jalando, la carreta. Como debe ser. ¿O no?
Humildad
La unidad no se construye esperando que los otros se unan a mí. Yo como centro de la unidad. Ni estableciéndome yo como medida de lo correcto y verdadero, de tal manera que solo podrían entrar en esa “unidad” quienes pasen la prueba de mi intolerancia. Esas “unidades” ya las conocemos. Son excluyentes, mezquinas, y en buena medida responsables de la aparición e instalación de esta dictadura. La base de la unidad es la humildad y la disposición de colocar el esfuerzo para salir de la dictadura por sobre mis propias ambiciones y conveniencias personales.
Doña Kitty
Una de cal y una de arena. Agradezco la sinceridad de doña Kitty Monterrey, pues al oírla uno siente que dice lo que piensa, sin filtros, algo difícil de encontrar en un político. Sin embargo, su discurso agresivo y descalificador es dinamita para la unidad opositora. No se trata de que acoja un discurso falso, sino de revisar, dada la responsabilidad que tiene, los términos en que ayuda a construir (o destruir) esa unidad vital para salir de la dictadura.
Año 2021
Este año es clave. Por un lado, es el año del bicentenario de la independencia, y eso algo debería significar en nuestra revisión como república. Pero, sobre todo, es año de elecciones y eso coloca al régimen Ortega y Murillo en un momento de suma vulnerabilidad, pues solo le quedan dos opciones: o jugar para perder o robárselas para ganar. Que haga lo uno o lo otro dependerá de cuán unida esté la oposición para determinar el ritmo de los acontecimientos este año.
Derrotado
Cualquier agenda opositora debe entender que el régimen está estratégicamente derrotado. No hay forma de que vuelva a ser gobierno. Podrá ser dictadura, mara o mafia, en control por la fuerza de un país o territorio, pero no gobierno. La única forma que tiene de seguir en el poder es negando las elecciones. ¡Y claro que lo va a intentar!
Listos
Personalmente veo bien que se muestren los posibles candidatos opositores. Me parece excelente que los partidos y grupos políticos se preparen desde ya para las elecciones de noviembre. No podemos renunciar al derecho de escoger a nuestras autoridades a través del voto libre. Cerrar desde ya la puerta electoral es jugar el partido que Daniel Ortega quiere. Entre más vestida esté la oposición para la fiesta, mas presión tendrá Ortega para pasar ese que, créanme, es su trago amargo. Sin embargo, estar listo para ir a elecciones significa, en estas circunstancias, también estar listo para no ir si fuese el caso.
Presos políticos
Ortega se ha guardado una buena cantidad de presos políticos como fichas de cambio. No es casualidad que la primera demanda, y la más sentida por la población, como condición para ir o no a elecciones es la liberación de los presos políticos. Desalmado como es, los va a usar en uno u otro sentido. Los puede liberar para dar una muestra de buena voluntad sin ceder nada, o al revés: no los libera para que la oposición rechace participar por esa causa. Todo dependerá de sus conveniencias.
Unidad
Las elecciones no son todo. No se pueden despreciar como solución, pero deberían ser apenas una parte de la estrategia, porque es bastante probable que el régimen decida negarlas. Lo importante, a mi criterio, es estar listos para jugar en ese terreno si se dan las condiciones, y listos también para levantar campo si no se dan. Pero, sea cual sea el rumbo que tomen los acontecimientos, las posibilidades de triunfo, con o sin elecciones, dependerá en buena medida de cuán unidos estén los opositores. Cualquier demanda al régimen, por bonita que se oiga, serán frases vacías si quienes las proclaman no están dispuestos a unirse, con humildad, al resto opositor, aunque sean diferentes.
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